La tarde de este viernes quedó marcada por un episodio tan tenso como inesperado durante la cobertura del incendio que arrasó un bazar ubicado en General José G. Artigas 4720, en pleno barrio porteño de Villa Pueyrredón. El siniestro —que obligó a evacuar a más de 120 personas y dejó al menos 10 asistidos por inhalación de humo, entre ellos cuatro bomberos— generó una enorme movilización policial, sanitaria y de Bomberos de la Ciudad.

En medio de ese operativo, cuando la transmisión en vivo de Todo Noticias (TN) mostraba el despliegue de emergencia, el reconocido cronista Julio Bazán protagonizó un momento que rápidamente se volvió viral en redes sociales: un cruce directo con agentes policiales que le impidieron avanzar hacia la zona del incendio.
Bazán se encontraba sobre la calle Artigas, en la vereda opuesta al bazar donde los bomberos combatían un fuego generalizado dentro de un edificio de unos 10 por 50 metros, cuyo tinglado frontal incluso colapsó durante las tareas, complicando aún más la visualización del contrafrente y aumentando el riesgo estructural.
Mientras intentaba acercarse un poco más para mostrar el movimiento de las dotaciones y el avance del operativo, se topó con un cordón policial que le bloqueó el paso. El periodista, acostumbrado a cubrir situaciones de alta complejidad, encaró a los efectivos con evidente fastidio.
“Molesta siempre esta policía”
El video, que circuló con fuerza en redes, registró un intercambio de frases que dejó en claro la tensión del momento. Entre ellas se escuchó decir a Bazán: “Molesta siempre esta policía“; “¿Cómo que no puedo pasar?”; “Estoy trabajando, no molesten”; “Díganme por qué no puedo pasar, no hay fuego ni nada”; “Vine con el jefe de Bomberos, déjenme pasar”.

Los agentes, sin embargo, mantuvieron su postura. Le explicaron que era por prevención y por su propia seguridad que no podían permitir que avanzara hacia el local del incendio. La escena quedó registrada en un clima de creciente irritación mientras el periodista insistía con acercarse al punto crítico.
Las autoridades policiales buscaban evitar que cualquier persona —incluso personal de prensa— ingresara a una zona potencialmente inestable, en la que los bomberos todavía trabajaban para evitar la propagación de las llamas hacia edificios linderos y donde el derrumbe parcial del tinglado ya había complicado la operación.
Con la discusión subiendo de tono y las imágenes mostrando la incomodidad evidente de Bazán, desde el estudio de TN tomaron la decisión de interrumpir momentáneamente el móvil. Los conductores aclararon que regresarían a la cobertura apenas el notero pudiera reubicarse en un sitio seguro y sin conflicto con la policía, preservando tanto la integridad del periodista como el respeto hacia el operativo en curso.
Aunque no es la primera vez que se registran tensiones entre fuerzas de seguridad y trabajadores de prensa en contextos de emergencia, el episodio reavivó la discusión sobre los límites entre el derecho a informar y las medidas de seguridad en escenarios donde la situación puede volverse riesgosa en segundos.
Lo cierto es que el incendio de Villa Pueyrredón —uno de los más fuertes del último tiempo en la Ciudad— presentó un escenario extremadamente sensible: alto volumen de humo, riesgo de derrumbe y un despliegue coordinado que incluía múltiples frentes de ataque para evitar la expansión del fuego.
En ese contexto, la policía buscó preservar la seguridad general, mientras que el periodista intentó cumplir con el objetivo de acercarle al público la información desde el lugar más próximo posible. La fricción entre ambos roles terminó convirtiéndose en una secuencia viral que sintetiza una tensión histórica entre cobertura periodística y protocolos de emergencia.
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