Durante décadas, cuando alguien hablaba de la “moto americana”, el imaginario colectivo apuntaba directo a Milwaukee. Pero antes de que Harley-Davidson se convirtiera en sinónimo de cultura biker, cuero y carreteras infinitas, ese trono tenía otro nombre: Indian Motorcycle. Y no era un aspirante. Era el pionero.

Fundada en 1901 por George Hendee y Oscar Hedstrom en Springfield, Massachusetts, Indian fue cronológicamente la primera marca de motocicletas nacida en Estados Unidos. Harley-Davidson llegaría dos años después, aunque con mayor agilidad comercial en sus inicios. La rivalidad entre Springfield y Milwaukee no fue simplemente empresarial: fue una guerra cultural, industrial y emocional que definió el ADN del motociclismo estadounidense durante la primera mitad del siglo XX.
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Hasta la Segunda Guerra Mundial, ambas coparon el mercado local. Después, el tablero cambió. Harley consolidó su producción, fortaleció contratos militares y ganó volumen. Indian comenzó a perder terreno. Resistió como pudo hasta 1953, año en que desapareció oficialmente del mapa. Lo que siguió fue una larga travesía de intentos fallidos de resurrección, nombres reciclados y proyectos sin músculo financiero.

El verdadero renacimiento llegó en 2011 bajo el paraguas de Polaris Inc.. El gigante de los vehículos recreativos no solo devolvió coherencia industrial a la marca, sino que la posicionó con una gama sólida de modelos Cruiser y Sport Custom. Indian volvió a ser relevante, especialmente en el mercado norteamericano. En octubre de 2025, la historia volvió a girar: Indian se separó de Polaris y pasó a manos del fondo de inversiones Carolwood.
El símbolo de esta nueva etapa es la Indian Chief Vintage, lanzada en el marco del 125° aniversario. Esta moto no disimula su obsesión por los años 40. Guardabarros envolventes, ruedas de radios, asiento monoplaza, subchasis trasero estrecho y ese manillar alto de estética clásica. El chasis de tubos de acero y los amortiguadores traseros a la vista refuerzan ese minimalismo mecánico que los puristas valoran.

Debajo de esa silueta retro vive un motor que no entiende de timidez. El Thunderstroke 116 es un V-Twin de 1.890 cc refrigerado por aire. Entrega 156 Nm de par a solo 3.000 rpm y una potencia cercana a los 90 CV.
Bajo esa piel vintage se esconde electrónica contemporánea. Tres modos de conducción (Tour, Standard y Sport) permiten modular la respuesta del acelerador. El Tour suaviza la entrega, ideal para rodar relajado. El Standard equilibra potencia y control. El Sport libera el carácter más visceral del V-Twin.

La Chief Vintage podría parecer una pieza de museo… hasta que se enciende el contacto. En el cuadro de instrumentos aparece una pantalla táctil redonda de 101 mm completamente conectable vía Bluetooth al smartphone. La navegación mejorada permite utilizar apps como Google Maps, Waze o Apple Maps, enviando las indicaciones directamente a la pantalla.
Para muchos puristas, Indian sigue representando la interpretación más genuina de la moto americana. No por volumen de ventas, sino por narrativa histórica. Indian fue primero. Indian fue pionera. Indian cayó y volvió.
En un mercado donde la identidad pesa tanto como la ficha técnica, la marca de Springfield vuelve a decir que su historia no es un capítulo cerrado. Es una saga que todavía tiene combustible.
Y cuando una marca con 125 años decide independizarse para escribir su propio guión, conviene prestarle atención. Porque el pasado puede ser glorioso, pero el futuro -si está bien gestionado- puede ser todavía más interesante.

