De gira por Argentina, los músicos de Joaquín Sabina revelan cómo mantendrán vivo su legado: “Él nos dio su bendición”. – GENTE Online
 

De gira por Argentina, los músicos de Joaquín Sabina revelan cómo mantendrán vivo su legado: “Él nos dio su bendición”

La banda sabinera by Revista GENTE
Tres meses y medio luego del retiro del cantautor español de los escenarios masivos, La Banda Sabinera -el grupo conformado por sus laderos artísticos- inició una tour internacional que los trajo aquí casi por casi un mes. En un mano a mano con Revista GENTE recorren su historia “junto al maestro” y, entre anécdotas imperdibles de ayer y de siempre, cuentan que le dijo él a cada uno ante el nuevo desafío.
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Falta alguien y algo allí, alrededor de ellos cinco, en el ambiente, iluminándolos sin robarse los reflectores, como una brújula que no indica el camino y, sin embargo, lo acompaña y hasta lo custodia. Una presencia que en otras giras de La Banda Sabinera (nacida dos décadas atrás bajo el nombre de Noche sabinera) permanecía etérea aunque latente, distante pero de manera momentánea "hasta que el jefe decidía volver a subirse al escenario con nosotros y todos saliéramos de nuevo de gira con él". Una presencia fulgurante que, desde que "el jefe" anunció su retiro de los escenarios a fines de 2025, se convirtió en ausencia definitiva, ya no solo para las incursiones del grupo sin él, sino para siempre...

Y sí, falta alguien y algo allí, alrededor de ellos cinco. Alguien y algo que a partir de ahora siempre faltarán: Joaquín Sabina (76) y su bombín.

La banda sabinera by Revista GENTE
La formación de La Banda Sabinera que se presenta en Latinoamérica está integrada por Mara Barros en voz, Paco Beneyto en batería, Laura Gómez Palma en bajo, Antonio García Diego en teclados y Nacho Ruíz en guitarra. Aquí, en modo compañeros de agrupación durante el shooting de GENTE.

-¿Qué les dijo cuando le comentaron la idea de seguir adelante girando por el mundo, pero ya ahora sin él? ¿Hubo alguna bendición especial o alguna advertencia de esas que solo Joaquín sabe dar?

Mara Barros (voz): La nuestra siempre fue una formación paralela a las giras de Joaquín, cuando él descansaba, y así continuará. La novedad es que es la primera que hacemos desde que anunció su jubilación, pero es algo que venimos experimentando hace años. Por lo tanto, contamos con su bendición y su más sincera aprobación. Nosotros seguiremos manteniendo viva su obra.

Paco Beneyto (batería): Generoso siempre él, sólo nos pidió que disfrutáramos del momento.

JOAQUÍN SABINA DESPEDIDA 2025 ARGENTINA FOTO GENTILEZA GUIDO ADLER
Joaquín Sabina con los integrantes de su grupo (La Banda Sabinera) durante el último recital (18 de abril de 2025) del tour Hola y adiós que lo despidió definitivamente de Argentina en el Movistar Arena de Buenos Aires. Foto: Cortesía de Guido Adler.

Laura Gómez Palma (bajo): Joaquín está repleto de gestos humanos y cercanos. Es una persona muy entrañable. En las giras siempre se preocupaba por que estemos a gusto. Particularmente, cuando entré a su mundo se enteró de que yo había escrito algunos libritos de poesía y quiso acercarse para verlos, con una generosidad y una humildad no habituales. Eso no cambió nunca, estemos o no en tour con él.

Antonio García Diego (teclados y voz): Pues nada, Joaquín no sólo nos apoya, sino que dice que mientras él está descansando, pintando y leyendo tranquila y cómodamente en su casa, "mis muchachos van por ahí refrescando las canciones por el mundo". E incluso, con cierta sorna suele añadir: "... y así a la vez me generan un poquito de platita". También suele rematar que le da mucha envidia.

Nacho Ruíz (guitarra y voz): Ojalá a mí me hubiese dicho algo... Ya me lo cruzaré en persona (inspira las risas de sus colegas, el más novato del grupo).

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García de Diego nació en 1949 en Los Cerralbos, España, y a lo largo de su carrera compuso y acompañó en discos y giras a músicos como Sabina, Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos, Pancho Varona, Víctor Manuel, Ana Belén y Estopa.

