A apenas tres días del estreno de Gran Hermano Generación Dorada, la convivencia ya empezó a mostrar su costado más áspero. El primer gran cruce tuvo como protagonistas a Andrea del Boca y Yanina Zilli, y el motivo fue tan doméstico como explosivo: un pedazo de jamón en plena preparación de la cena.
Desde su ingreso a la casa, Andrea dejó en claro que no piensa adoptar un perfil bajo. Con una extensa trayectoria en televisión y acostumbrada a liderar equipos de trabajo, la actriz se mostró participativa, ordenada y muy pendiente de la organización diaria. En estos primeros días asumió naturalmente un rol activo en la cocina y en la distribución de tareas, algo que algunos compañeros valoran y otros miran con recelo, interpretándolo como una actitud demasiado directiva.
El conflicto se desató cuando Andrea quedó a cargo de preparar una cena que incluía una abundante picada y varios platos fríos. Mientras ultimaba detalles, varios “hermanitos” comenzaron a picotear antes de que todo estuviera servido. Pero quien quedó en el centro de la escena fue Yanina Zilli.

Al verla tomar un trozo de fiambre, Andrea intervino sin rodeos: “Yani, esperemos a todos”. La respuesta fue inmediata y cargada de ironía. “Ah bueno, pensé que como todos estaban picoteando, yo también. Ahí te lo dejé”, retrucó Yanina de mala forma.
El intenso ida y vuelta en Gran Hermano por un jamón
Lejos de quedar ahí, la participante se sentó con el resto y continuó su descargo: “Claro, agarrá una y yo no puedo comer. Que espere a la mesa y están todos comiendo de ahí. Me dan órdenes. Pero dejate de joder. Iba a agarrar un pedacito de jamón y están todos agarrando. Que se meta el jamón ese...”.
La tensión creció frente a la mirada atónita de varios compañeros. Quien decidió intervenir fue Emanuel Di Gioa, que cuestionó la lógica de las reglas y planteó que no estaba dispuesto a seguir pautas si no veía un verdadero compañerismo dentro del grupo. Andrea, visiblemente irritada, respondió sin filtro: “Tenés que comer después del programa y están comiendo. Pero bueno, flaco, hagan lo que quieran”.
El episodio dejó expuestas las primeras grietas en la convivencia. Mientras en redes sociales algunos celebran la firmeza de Andrea y su intento por mantener el orden, otros consideran que su postura puede generar resistencia dentro del grupo.
Lo cierto es que su participación, intensa y protagonista desde el minuto uno, ya marca el pulso de la casa. Y si en apenas tres días un jamón fue suficiente para desatar el primer gran enfrentamiento, todo indica que la temporada promete más choques y estrategias al límite.
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