Cecilia Insinga tomó una decisión que venía madurando hacía tiempo: dejar atrás su etapa en TN y El Trece. Pero ese cierre profesional coincidió con un plan mucho más íntimo y significativo. Días después de despedirse de Artear, la periodista se subió a un avión junto a su esposo, Diego Brancatelli, sus hijos y sus padres. El destino, que había mantenido en reserva, finalmente se reveló: Londres.

Lejos de haber sido una escapada improvisada, el viaje había estado pensado desde hacía meses. “Mis papás cumplen 50 años de casados, en realidad 50 años de estar juntos, entre novios y casados, entonces nos invitaron a hacer el viaje de su luna de miel, a toda mi familia, con lo cual nos vamos tres semanas a hacer su luna de miel como símbolo familiar del amor”, había contado Insinga en diálogo con Pronto.
La primera postal que compartió en sus redes mostró a toda la familia posando sonriente frente al icónico Tower Bridge. Con looks cómodos y relajados, Cecilia y Brancatelli abrazaron a sus hijos mientras el río Támesis y el puente de fondo completaron una imagen de postal.

En otra escena, la periodista capturó un momento más íntimo: un beso cómplice con su pareja, también con el puente como testigo, acompañado de un emoji de corazón.

El recorrido continuó por los clásicos de la ciudad. Frente al Big Ben y el Palacio de Westminster, la familia volvió a posar con el atardecer cayendo sobre Londres, generando una de las fotos más cálidas del viaje.
También hubo tiempo para recorrer el London Eye, cuya estructura imponente apareció en una de las imágenes junto a los tradicionales carteles del Underground, símbolo indiscutido de la ciudad.

Las historias de Instagram también mostraron escenas cotidianas del paseo: caminatas por calles adoquinadas con edificios históricos, una parada frente a un típico pub londinense de fachada azul intensa y detalles arquitectónicos, y hasta una salida familiar más amplia, donde se vio a los abuelos disfrutando del viaje junto a sus nietos.

En otra de las postales, el grupo se mostró recorriendo el metro de Londres, entre andenes y trenes, en una imagen que reflejó el pulso urbano de la ciudad. Mientras que en una toma más contemplativa, un banco frente al río y el Tower Bridge enmarcado por árboles dejó ver el costado más tranquilo del destino.

Sobre su decisión profesional, Insinga había sido clara: “La decisión de irme del canal la venía masticando y medio que me cerró perfecto entre, che, me voy a un viaje soñado en familia, no quiero estar más pensando en el trabajo, y a veces hay que saber decir adiós a tiempo para reconectar con nuevas energías”.

Así, entre monumentos emblemáticos, paseos familiares y momentos compartidos, Londres se convirtió no solo en el escenario de un viaje esperado, sino también en el símbolo de un nuevo comienzo. Un cambio de rumbo que la periodista eligió atravesar rodeada de amor y lejos del ruido cotidiano.