“Todos sabemos el vínculo especial que hay con Argentina: ustedes escuchan los temas de Sabina, no sé si más emocionada pero sí más apasionadamente que ningún otro público”, admite quien ha puesto música a varios de los versos más sagrados del poeta de Úbeda cuando le consultamos sobre nuestro fervor ante canciones que acá se transitan como himnos. “Guardamos una devoción especial por tu pueblo a partir de cómo se vuelca y entrega con el artista, sobre todo hacia Joaquín que es el motor de todo esto. Y ello también nos hace sentir halagados y reconocidos en nuestro trabajo. Argentina es un país que valora mucho al músico, al profesional, en definitiva al artista”, redondea su percepción Antonio García de Diego (76), el líder, por derecho, de La Banda Sabinera.

-Ahora que usted es el capitán del barco sobre el escenario, ¿qué fue lo que más le costó ‘re-arreglar’ para que la ausencia de Sabina no se sintiera como un vacío, sino como un homenaje?

-Es cierto que soy el mayor del grupo, el que más tiempo lleva con Joaquín y el que de alguna manera más ha trabajado directamente con él haciendo arreglos, componiendo canciones y produciendo discos, pero aquí existe una dinámica sencilla basada en que tenemos sus canciones muy arraigadas en el corazón y en el alma. Así que no hace falta replantear nada-nada: somos las mismas personas en escenarios más chicos, livianos e intimistas. Es cierto que el hecho de tocar con Joaquín le daba otra grandiosidad. Cuando ensayábamos para alguna de sus giras, quizá había una cierta, llamémoslo profesionalidad rutinaria, hasta que llegaba él, se ponía a cantar y todo tomaba un tono más exquisito, cierto, real. Aunque nosotros también lo hacemos más o menos bien, Sabina simplemente ponía las canciones en otro lugar.

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Antonio en plena acción.

-¿Siente que el público argentino les exige una entrega distinta, en base al conocimiento casi enciclopédico que registran de su obra?

-Argentina siempre ha sido un refugio, con un vínculo especial para Joaquín y también para nosotros, y no creo que eso cambie la actitud en el escenario exceptuando alguna señal puntual con algún gesto. Porque mientras vas cantando sabiendo el público que tienes delante, el público también sabe a quiénes tiene enfrente. La comunión es intrínseca: el artista busca transmitir emoción sabiendo a quién va dirigida.

-Si debiera elegir un solo tema del repertorio que defina su conexión creativa con Sabina, ¿cuál sería y por qué?

-Con la que más identificado estoy es con Peces de ciudad, sobre todo por lo que está contando y andado. En la segunda parte entro en una especie de éxtasis musical y emocional. Creo que es la canción que elegiría para morirme, pero de placer, obviamente.

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Barros: de Huelva, Andalucía, donde vio la luz en 1980, es conocida por su trabajo en el pop y rock, además de liderar proyectos propios. Ingresó como corista de Joaquín en 2009. 

¿Cómo maneja la emoción cuando le toca cantar sola esas composiciones que el público argentino suele entonar a los gritos?, le consultamos a Mara Barros (45), quien pasó de ser la corista de lujo de Sabina a convertirse en la voz femenina central de la banda. “Aunque no la única vocalista”, aclara ella con el espíritu de equipo que marca el paso de cada uno de los integrantes de La Banda Sabinera. “En esta formación también canta Antonio García de Diego y nuestra última integración, Nacho Ruíz, quien está sustituyendo a Jaime Asúa (se viene recuperando de una pequeña intervención) y también es vocalista”, señala.

-Más allá de su humildad y compañerismo, debemos convenir que hay muchísimas diferencias y matices que diferencian el trabajo de corista y solista, ¿cierto?

-Seguro, aunque no es algo novedoso en mi vida porque antes de empezar a compartir escenario con Joaquín yo ya trabajaba como cantante en espectáculos, en musicales y con proyectos personales. E incluso ya con él he lanzado dos discos como solista. Es decir, se trata de algo que vengo haciendo hace tiempo y no me supone un esfuerzo. Sí, es cierto que hay diferencias. Antes de conocerlo yo interpretaba sus temas como una fiel admiradora, pero al trabajar a su lado entendí esas canciones desde otra perspectiva. Por lo tanto las interpreto mejor que antes de conocerle.

-Las damas de las canciones de Sabina son fuertes, de armas tomar, fatales. ¿Siente una conexión especial con la mujer argentina cuando interpreta personajes como el de Una canción para Magdalena?

-Es que la Magdalena es un personaje universal (suspira).

Mara, pura energía para una voz incomparable.

-Si bien ya se habían presentado en nuestro país sin Sabina, sabiendo ahora que acaba de alejarse de los escenarios, ¿el reto es otro?

