Hay proyectos que marcan un antes y un después en una carrera, y también en la forma de pararse frente a cámara y conectar con el público del otro lado de la pantalla. Para Carina Zampini, el regreso a La Peña de Morfi (Telefe) representa mucho más que una nueva oportunidad laboral: es volver a un formato que conoce en profundidad, pero desde una versión completamente distinta de sí misma. Después de más de una década desde aquella primera vez, hoy asume el desafío con otra mirada, más madura y consciente.
En una íntima charla con GENTE, la famosa se muestra entusiasmada y reflexiva. Habla del programa como un espacio necesario en la televisión actual, un lugar donde conviven la música, la cocina, el humor y el encuentro. “Es todo lo que tiene que ver con los sentidos”, asegura, poniendo en palabras la esencia de un ciclo que logró instalarse como clásico de los domingos.
Su experiencia previa junto a Gerardo Rozín aparece como un punto inevitable en el recorrido. Fue allí donde dio sus primeros pasos como conductora y donde, según reconoce, aprendió gran parte de lo que hoy aplica en su trabajo.
Con una mirada retrospectiva, confiesa que cambió todo en su rol: desde la forma de observar hasta las herramientas con las que encara cada emisión. Sin embargo, mantiene algo intacto: la disposición a seguir aprendiendo.

En esta nueva etapa, comparte conducción con Diego Leuco, en una dupla que combina experiencia y frescura. Para Zampini, llegar a un programa consolidado, reencontrarse con parte del equipo original y sumar nuevas energías es parte del atractivo. Además, ca ada domingo a partir de las 13 los acompañan en cámara Santi Giorgini, Feli Pizarro, Pichu, Pachu Peña, Naza y el Turco Husaín.
-¿Qué emociones te trae esta vuelta?
-Estoy súper contenta. Tengo una sensación de alegría, por muchos factores diferentes. En primer lugar por volver, por ser parte de un programa como es La Peña, que creo tiene lo bueno que todos necesitamos en la vida para después afrontar todo lo otro que la vida tiene, que a veces no está tan bueno. Es un programa que transmite bienestar: la música, que es sanadora, es alegría, es emoción, es hipersensibilidad, es arte. Más la presentación de los artistas, la conversación con el otro, el chiste, la parte divertida, y, por supuesto, la presencia de la comida, que tiene que ver con esa muestra del amor. Es como una radiografía de las sensaciones.
El punto de partida con Gerardo Rozín y su nueva mirada de la conducción
-Pasaron más de diez años desde que hiciste Morfi, todos a la mesa: ¿Qué sentís que cambió en vos de la conductora de ese momento a la que volverá a aparecer este domingo?
-¿Qué ha cambiado? ¡Todo cambió! Morfi, con Gerardo, fue mi primera participación como conductora o co-conductora, en un proyecto -la verdad- con total desconocimiento de ese rol. Yo aprendí mucho, muchísimo en ese programa de la mano de Gerardo, viéndolo.
-¿Cómo fue trabajar codo a codo con él?
-Gerardo era un productor maravilloso y un conductor con toda la experiencia. Si uno quería aprender y estaba atento, ahí tenías todo para hacerlo. Ya se trataba de un programa, como lo es La Peña hoy, que transmite simpleza, sencillez, familiaridad, pero con toda una complejidad detrás, a la que se enfrenta toda la gente que trabaja ahí. Es un equipo enorme con el que por suerte me reencontré después de estos diez años y que hace que todo funcione. Bueno, eso lo aprendí a ver de la mano de Gerardo: él estaba en todo, desde lo que se ponía arriba de la mesa para tomar el té hasta el invitado que iba a llegar, o sea, absolutamente en todo.

-Entonces Morfi fue tu escuela en la conducción.
-Totalmente, el comienzo de todo. Aunque por supuesto sigo en ese camino de aprendizaje, porque uno aprende todo el tiempo y por suerte nunca es el mismo. Cuando tenés 50 atendés otras cosas, ponés la mirada en otros lugares, entonces también aprendés otras cosas, y eso está bueno. A las herramientas que te dio la experiencia siempre debés sumarle la humildad para estar abierto a aprender, mejorar y corregir.
-En este regreso en el que harás dupla con Diego Leuco, ¿qué expectativas tenés?
-Tengo la suerte de encontrarme nuevamente con Dieguito. Habíamos trabajado un par de meses en La novela del verano, por en Luzu. Nos conocíamos de antes, porque hace unos años compartíamos canal, nos veíamos en los pasillos y siempre tuvimos súper buena onda. Todos los que conocen a Diego saben que es un amor, un ser sencillo y trabajador. Compartir ahora esta experiencia con él me tiene super contenta. Además, cuando vos entrás a un programa que ya está instalado, que es parte de la gente, de la cultura argentina, es hermoso. Son muchos años, son diez años y yo me voy a incorporar a ese funcionamiento. Hay un montón de gente que conozco de aquella época con la que ya he trabajado y está Diego. Todo eso ya es ganancia.

-Me da curiosidad saber cómo fue esa llamada. ¿Qué sentiste cuando te dijeron, "Cari, te queremos para La Peña"?
-La verdad es que yo me enteré hace bastante poco que se había resuelto mi participación en La Peña del Morfi. Era algo que venía manejando más mi representante, y no desde hace mucho tiempo. En un momento él me dijo: "Cari, mirá, está la posibilidad de hacer La Peña, ¿cómo te ves?. ¿Te gustaría?. ¿Tenés ganas?". Yo dije: "¡Sí, re, obvio!". Y pronto me pasó por la mente fue eso, que es uno de los programas hermosos que tiene la tele hoy en día. ¡¿Cómo no querer estar en un programa así de bello?!
Fotos: Gentileza Telefe