Jimena Barón está viviendo unas vacaciones de película junto a sus hijos, Morrison y Arturo, y su pareja, Matías Tuma Palleiro. La artista se embarcó en un crucero de Disney que recorre las aguas turquesas de Bahamas y, fiel a su estilo frontal y divertido, comparte absolutamente todo lo que sucede arriba y abajo del barco.

Desde que subieron a la imponente embarcación —con sus icónicos botes amarillos y varias cubiertas repletas de balcones al mar—, la intérprete de “La Cobra” convirtió sus historias de Instagram en una bitácora familiar sin filtro. Mostró los pasillos elegantes del crucero, los salones de teatro, las cenas abundantes y hasta la intimidad del camarote donde descansaron después de jornadas intensas.

En una de las primeras postales se los vio a Tuma y a Momo apoyados en una baranda interna del barco, con la arquitectura majestuosa de fondo, techos altos y lámparas de diseño. “Guapos”, escribió ella sobre la imagen, orgullosa de sus hombres.

Risas, berrinches y pizza sin límites
Como buena madre todoterreno, Jime no ocultó los pequeños roces cotidianos. Compartió algunos ida y vuelta con Morrison —propios de la edad y del trajín del viaje— y también dejó ver el apetito voraz de los varones de la familia.
En una imagen donde se veía a Matías y a Momo esperando porciones en un local de pizza del crucero, lanzó con ironía: “A Disney le cerraban los números hasta que llegaron ellos”. La frase, fiel a su humor ácido, resumió la escena: bandejas que iban y venían y dos comensales decididos a probarlo todo.

La ternura de Arturo
Si Morrison aportó el costado más adolescente del viaje, Arturo se llevó todos los corazones. En un video que la mostró dentro del camarote —amplio, con cama matrimonial, iluminación cálida y valijas apoyadas en un sillón—, el pequeño apareció recostado entre almohadones blancos, sonriente y relajado.
“Arturo siempre feliz me destruye”, escribió Jimena sobre esa imagen que condensó la felicidad simple de su hijo menor disfrutando del descanso en alta mar.

También hubo selfie familiar en el ascensor del barco: Jimena con anteojos negros y look deportivo, Tuma saludando a cámara y los chicos sonriendo antes de salir a recorrer una nueva parada del itinerario.

Teatro, mar turquesa y el imponente Atlantis
En lo que va de la travesía, la familia ya asistió a funciones de teatro dentro del crucero, cenó en distintos restaurantes temáticos y caminó por las cubiertas con el océano como telón de fondo. En varias historias se vio el contraste entre el azul intenso del cielo y el mar, y la estructura monumental del barco.
Cuando descendieron en Bahamas, las postales se volvieron aún más paradisíacas. Playas de arena clara, agua cristalina y palmeras enmarcaron las jornadas en Nassau. En una de las imágenes se observó la costa amplia y casi infinita, con olas suaves rompiendo sobre la orilla.

También recorrieron el impactante acuario del hotel Atlantis, cuyo edificio rosado se alzó majestuoso frente al mar, y disfrutaron de Cayo Castaway, la isla privada de Disney, donde combinaron descanso bajo la sombra de los árboles con chapuzones en aguas transparentes.
“Ustedes sepan disculpar el desorden de la subida de contenido más no tenemos señal. Se irá subiendo como se pueda”, escribió la artista sobre una postal aérea donde se leía “Bahamas” pintado en una construcción frente al mar, dejando en claro que ni la falta de conexión frenó sus ganas de compartir.

Este miércoles, además, bajaron a recorrer la Isla de Disney, sumando otra parada soñada a un viaje que combinó lujo, diversión y momentos familiares auténticos.
Entre el glamour del crucero, las carcajadas, los enojos pasajeros y los abrazos frente al mar, Jimena Barón volvió a mostrarse sin filtro: madre, artista y mujer enamorada, disfrutando de una “pequeña gran familia” que encontró en el Caribe el escenario perfecto para crear recuerdos inolvidables.
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