-Tal cual, es la primera vez que venimos después de que él haya anunciado su retirada. Siempre pisar Argentina es un reto, como emocionante es regresar. Y más aún ahora para interpretar, ya sin Joaquín en escena, canciones que el mundo conoce por su tan particular voz, pero con nuestro propio toque personal y nuestra propia emoción.

-¿Cuál es el tema de su repertorio que, por la carga emocional que conlleva, hoy más le cuesta cantar?

-Entre las mías, la verdad, ninguna, pero reconozco que cuando Antonio (García de Diego) interpreta Amor se llama el juego y debo hacerle coros, me emociono profundamente.

-¿Qué fue lo más importante que aprendió de Sabina sobre interpretar una canción, más allá de cantarla bien?

-He aprendido muchísimo observándole, estando detrás en sus conversaciones, en sus maneras, en su forma de cantar. Pero puede que lo más importante que he aprendido de él es a no exigirme tanto. Joaquín transmite más contando que cantando. Antes yo era demasiado exigente con mis agudos y mi afinación, y al final el público agradece mucho más -y lo digo como público también- que te muestres emocionada, aunque ello signifique un fallo o un desafine.

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Beneyto -categoría 1960, de Villena, Alicante- fue parte fundamental de Viceversa, el grupo que acompañó a Joaquín Sabina en sus inicios, formando parte del disco Sabina y Viceversa. A partir de allí se convirtió en un asiduo colaborador del andaluz.

-Para mí no hay ninguna diferencia, es como si él estuviera en el escenario -responde el inquieto músico Paco Beneyto (67) apenas le consultamos si modificó su forma de tocar ahora que el show tiene una dinámica más de banda y no tanto de solista. Y desde su síntesis, tan precisa como sus golpes en los tambores y los platillos, pronto nos da pie para seguir preguntándole:

-Los bateristas como usted suelen afirmar que el público de nuestro país es el que mejor lleva el tempo con las palmas. ¿Es un mito o realmente lo siente desde la banqueta?

-Mira, nunca olvidaré de cuando nos presentamos en el Estadio la Bombonera de Boca Juniors (2012, ante 40 mil personas): no saber lo que era la energía que transmitía el público argentino cantando los riff de guitarra. Hoy, bastante tiempo luego, puedo confirmar que sigue el ritmo como nadie.

Paco, rey de los ritmos de La Banda Sabinera.

-¿Cuál es el trema que más lo exige físicamente en este nuevo show, considerando que ahora el protagonismo está más repartido?

-Pacto entre caballeros, porque con la mano derecha lleva una impronta frenética.

-¿Respeta algún ritual o costumbre antes de tocar en nuestro país, sabiendo lo que significa esta plaza para ustedes?

-Nada en especial. Lo importante es salir relajado, porque la adrenalina ya la pone el fantástico público argentino.

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Gómez Palma nació a inicios de la década del Setenta en Buenos Aires y comenzó su carrera musical antes de cumplir los dieciocho años, integrando la banda Man Ray. También formó parte de los grupos Las Chicas y Suéter y realizó giras nacionales e internacionales acompañando a artistas como Fabián Gallardo y Pimpinela. En 1997 se radicó en España. Hace dieciséis años se convirtió en la bajista de Sabina.

Adelanta Laura Gómez Palma (55), la argentina de La Banda Sabinera (y único extranjero del grupo), que sus recitales brindan cerca de dos decenas de canciones "entre las que presentaremos nosotros y las cuatro desde las que hacemos participar al público. Porque nuestra propuesta incluye invitarlos a subir y cantar por un instante como si fueran Joaquín Sabina, mientras los cinco acompañamos. Es una de las partes más emotivas del espectáculo, en la que se eligen temas que tienen más vínculo con Argentina. Puede ser Con la frente marchita, Dieguitos y Mafaldas u otros relacionados. Un regalito para el público rioplatense -ilustra la morocha porteña-, que no solemos brindar rodando por España y va variando show a show”, agrega

-Como custodia, desde el bajo, del pulso de tantas canciones que son parte del ADN de su propio país, ¿siente una presión extra por tocar acá, en la tierra que la vio nacer?

-Para nada, pero sí me pone contenta ver que hay muchos seguidores de Joaquín a los que les da cierto orgullo saber que hay una argentina en su banda y los representa. A mí ése me parece un lindo papel y, más que presionarme, me pone contenta. Lo que no significa que no sienta la responsabilidad de interpretar, sin él, sus tan maravillosas canciones. Por eso siempre lo hacemos desde el respeto absoluto, el cariño y amor que le guardamos a Joaquín y a toda su obra.

