Santiago Del Moro y los 60 años de Revista GENTE: "Mi primera tapa" – GENTE Online
 

Santiago Del Moro y los 60 años de Revista GENTE: "Mi primera tapa"

En el día de su cumpleaños número 48, y a la vez en la cuenta regresiva de Gran Hermano Generación Dorada, programa con el que volverá a Telefe el 23 de febrero para abrir las puertas de la casa más famosa del mundo, a través de nuevos jugadores, un estudio de más de 1.000 metros cuadrados y 60 cámaras activas las 24 horas, revivimos aquel debut del conductor en nuestra portada, con un reportaje sorprendente, que nos permitía -y permite- conocerlo como nunca.
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Personaje difícil de entrevistar, Santiago Del Moro. O no, perdón: Personaje fácil de entrevistar, Santiago Del Moro. Lo difícil fue -y es- acceder a él para entrevistarlo. Hasta que una vez lograda la hazaña, el tipo difícil de entrevistar se convierte en el mejor para entrevistar. Simplemente porque acepta el particular juego de las preguntas y las respuestas sin peros ni pedidos especiales alejados del grabador.

Santiago Del Moro
El Nº 2644, del 22 de marzo de 2016. Su primera portada en nuestro midio.

Como sucedió hace una década cuando, en pleno suceso de Intratables, por América TV, aceptó el desafío de calzarse la estola argentina para darle rienda a una producción especial de fotos que, claro, vendría acompañada del reportaje en cuestión, y terminaría en la edición 2644 de GENTE (su primera tapa), publicada el 22 de marzo de 2016. Sí, lo dicho, hace una década, distancia que lo fue convirtiendo con el tiempo -MasterChef y Gran Hermano mediante- en el actual conductor más exitoso de la televisión nacional.

Aquí -sin cambios en tiempos y formas- aquella entrevista "difícil" que terminó siendo "sencilla", a fuerza de un Santiago Del Moro sincero, veloz de reflejos y habilitado a declaraciones sin vueltas ni corrección política.

Santiago Del Moro
Sostenía desde el título interior: “Si vas detrás del poder y la fama, te comen”. El copete de la apertura así lo presentaba: "Llegó de su pueblo con 18 años. A los 22 dejó la carrera de Comercio Internacional, para probar suerte en los medios. 'Toda mi vida soñé con ser conductor', dice a los 38, mientras brilla al frente de Intratables –por América TV– y logra uno de los mayores niveles de audiencia desde Mañanas campestres, por Radio Pop FM. Mano a mano con un hombre que persigue el éxito y al mismo tiempo lo mira de reojo para que no lo atrape".

“Hola, ¿sos Leo, de GENTE?... ¿Cómo estás? ¿Todo bien?”, extiende su mano Santiago Pascual Del Moro, al tiempo que deja atrás el último de los veintitantos escalones que separan el estudio de Intratables y el Control B. Toma un trago de agua, respira y pregunta: "¿Cuánto hicimos, Jo?". "8,9 puntos", contesta el productor general, José Nuñez, tres minutos después de despedir el programa, a las 23:30. "¿Me aguantás un toque y arrancamos?", vuelve la mirada al periodista. Entra a su cercano camarín y en un instante sale sin el traje que usó al aire, vestido de sport y con la misma botellita. "¿Conversamos acá, en el control?", lanza.

-Perfecto. Aunque hace un instante parecía imposible: había diez personas dando y obedeciendo órdenes, ¡y hasta opinando sobre lo que hablaban los invitados!

-Sí, y ahora no vuela una mosca (apunta sonriendo bajo la única luz que quedó encendida, tomando el “control” de la nota, desde el control del canal). ¿Puedo empezar? Yo arranco y vos metes las preguntas cuando quieras.

-Adelante.

-Ya de chico soñaba ser conductor de tele -inicia un largo monólogo-. Llegué con montones de ilusiones a la Capital. A los 11 hacía radio, en dos o tres FM de mi pueblo. Por ejemplo, la Corsario, una que puso el hijo de un médico en un criadero de chinchillas que había fracasado. Terminé el secundario en el Instituto Comercial San José, y a los 18 me vine a estudiar Comercio Internacional. Un día, avanzada la carrera (solo me faltaba dar seis materias) me dije: “No es la vida que busco”, y pateé el tablero. Fui con una de mis hermanas (tiene dos, Ángeles y Florencia) a un canal que me encantaba, Much Music. Toqué la puerta. Nadie atendió, pero volví. Una tarde necesitaban cronistas para una nota en exteriores, y arranqué como free lance. Hasta que a fin de 2000 me dieron un programa diario, de ranking musical: Countdown. Yo ya venía enojado con lo que se estaba viviendo en el país. Y sí, estalló todo. La directora del canal, Alicia Dayan, me preguntó si, ante las limitaciones del material extranjero que llegaba, se me ocurrían algunas ideas. Me vinieron a la mente ciertos videos divertidos que me mandaban las quinceañeras, y sentía que se podían transformar en un contenido interesante. Agregué algunas propuestas relacionadas a la contracultura de los reality shows, como Gran Hermano y Escalera a la fama, y nos fue bárbaro. En medio de esa Argentina tremenda del 2001/2 supe que, más allá de que me gustaba, la conducción iba a ser mi medio de vida. La pregunta era cómo pasar del cable al mainstream de la pantalla chica. Costó varios rechazos y desaires, hasta que en 2008, vía Infama, América me abrió las puertas de la televisión grande.

Santiago Del Moro
“Creo en la revolución de la honestidad, en las cuentas claras”, proponía el acuariano. “La honestidad nos va a sincerar e igualar a los argentinos... Hay que bajar el nivel de fanatismo”, añadía.

