Increíble historia: por qué un Ferrari terminó siendo subastado a sólo 109 euros – GENTE Online
 

Increíble historia: por qué un Ferrari terminó siendo subastado a sólo 109 euros

Ferrari Conciso
Creado en 1993 por el diseñador alemán Bernd Michalak a partir de un Ferrari 328 GTS, el Conciso es uno de los one-off más extraños y radicales de la historia del Cavallino Rampante.
Autos y Motos
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Cuando se habla de Ferrari, pocas cosas deberían sorprender. La casa del Cavallino Rampante construyó su leyenda combinando competición, lujo y una relación casi despreocupada con el dinero cuando se trata de cumplir caprichos. En ese terreno fértil para las ideas extremas nació el Ferrari Conciso, un one-off tan desconcertante como fascinante, creado no por la fábrica, sino por la obsesión personal de un diseñador alemán.

Ferrari Conciso
El Ferrari Conciso nació como un ejercicio personal de diseño extremo. Foto: Peter Singhof/Gentileza RM Sotheby's.

El responsable fue Bernd Michalak, quien en 1993 decidió hacer suyo un Ferrari 328 GTS y llevarlo a un territorio completamente distinto. En aquel entonces, el 328 todavía representaba la esencia de los V8 de Ferrari: elegante, reconocible, equilibrado. Pero Michalak no quería equilibrio. Quería ruptura.

El proyecto Conciso nació como un ejercicio de ostentación y diferenciación, casi una provocación estética. Michalak tenía una idea clara: dejar atrás cualquier vínculo conceptual con el 328 y construir algo nuevo, radical y sin concesiones. Inspirado en la noción más pura de una barchetta, desmontó el Ferrari italiano hasta el último tornillo, dejando el tren de rodaje completamente desnudo.

Sobre esa base creó una carrocería completamente nueva, realizada en aleación de aluminio y pensada para ser desacoplada con relativa facilidad. El techo desapareció por completo y fue reemplazado por un parabrisas reducido a su mínima expresión, casi simbólico. El resultado fue un objeto visualmente impactante, futurista incluso para los estándares de los años noventa, cuando el diseño automotriz todavía se permitía ciertos excesos sin pedir permiso.

Ferrari Conciso
Una barchetta radical basada en el Ferrari 328 GTS. Foto: Peter Singhof/Gentileza RM Sotheby's.

A diferencia de la estética, la mecánica se mantuvo intacta. Bajo esa carrocería radical seguía latiendo el conocido V8 atmosférico de 3.2 litros del 328, capaz de entregar 270 caballos de potencia y 304 Nm de par. No eran cifras revolucionarias, pero el secreto estaba en otro lado: el peso. Gracias a la profunda transformación, el Ferrari Conciso declaraba apenas 900 kilos en la balanza.

Ese adelgazamiento extremo mejoraba notablemente sus prestaciones. El sprint de 0 a 100 km/h se resolvía en cinco segundos y la velocidad máxima alcanzaba los 278 km/h. Números respetables para la época, aunque en este caso el rendimiento quedaba casi en segundo plano frente a la singularidad del conjunto.

El Conciso no nació para ser un éxito comercial ni para inaugurar una serie. Fue un objeto personal, una pieza única que terminó cambiando de manos más de una vez. Tras su creación, Michalak decidió venderlo a un particular estadounidense, quien tiempo después lo transfirió a un coleccionista belga. Desde entonces, el auto se convirtió en una especie de mito menor dentro del universo Ferrari: conocido por pocos, incomprendido por muchos.

Ferrari Conciso
Liviano, radical y difícil de clasificar incluso hoy. Foto: Peter Singhof/Gentileza RM Sotheby's.

La sorpresa llegó en 2018, cuando sin demasiados anuncios previos el Ferrari Conciso apareció en una subasta de RM Sotheby's. Allí, contra todo pronóstico, el martillo bajó en apenas 109.205 euros. Una cifra llamativa, casi baja, si se tiene en cuenta que se trataba de un Ferrari único, con una historia singular y un diseño imposible de repetir.

Ese precio final dice mucho del lugar que ocupa el Conciso en el imaginario colectivo. No es un Ferrari “clásico” en el sentido tradicional, ni tampoco una creación oficial de Maranello. Es una rareza, una anomalía elegante, una pieza que incomoda tanto como seduce.

Tal vez por eso su encanto sigue intacto. En una época donde los one-off se multiplican con respaldo oficial y cifras millonarias, el Ferrari Conciso recuerda que hubo un tiempo en el que un diseñador, una idea extrema y suficiente dinero eran suficientes para crear algo verdaderamente irrepetible. Un Ferrari que no busca consenso, sino dejar una pregunta abierta: ¿hasta dónde puede llegar la individualidad cuando se cruza con un mito?



 
 

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