Kate Winslet volvió a demostrar por qué es una de las actrices más lúcidas y sinceras de Hollywood. En una reciente entrevista para el podcast Team Deakins, la ganadora del Oscar sorprendió al compartir aspectos poco conocidos de su adolescencia, vinculados a sus primeras experiencias íntimas y al proceso de descubrimiento personal que atravesó en esos años.
Con naturalidad y sin etiquetas, Winslet reveló que sus primeros acercamientos afectivos incluyeron tanto a chicas como a chicos.
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Según explicó, se trató de una etapa marcada por la curiosidad y la apertura, lejos de definiciones cerradas o de una orientación determinada. “Algunas de mis primeras experiencias íntimas de adolescente fueron con chicas”, contó, aclarando que en ese momento no sentía que estuviera “especialmente evolucionada en ninguna dirección”.
La actriz remarcó que esos vínculos juveniles formaron parte de un proceso de exploración emocional que luego resultaría clave en su carrera. De hecho, esas vivencias fueron determinantes para construir uno de los papeles más intensos de sus inicios: el de Criaturas celestiales (1994), el film dirigido por Peter Jackson que marcó su debut en el cine junto a Melanie Lynskey.

Winslet explicó que la intensidad emocional, la vulnerabilidad y la conexión profunda que experimentó en su juventud le permitieron comprender desde adentro la relación obsesiva que sostenían las protagonistas de la película.
“Había algo en la conexión tan intensa que tenían esas dos mujeres que yo comprendía profundamente”, remarcó, y agregó que se sintió inmediatamente absorbida por ese universo emocional, tan poderoso como destructivo para los personajes.

Ese primer trabajo sentó las bases de una carrera ascendente que poco después la llevaría a títulos como Sensatez y sentimientos y, finalmente, a la consagración mundial con Titanic. Sin embargo, el crecimiento profesional vino acompañado de una presión mediática feroz.
Hoy, con una carrera sólida y una voz cada vez más firme, Kate Winslet revisita su pasado sin culpa ni correcciones. Habla de exploración, de vulnerabilidad, de presión y de resistencia. Y, una vez más, convierte su experiencia personal en un testimonio que incomoda, interpela y amplía el relato sobre lo que significa crecer —y sobrevivir— bajo la mirada pública.
Fotos: Fotonoticias
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