Cuando ser lento es noticia: el récord más extraño de Nürburgring – GENTE Online
 

Cuando ser lento es noticia: el récord más extraño de Nürburgring

Ligier nurburgring
El Ligier JS50, un pequeño vehículo con un motor de 8 caballos de potencia, demostró que no todo pasa por la velocidad.
Autos y Motos
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Desde hace décadas, el circuito de Nürburgring es un altar donde las marcas sacrifican  motores, neumáticos y egos en busca de una cifra mágica: completar los 20 kilómetros del trazado alemán en unos siete minutos. Sin embargo, hace unos meses, alguien hizo exactamente lo contrario. Fue lento. Deliberadamente lento. Y batió un récord.

Ligier nurburgring
El Ligier JS50, un cuadriciclo ligero urbano, completó Nürburgring en casi 30 minutos.

El protagonista de esta “herejía” se llama Ligier JS50. No es un superdeportivo, ni un hot hatch, ni siquiera un auto en el sentido tradicional. Es un cuadriciclo ligero, una categoría europea pensada para movilidad urbana, que puede conducirse sin licencia convencional en algunos países. Y aun así, su nombre quedó grabado en la historia del Nürburgring por una razón tan absurda como irresistible: completó la vuelta más lenta jamás registrada en el Infierno Verde.

Casi media hora. Exactamente 28 minutos, 25 segundos y ocho décimas. Un tiempo que, en ese escenario, suena a chiste. O a provocación. O a ambas cosas.

En Nürburgring, la comparación es inevitable. El récord absoluto pertenece al Mercedes-AMG One, una especie de Fórmula 1 con patente, que giró en 6 minutos 29 segundos. Entre los autos de tracción delantera, el mejor registro es del Honda Civic Type R, con 7 minutos 44 segundos.

El Ligier JS50, sin dudas, juega en otra galaxia. Tiene un pequeño motor diésel de apenas 8 caballos de fuerza. Su velocidad máxima está limitada a 45 km/h. No acelera, no ruge, no presume tiempos parciales. Avanza. Y con eso alcanza. La pregunta, entonces, no es por qué tardó tanto, sino por qué alguien decidió llevarlo allí.

El nombre Ligier no es nuevo. Todo lo contrario. Durante los años ‘70 y ‘90, fue parte del circo mayor del automovilismo mundial: la Fórmula 1. Ganó carreras, sumó podios y escribió páginas respetables en la categoría reina.

Ligier nurburgring
Con apenas 8 caballos de fuerza, el pequeño Ligier afrontó los más de 20 kilómetros del circuito alemán.

Pero los tiempos cambian. Hoy Ligier es una referencia europea en microcoches y cuadriciclos, vehículos pensados para la ciudad, el bajo consumo y la movilidad accesible. El JS50 es uno de sus modelos más conocidos: compacto, funcional, austero y diseñado para recorrer distancias cortas sin grandes pretensiones.

Justamente por eso, enfrentarlo al Nordschleife no fue una locura ingenua, sino una jugada quirúrgica. Una acción de marketing que entendió algo fundamental: en un mundo saturado de récords de velocidad, la lentitud también puede ser noticia.

Más allá del impacto mediático, Ligier buscaba demostrar otra cosa. Con los periodistas franceses Nicolas Meunier y Martin Coulomb al volante, el JS50 registró un consumo promedio de apenas 2,5 litros cada 100 kilómetros. Una cifra que, en el contexto actual, resulta casi provocadora.

Mientras los superdeportivos consumen combustible como si fuera parte del espectáculo, este pequeño cuadriciclo atravesó uno de los circuitos más exigentes del mundo con una eficiencia que roza lo absurdo.

Incluso se permitió una ironía adicional: el auto llevaba el denominado Ultimate Racing Experience Package, un paquete estético con adhesivos, detalles aerodinámicos y elementos visuales que parodian el lenguaje de las versiones deportivas. Pegatinas que “aumentan la potencia”, según la marca. Humor francés, aplicado con precisión quirúrgica…

Para encontrar un registro similar hay que viajar varias décadas hacia atrás. En 1960, un Trabant P50 completó una vuelta al Nürburgring en 16 minutos y un segundo. Era otra época, otro circuito y otra lógica. Aun así, ese tiempo había quedado como la referencia de la “mejor peor vuelta”.

El Ligier JS50 no solo la pulverizó: la resignificó. Casi media hora para completar el Infierno Verde puede parecer una broma. Pero también es una forma distinta de entrar en la historia. En un lugar donde todos aceleran, alguien levantó el pie. Y logró que el mundo mirara igual. Porque, a veces, ir más lento es la manera más rápida de hacerse notar.



 
 

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