El reloj marcaba unos pocos minutos después de las 0 horas y Camila Galante compartió una enternecedora imagen del inicio del cumpleaños: una foto nocturna, casera y tierna, con su tercer hijo, Lautaro Paredes con una torta esponjosa, una única vela celeste y un muñeco de Mario Bros en carrera sobre la superficie. El plano dice todo: cero ostentación, clima íntimo y el ritual de soplar la velita antes de que amanezca, tal como hacen las familias que quieren estirar los festejos de un día especial desde el primer segundo.

Horas más tarde, la escena cambió de registro y se volvió de cuento infantil. En el living —convertido en set— se montó un espacio lúdico con arcos blancos, nubes de madera y una guirnalda de globos en paleta pastel (celestes, durazno y tonos avainillados) que enmarcó la foto clásica del “uno”. En las bases, cajas de acrílico exhibieron arreglos florales en azules y blancos; sobre una bandeja dorada se reservaron los dulces principales.

El sello tierno lo dieron dos osos de peluche tamaño XL: uno en una canasta con moño escocés y otro recostado, listos para convertirse en compañeros de aventuras del cumpleañero. Un cartel colgante azul con tipografía cursiva anunció la estrella del día: “Lautaro is ONE”. La estética general fue delicada, sin estridencias: una fiesta pensada para que el protagonista tenga su primera gran foto con recuerdos que, más tarde, verán sus hermanos.

La previa también quedó registrada. En las imágenes que compartieron se ve al pequeño curioseando la decoración, ese momento en el que los chicos “estrenan” su fiesta tocando flores, globos y cajas transparentes que funcionan como vitrinas.
Detrás de esas postales hay una historia familiar que vale recordar. Lautaro nació el 31 de marzo de 2025, se convirtió en el tercer hijo de Leandro Paredes y Camila Galante, y desde el primer día se sumó a un clan muy visible y querido por el público: sus hermanos Victoria y Giovanni lo recibieron con mensajes que los padres compartieron en redes cuando llegó al mundo. Ese dato vuelve aún más simbólico el festejo de este primer año, que cae en una etapa especial para la familia: Paredes regresó a Boca Juniors en 2025 y hoy transita su presente profesional en el club que lo vio nacer, con contrato hasta 2028.
Ese regreso al fútbol argentino también reconfiguró la rutina del hogar: menos aviones, más vida en el país, más posibilidad de que los cumpleaños familiares sucedan cerca de los afectos. En el último tiempo, el volante se consolidó como una de las figuras del plantel y alterna el calendario del torneo local con las citaciones a la Selección, un ritmo que, cuando se apagan las cámaras, encuentra respiro en reuniones de perfil bajo como esta.
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