La prestigiosa marca que vuelve con un superdeportivo que desafía la lógica actual – GENTE Online
 

La prestigiosa marca que vuelve con un superdeportivo que desafía la lógica actual

Lola T70S GT
Después de más de una década fuera de escena, Lola Cars regresa con su primer auto de calle: el Lola T70S GT, que retoma el espíritu del mítico T70 de los años 60.
Autos y Motos
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Durante décadas, el nombre Lola Cars estuvo ligado a algunos de los autos de competición más influyentes del automovilismo. Fundada por Eric Broadley, la empresa británica construyó chasis para categorías como Le Mans, Can-Am, Fórmula 1, IndyCar y Fórmula 3000, dejando una huella técnica que atravesó generaciones. Por eso, cuando cerró sus puertas en 2012, el impacto fue inmediato: desaparecía uno de los nombres más respetados de la ingeniería aplicada a las carreras.

Lola T70S GT
El T70S GT marca el regreso de Lola Cars tras más de una década.

Sin embargo, Lola nunca desapareció del todo. Su legado se mantuvo vivo en el automovilismo histórico, especialmente a través de modelos como el Lola T70, uno de los sport prototipo más reconocidos de finales de los años 60. Aquel auto no solo marcó una época por su diseño y rendimiento, sino también por sus resultados, con hitos como el doblete en las 24 Horas de Daytona de 1969.

Ahora, casi seis décadas después, Lola vuelve a escena. Pero lo hace con una estrategia distinta: en lugar de regresar directamente a la competición, presenta su primer auto de calle. El modelo elegido para este relanzamiento es una reinterpretación moderna de su mayor ícono: el Lola T70S GT, acompañado por una variante exclusivamente para circuito, el Lola T70S.

El planteo del proyecto es claro desde el inicio. No busca competir en el terreno de los superdeportivos electrificados ni en el de los autos cargados de asistentes. Todo lo contrario. El T70S GT se apoya en una receta clásica: bajo peso, motor atmosférico, caja manual y tracción trasera.

El conjunto mecánico está compuesto por un V8 de 6.2 litros de origen Chevrolet, con una potencia de 500 CV y 617 Nm de torque, asociado a una transmisión manual de seis velocidades. Es una decisión técnica que apunta a la simplicidad y a la confiabilidad, en línea con la tradición de muchos constructores independientes que, históricamente, recurrieron a motores probados en lugar de desarrollar soluciones propias de alto costo.

Lola T70S GT
El diseño retoma la silueta del histórico Lola T70 de los años 60.

En términos de prestaciones, los números lo ubican en la órbita de los superdeportivos actuales. El T70S GT acelera de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos, mientras que la versión de pista reduce ese registro a 2,5 segundos. La velocidad máxima declarada es de 327 km/h.

Pero el dato que define al auto no es la potencia, sino el peso. El T70S GT registra 890 kilos en seco, mientras que el T70S se queda en 860 kilos. En un contexto donde muchos deportivos superan ampliamente los 1.400 kilos, esa diferencia cambia por completo la dinámica del vehículo. La relación peso-potencia permite alcanzar niveles de rendimiento elevados sin recurrir a cifras extremas de potencia.

La estructura está basada en un chasis de aluminio, combinado con una carrocería desarrollada a partir de materiales compuestos no convencionales. Lola utilizó una mezcla de fibras provenientes de residuos vegetales y roca basáltica, unidas mediante una resina derivada de caña de azúcar. Este enfoque no solo busca reducir peso, sino también disminuir el impacto ambiental en comparación con los compuestos tradicionales basados en derivados del petróleo.

Lola T70S GT
El V8 atmosférico de origen Chevrolet entrega 500 CV.

El diseño exterior mantiene una conexión directa con el T70 original. Las proporciones compactas, los volúmenes bajos y la silueta general remiten a los prototipos de los años 60, aunque reinterpretados con una ejecución moderna. El auto mide 4,22 metros de largo y tiene una distancia entre ejes de 2,43 metros, cifras que lo ubican dentro de un formato relativamente contenido para el segmento.

En el interior, la propuesta es coherente con esa filosofía. El conductor se ubica en una posición baja, cercana a la de un auto de competición, con un habitáculo completamente orientado al manejo. No hay pantallas multimedia ni sistemas complejos de asistencia. Los instrumentos son analógicos, los controles son físicos y el equipamiento se reduce a lo esencial, con el aire acondicionado como una de las pocas concesiones al confort.

Lola T70S GT
Solo se fabricarán 16 unidades entre ambas versiones.

La producción será extremadamente limitada. Lola confirmó que se fabricarán solo 16 unidades en total, sumando ambas versiones. Esa cifra convierte al T70S y al T70S GT en piezas de colección desde su lanzamiento. La marca no comunicó el precio, pero el posicionamiento apunta claramente a un grupo reducido de clientes, principalmente coleccionistas y entusiastas con fuerte vínculo con el automovilismo.

Más allá del producto en sí, el T70S GT representa un cambio estratégico para Lola. Es la forma en la que la marca busca reinsertarse en la industria, en un contexto completamente distinto al que la vio crecer. En lugar de competir directamente en categorías internacionales, elige un camino más acotado, pero con una identidad muy definida.

Este enfoque no es masivo ni pretende serlo. Pero justamente ahí está su valor. En un escenario donde muchos autos tienden a parecerse entre sí en términos de concepto, el regreso de Lola introduce una alternativa distinta: un superdeportivo que no busca reinventar el futuro, sino reinterpretar el pasado con herramientas actuales.



 
 

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