Laura ensimismada durante una de las noches, recorriendo el universo musical de Sabina.

-Después de casi tres décadas radicada en la Madre Patria, ¿qué parte de su forma de tocar sigue siendo cien por ciento rioplatense?

-No sé si hay una cosa muy representativa en mi forma, aunque, por supuesto, todo lo que he mamado en mi vida, seguro, sigue estando en mi forma de tocar, que quizá se note un poquito más cuando hay ritmos ternarios -en Joaquín abundan-: ahí es como que me doy cuenta de que surge un dejo del folclore nuestro que llevo en la sangre y lo meto en algunas canciones.

-¿Qué argentinos de su afecto no pueden faltar a su presentación en el Teatro Coliseo, el viernes 13, la única fecha en capital?

-Aunque me encantaría que hubiese más gente de mi entorno, por supuesto que los que no pueden faltar son mis padres.

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Proveniente de Granada, donde nació en 1983, Ruíz es guitarrista profesional, productor musical, compositor y arreglista. Se acaba de sumar al grupo en reemplazo momentáneo del encumbrado Jaime Asúa. Nunca cruzó una palabra con el poeta del bombín.

“No conozco a Sabina ni he tenido la oportunidad de cruzármelo”, inicia confesando Nacho Ruiz (42). Pero, cuidado, no se trata de una desinteligencia artística de los contratantes ni un error de planificación: el caballero llegó para formar parte de La Banda Sabinera ante la ausencia, por razones de fuerza mayor, de Jaime Asúa (67), "un grande de la música que admiro -admite el flamante integrante-. De la misma manera que a Antonio García de Diego (una leyenda a la que sigo desde niño), a Mara Barros (la primera vez que la escuché me caí de culo) y a Paco Beneyto y Laura Gómez Palma, que tienen un pesazo tremendo en el grupo y hacen que las canciones caminen increíbles. Así que, me pregunto yo para preguntarles a todos también: ¿Cómo no iba a embarcarme en semejante historia y aventura, que a la vez me permite aprender, aprender y aprender?”, consulta espontáneo sin esperar respuesta.

-¿Es cierto que su convocatoria llegó luego de la despedida de Sabina?

-Sí, eso dicen, aunque, entre nosotros, yo no creo -o me gustaría no creerlo- que nadie se despide del todo. Pues imagínate si el día de mañana cerca de su casa de Madrid o donde fuera se acerca a alguno de estos conciertos y tengo la oportunidad de compartir escenario con él, para luego gritar a los cuatro vientos: “Oye, he tocado con con el maestro”. Porque no estamos hablando solo de un compositor o un intérprete, sino de un musicazo. Sabina siempre ha sido el roquero de los cantautores. Está entre los tres más grandes de habla hispana. Para mí tocar sus temas equivale a tocar los de los Beatles -la Biblia de la música anglosajona- en inglés. Cuando yo me pongo con Quién me ha robado el mes de abril me emociono como cuando escucho Comfortably Numb de Pink Floyd. Son canciones hechas desde el corazón y creadas y arregladas con un gusto exquisito. Lo siento así. Como siento que si no hubiera escuchado a Sabina por mis padres, en casetes, en el coche, en los viajes, igual mis gustos musicales habrían transitado de alguna manera dicho camino.

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Nacho sobre el escenario.

-¿Guarda preferencia por algún álbum de Joaquín?

-Para mí el imprescindible es Mentiras piadosas, porque es de la época que a mí más me gusta de él, pero 19 días y 500 noches me parece una obra de arte desde el primer al último tema. Igual mi apreciación es injusta para sus otros álbumes, como Dímelo en la calle -por citar sólo uno-, cargados de canciones imprescindibles como Calle melancolía y más, más, más y más. Su carrera es tan extensa que resulta difícil elegir uno.

-Su disco preferido de Sabina salió a la venta cuando usted rondaba los seis años y guarda mucha relación con nuestro país, ¿qué expectativa le genera tocar aquí?

-Una bien grande. Aunque nunca había viajado a Latinoamérica, tengo mucha familia y gente conocida en Argentina. Así que ya estoy tomando contacto con mis raíces y con tantos afectos en una tierra cargada de vínculos. Lo admito: para mí, a nivel profesional y personal, se trata de un viaje muy especial por varios motivos en mi vida.

