Hace un año, Valentín Yankelevich llegaba a la tapa de GENTE con una confesión tan íntima como ambiciosa: quería correr autos. No como hobby ni como capricho pasajero, sino como un proyecto de vida. Hijo de la recordada Romina Yan, Valentín decidió construir su propio camino lejos de los sets y los flashes, con casco, buzo antiflama y un objetivo claro.

En 2025 cumplió el primer paso: debutó oficialmente en el automovilismo, compitió durante la temporada en el Tur Car 2000, categoría telonera del TN APAT y el Turismo Pista y sumó experiencia real en pista. Pero lejos de conformarse, fue por más. Y ese “más” lo llevó hace unos días al autódromo de Junín para ver de cerca al TC2000, la categoría que podría marcar su continuidad deportiva en 2026.
En el mismo escenario donde Matías Rossi selló un nuevo título con Toyota Gazoo Racing, Yankelevich se subió por primera vez a un Toyota Corolla Cross GR-S del Turismo Competición. No fue una prueba cualquiera. Fue su primer contacto con los SUV de nueva generación: 500 caballos de potencia, efecto suelo y una exigencia física y técnica muy superior a todo lo que había manejado hasta ahora.
Según pudo saber GENTE, la prueba dejó muy buenas conclusiones. Valentín giró con un auto que venía de competir ese mismo fin de semana y, aun así, quedó a apenas una décima de los tiempos habituales de los pilotos titulares. Un dato que no pasó desapercibido dentro del equipo.
“La verdad que me fue muy bien teniendo en cuenta que agarré un auto muy cansado post carrera”, explicó Yankelevich. “El objetivo no era hacer un tiempo, sino conocer el auto, pero me sentí cómodo y empecé a empujar un poco”.

La adaptación fue rápida. En apenas cinco vueltas, Valentín comenzó a entender el comportamiento de un vehículo radicalmente distinto a los viejos sedanes que había manejado hasta ahora. El equipo incluso decidió agregarle carga aerodinámica para asegurar estabilidad. El balance final fue positivo.
“El SUV es un auto muy lindo de manejar, tiene mucha carga general”, detalló. “En el sedán, cuando frenás, la trompa carga mucho y la cola queda suelta. Acá sentí que frena todo el auto”.
El TC2000 no es una categoría más. Fundada en 1979, es parte del ADN del automovilismo argentino y supo consagrar a figuras como Juan María Traverso, Ernesto Bessone, Agustín Canapino y José María López, entre muchos otros. Pensar en continuidad allí no es menor. “Ojalá que en 2026 pueda correr con Toyota Gazoo Racing, pero no hay nada confirmado”, aclaró Valentín, con cautela.

Más allá de los tiempos y las cifras, hubo otro detalle que pesó. “Pude estar en el box de Toyota y me sentí uno más del equipo”, contó sobre el cierre de campeonato. Una frase simple, pero reveladora.
La prueba en Junín dejó un mensaje claro: Valentín Yankelevich ya no está explorando, está avanzando. El salto a un auto de 500 caballos y efecto suelo marcó un antes y un después en su proyecto deportivo. El desafío ahora es sostener ese rendimiento y convertir esta primera experiencia en continuidad. Y en ese escenario, el TC2000 aparece como el próximo objetivo natural.


