El CES de Las Vegas suele ser ese lugar donde la tecnología se permite soñar sin pedir demasiadas explicaciones. Pero incluso en ese ecosistema acostumbrado a las ideas disruptivas, hay debuts que generan una mezcla inevitable de sorpresa, escepticismo y curiosidad. Ese fue exactamente el clima que rodeó la presentación del Kosmera Nebula, el primer concept car con el que Dreame Technology decidió dar un paso formal -y ambicioso- hacia la industria automotriz.

Hasta ahora, Dreame era conocida por fabricar aspiradoras, robots de limpieza y electrodomésticos inteligentes. Un dato que, como la propia marca parece anticipar, promete alimentar comentarios irónicos en redes sociales. Sin embargo, detrás de ese origen doméstico hay una empresa con aspiraciones mucho más grandes. Fundada por Yu Hao y parte del Xiaomi Ecological Chain desde 2017, Dreame viene construyendo un camino silencioso pero sostenido dentro del universo tecnológico chino.
Ese recorrido tomó otra dimensión en agosto de 2025, cuando la compañía confirmó oficialmente su desembarco en el sector automotor. En aquel anuncio preliminar mostró dos concepts: un deportivo y un SUV de gran tamaño. Las comparaciones no tardaron en llegar. Las similitudes con modelos como el Bugatti Chiron o el Rolls-Royce Cullinan eran evidentes, y las críticas también. Parecía un primer intento más cercano a la inspiración directa que a una identidad propia.
El CES 2026, sin embargo, marcó un punto de inflexión. El Kosmera Nebula, nombre que será el definitivo de la división automotriz de Dreame, se presentó como un concept mucho más maduro, tanto en diseño como en concepto. Sigue habiendo referencias europeas, pero ahora conviven con una ejecución más coherente y menos literal.

La carrocería verde, protagonista absoluta del conjunto, contrasta con extensas superficies en fibra de carbono que refuerzan su carácter deportivo. El capot largo, los faros delanteros en forma de “L”, las llantas diamantadas y los calipers de freno amarillos construyen una imagen potente, casi provocadora. Los pilares delanteros, también en fibra de carbono, suman rigidez visual y técnica, mientras que la parte trasera apuesta por un enfoque más tecnológico: una firma lumínica que recorre todo el ancho, un alerón fijo de gran tamaño y un difusor de doble nivel que no busca pasar desapercibido.
En el apartado técnico, el Kosmera Nebula no se guarda nada. El concept utiliza cuatro motores eléctricos que entregan una potencia conjunta de 1.876 caballos. Una cifra que lo ubica directamente en el territorio de los hiperdeportivos eléctricos más extremos. Combinados con un sistema de aerodinámica activa, esos motores permiten una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 1,8 segundos. Números que impresionan, incluso en un contexto donde la electrificación ya nos tiene acostumbrados a registros brutales.

Por ahora, Dreame mantiene un silencio estratégico sobre el interior. No se difundieron imágenes ni datos sobre el enfoque del habitáculo, los materiales o la tecnología de a bordo. Tampoco hay información concreta sobre sistemas de asistencia o seguridad. Aun así, por el posicionamiento del proyecto y el público al que apunta, se espera que el modelo final apueste por soluciones avanzadas, tanto en conectividad como en experiencia digital.
El movimiento más revelador, sin embargo, no está en el diseño ni en la ficha técnica, sino en la hoja de ruta. La versión de producción del Kosmera Nebula está prevista para 2027 y, para hacerlo realidad, Dreame planea construir una nueva planta de producción en Berlín, Alemania, en asociación co- no es casual. Es una declaración de intenciones: jugar en el terreno simbólico donde nacieron muchos de los autos que hoy inspiran a este proyecto.
¿Será este concept el primer paso de una nueva marca relevante o apenas un experimento ambicioso? Todavía es temprano para responder. Lo que sí queda claro es que, en una industria en plena transformación, los límites de quién puede -o no- fabricar un auto de alto rendimiento ya no son tan evidentes como antes. Y Dreame, con su Nebula, parece decidida a comprobarlo.