Llega el cierre de la entrevista y, al mismo tiempo, la necesidad de una última pregunta abarcativa, si se quiere pícara, casi indispensable. Es cuando, ante las sonrisas de los cinco reporteados, formulamos, palabras más, palabras menos, el siguiente interrogante: “Después de tantas miles de kilómetros, hoteles y noches de insomnio juntos, ¿cuál es la anécdota personal más fuerte o el gesto más humano que atesoran de Joaquín, de esos que suceden cuando se apagan las luces y queda el hombre detrás del bombín?... ¿Quién toma el guante, o la batuta?”.

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La gira de La Banda Sabinera por nuestro país arrancó el viernes 6 de marzo con su presentación en Neuquén (Casino Magic); pasó por Bahía Blanca el sábado 7 (Teatro Don Bosco) y recalará el viernes 13 en el Coliseo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego continuará en el Radio City de Mar del Plata (sábado 14/3), en el Teatro Municipal de Olavarría (domingo 15), el Quality Espacio de Córdoba (el viernes 19), el SODRE -Servicio Oficial de Difusión, Representaciones y Espectáculos- de Montevideo, Uruguay (martes 24 de marzo), la Sala Luz y Fuerza de Santa Fe capital (el viernes 27) y el Teatro La Comedia de Rosario (sábado 28/3), para despedirse el miércoles 1º de abril en el San Carlos, de Junín.

Mara: Ya quisiera yo haber nacido antes, vivido la etapa en la que Joaquín salía de noche y compartir esas noches de madrugada llenas de confesiones y diversión. Pero llegué en un momento en el que -afortunadamente para todos- él ya había empezado a cuidarse, por lo cual nos ha durado mucho más. Y, claro que sí, hemos salido a tomar algo, a cenar, a comer; ha habido charlas en camerinos, pero todas privadas, y prefiero mantenerlas así. Lo que no quiero dejar de recordar es algo que, entre otras cosas, me ha marcado el alma: en 2003 me tocó pasar una etapa económica bastante dura junto a otro compañero, y entonces Joaquín decidió inventarse una gira de un mes por México para que pudiéramos recuperarnos. A él siempre lo caracterizó su generosidad en todos los campos y niveles: escénico, económico y humano.

Paco: Durante mi primera época juntos éramos muy jóvenes, así que prefiero guardar esos secretos de juventud... Sin embargo, te aseguro, como cuenta Mara, la generosidad de Joaquín brilla por encima de todo.

Nacho: Al no haber participado en sus giras, si me permites, voy a seguir escuchando y divirtiéndome con las anécdotas de mis colegas de banda (genera las sonrisas de todos).

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Después de acompañar a Joaquín durante su despedida de los escenarios a lo largo de aquel histórico concierto del 30 de noviembre de 2025 en el Movistar Arena de Madrid, La Banda Sabinera decidió -siempre por intermedio de Artes Group Management y Production y Arenas Producciones Internacionales- abrir el nuevo año con una gira que ahora llegó a nuestro país. "Nosotros seguiremos manteniendo viva su obra", manifiestan.

Laura: En la época en la que yo entré a su entorno, él ya casi no salía de noche. Bueno, yo tampoco, hay que decirlo. Y entonces nuestras salidas han sido siempre comidas o cenas. Así que, habiendo ya contestado Paco, creo que a quien le podés preguntar más cosas es a Antonio, que también en esos tiempos estaba a su lado.

Antonio: (Lanzando un carcajada) Creo que en la vida de Joaquín hay dos etapas: una antes de que le diera el ictus isquémico (2001) y otra post-ictus. Claro que las noches pre-ictus en los tiempos en que yo trabajé con él, pues, eran mucho más vívidas, más alocadas, noches largas de mucha más expansión lúdica y en algunos momentos hasta salvaje... De vivencias, me recuerdo cuando tocábamos en el Estadio de Ferrocarril Oeste (1993). Joaquín llevaba una levita roja preciosa, pero en un momento de euforia la tiró al público. Así fue que al día siguiente llegó un chico magullado -porque se había tenido que pelear con muchos para conseguir el abrigo- y de pronto se encontró con su ídolo: “Maestro, ayer conseguí lo que lanzaste y me he encontrado con esto adentro”, le mencionó el muchacho. ¡Y tenía el pasaporte de Sabina en la mano! En un momento alocado lo había tirado con la levita sin darse cuenta. Y así mil anécdotas más... Joaquín siempre ha sido bien festivo y, la verdad, nos ha hecho sentir a los demás muy cómodos en esa festividad.

Fotos: Diego García
Arte de portada e imágenes: Roshi Solano
Video: Gentileza de @labandasabinera
Agradecemos a Jimena Arce (Ja! Comunicación)



 
 

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