El viernes 13 de febrero, el mundo del espectáculo y el entorno cercano al legado de Diego Armando Maradona se vistieron de fiesta para celebrar un hito significativo: los 13 años de Dieguito Fernando, el hijo menor del astro del fútbol argentino y Verónica Ojeda.
El cumpleaños con temática gamer no fue una celebración más, ya que marca el cierre de la niñez para los descendientes directos del Diez y el comienzo de la adolescencia para el joven, quien guarda un parecido físico cada vez más notable con su padre.

Un set de lujo: el Hotel Abasto se transformó en un mundo virtual
La cita tuvo lugar en el Hotel Abasto, un espacio que fue acondicionado meticulosamente para recibir a familiares, amigos y figuras del ambiente. La organización general del evento estuvo a cargo de Living Garden (Nuria García), quienes se encargaron de que cada rincón del salón reflejara la personalidad y los gustos actuales del agasajado.
Desde la entrada, los invitados se sumergieron en una experiencia inmersiva. El salón Living Garden Mobiliario fue transformado por un equipo de más de una decena de emprendedores y colaboradores que trabajaron para que la transición de la realidad al mundo de los videojuegos fuera total.

La ambientación no escatimó en detalles decorativos, utilizando una paleta de colores dominada por el verde y el negro, complementada con globos y gráficas alusivas.
La temática del momento: el fenómeno "Gorilla Tag"
A diferencia de su cumpleaños número 11, donde la temática fue el juego Roblox, para sus 13 años Dieguito Fernando eligió como eje central el videojuego de realidad virtual Gorilla Tag. Este juego, que es furor entre los adolescentes, consiste en controlar gorilas (que no tienen patas) mediante movimientos de manos y brazos para interactuar con otros jugadores en línea.
La temática "gamer" fue el hilo conductor de toda la tarde. Dieguito lució una camiseta personalizada con el logo del videojuego, y la torta de dos pisos fue una obra de arte de repostería que recreaba los escenarios y personajes del mundo virtual.

Además de la torta, la mesa dulce incluyó muffins y golosinas temáticas para todos los asistentes. Para elevar la experiencia, se instalaron estaciones de juegos de realidad virtual, permitiendo que los niños (y no tan niños) jugaran como si estuvieran dentro del propio Gorilla Tag.

Shows y sorpresas: del imitador de Michael Jackson a un mini Samba
El entretenimiento fue uno de los puntos más fuertes de la celebración. La fiesta contó con la presencia de Leo Blanco, el reconocido imitador de Michael Jackson, quien brindó un show en vivo interpretando los hits más legendarios del Rey del Pop. La actuación de Blanco no solo fue un homenaje musical, sino una coreografía de la que participaron activamente los invitados, generando un clima de alegría y baile.

Pero las sorpresas no terminaron allí. El evento incluyó un muñeco gigante (y con luces) con la máscara del productor Bizarrap que animó la pista de baile y un súper parque de diversiones interno. La instalación incluyó un mini samba, juegos mecánicos, peloteros inflables y hasta una máquina de algodón de azúcar, asegurándose que el aburrimiento no tuviera lugar.

El círculo familiar: presencias, videollamadas y ausencias
En cuanto al entorno familiar, la organización estuvo liderada por su madre, Verónica Ojeda, quien estuvo acompañada por su pareja, el abogado Mario Baudry. También se hizo presente la madrina del adolescente, Dulce Granados, junto a varios familiares del lado materno.

Una de las presencias más destacadas y comentadas fue la de su hermana, Jana Maradona, quien mantiene un vínculo cercano con el pequeño y le llevó un obsequio especial para celebrar su entrada a la adolescencia.

Por otro lado, la tecnología permitió acortar distancias con Diego Junior. El hijo mayor de Maradona, que reside en Italia, llamó a Dieguito muy temprano por la mañana para despertarlo con el saludo de cumpleaños y luego mantuvieron una extensa charla por videocámara mientras el adolescente desayunaba. Las grandes ausentes de la jornada fueron Dalma y Gianinna Maradona.

El momento más emotivo: el recuerdo del Diez
A pesar de la alegría y la música, el recuerdo de Diego Armando Maradona estuvo presente en todo momento. El instante de mayor emoción ocurrió cuando Dieguito Fernando, frente a su torta de cumpleaños, levantó una copa de campeón. El gesto, idéntico a las históricas imágenes de su padre alzando trofeos, conmovió profundamente a los invitados y reafirmó el legado que el joven lleva consigo.

Vale recordar que Dieguito mostró su compromiso con la memoria de su padre al asistir recientemente a los tribunales de San Isidro para pedir justicia por la muerte del astro, un hecho que su madre destaca como una muestra de su carácter.
La cena íntima: un cierre exclusivo para adultos
Al caer la noche, y tras el fin de la fiesta principal llena de ruidos y juegos, el festejo dio paso a una instancia más privada. Se llevó a cabo una cena íntima de adultos donde se pudo disfrutar de un ambiente más relajado para brindar por el nuevo año de Dieguito.
Según pudo saber GENTE, en esta mesa exclusiva estuvieron presentes figuras del periodismo y el espectáculo como Pilar Smith y Diego Moranzoni, junto al productor de TV Diego Nuñez y el artista Leo Blanco, quienes acompañaron a Verónica Ojeda y al protagonista de la noche en un cierre de jornada cargado de anécdotas y afecto. Entre otros detalles, se supo que el heredero menor de Maradona adora cantar.
El mensaje de Verónica Ojeda
Para cerrar los festejos, Verónica Ojeda utilizó sus redes sociales para dedicarle unas palabras cargadas de sentimiento a su hijo. "Hoy cumplís 13 años y no puedo creer lo rápido que crecés. Quiero que sepas que estoy orgullosa de vos", expresó, recordando tanto los momentos felices como los desafíos superados juntos.

La madre del adolescente concluyó agradeciéndole por ser su "fuerza, alegría y mayor bendición", prometiéndole estar siempre a su lado en esta nueva etapa que comienza.
Con una organización que no escatimó en gastos y un gran despliegue, el hijo menor de Maradona dejó atrás la niñez con una fiesta que combinó la modernidad de los videojuegos con la nostalgia eterna de su apellido.
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