-Sin embargo, en el medio usted había aparecido en bastantes ficciones importantes, caso 22, el loco, Casados con hijos y Lalola.

-Pero yo siempre quise ser conductor, y el mejor. Estudié actuación y periodismo como herramientas. Los más de seis años de Infama no solo me hicieron entrar a un rubro que desconocía -el espectáculo-, sino que me formaron para llegar a Intratables, un magazine nocturno que nació sin muchas expectativas en enero y febrero de 2013, para abordar los temas del día.

-¿Hasta que la criatura dejó los pañales...?

-Exacto. Aquella temporada Tinelli no estuvo al aire, pero cuando nos sentamos a armar la siguiente, atentos al regreso de Marcelo, decidimos darles mayor bolilla a los temas políticos. Y ahí Intratables se terminó de convertir en lo que hoy es: un programa de política que llega a picos de 10 a 12 puntos, algo inédito. Cuando tal temática no daba rating, Intratables la popularizó.

Santiago Del Moro
“Sigo siendo el pibe que se inspiraba en la ilusión de que ‘todo se puede’ que proponía el Jugate conmigo de Cris Morena, un programa que me maravillaba”, recordaba en aquel reportaje.

-¿Cuál es su relación con la política, Del Moro?

-No le creo mucho a nadie. Las pocas veces que lo hice me traicionaron, como cuando elegí a la Alianza en 1999, suponiendo que se venía una renovación después del menemismo.

-¿En quiénes o en qué cree usted?

-En mí (risas). Vengo de una familia con radicales y peronistas. Voté a Margarita Stolbizer en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Como debía trabajar el 22 de noviembre y mi domicilio está a más de 500 kilómetros de la Capital, no participé en la definición presidencial, si bien ni Cambiemos ni el Frente Para la Victoria me representaban. ¿En qué creo? En la revolución de la honestidad. Es lo único que exijo. Nada de persecuciones ni ajustes de cuentas: el que la hizo mal, que cumpla lo que debe. Para eso dependemos fundamentalmente de la Justicia. El ADN de la política en los países de nuestra región es la corrupción, y tenemos que darle batalla. La corrupción mata. La semana pasada -extiende su reflexión-, al día siguiente de la aparición de aquellas imágenes de gente contando valijas de plata, pensaba mientras iba a las cinco de la mañana para la radio: “¿Con qué ganas puede levantarse el tipo que madruga a esta hora para ganarse cinco, seis mil pesos?...”. La honestidad nos va a sincerar e igualar a los argentinos. ¿Cómo acompañar nosotros, ciudadanos? Hay que bajar el nivel de fanatismo, y reconocer que existen personas valiosas en los partidos políticos, entre otras que no lo son. Es saber quién es quién. Los políticos no hacen ni más ni menos que representarnos. El poder es nuestro, con el voto. De la misma manera que es del público el control remoto para elegir qué sintonizar. Uno y otro te pueden subir o bajar el pulgar.

Santiago Del Moro
Una foto inédita del back de aquella nota de portada.

-Un costado interesante de su forma de conducir Intratables apela justamente a la apertura ideológica y el debate.

-Busco el mayor equilibrio dentro del marco de completa libertad que me brinda el canal y desde el único programa, en los últimos tres años, donde se pudieron escuchar distintas voces. Yo tengo dos grandes virtudes: carezco de fanatismos y la plata no me ha “podido”. La política a veces se maneja con intercambios sucios, en los que no caí. Bueno, tampoco hablo con los políticos. No agendo sus números en mi celular ni quiero que me llamen, infecten u operen. Hago un programa que toca actualidad política. No me interesa nada más que ser conductor, respetar al público y ponerme en su lugar.

-¿Y qué clase de conductor es? ¿El que observa a sus competidores e intenta imitarlos?

-Intento ser lo mejor que puedo, sin presionarme tanto. Nunca fui el mejor del grado, y subsistí. Soy lo que la gente ve. Si sos honesto debe salirte natural, no hay que sacar bandera de ello. Me encanta que tengan buena onda conmigo, pero más, que me vean como una persona que se ganó cada pesito laburando duro. No miro al costado ni pretendo parecerme a nadie, si bien reconozco a grandes conductores como (Silvio) Soldán, (Chacho) Fontana, Tinelli, (Jorge) Guinzburg, Beto Casella, (Jorge) Rial, (Roberto) Pettinato, (Alejandro) Fantino. “La imitación es suicidio”, sostenía el escritor americano Ralph Waldo Emerson. Cuando intuyo que me parezco en algo, me alejo. Aunque me encantaría que alguna vez intentaran imitarme a mí.

Santiago Del Moro
Dixit Del Moro: “No creo en el amor para toda la vida. Al minuto que no siento lo que sentía, me voy. Lo mismo exijo de la otra persona. Por eso nunca me casé ni creo en el matrimonio.”

-De suceder, ¿qué rasgos lo representarían?

-Soy muy profesional, capaz de pararme frente a la cámara con 40 grados de fiebre. La espontaneidad: nunca leo una pregunta, una rutina. No sé con qué me voy a encontrar. Si intentara competir con la gente instruida e informada que me rodea, haría agua y sería algo que no soy. El ritmo: mamé del videoclip el timing de los 140 caracteres. Si algo me aburre, siento que a la gente le pasa lo mismo. Todo tiene que sonarme musical. La cintura mediática: empecé con la televisión del patacón, por lo cual me adapto a lo que hay. Sí, reconozco que Intratables debe ser uno de los programas más difíciles de conducir: todos los días hay 20, 30 personas, de las cuales conozco a cinco. Y sé mantener el control.

-¿Cuál es el límite para conseguir rating?

-A todos nos encanta el rating. Negarlo es como abrir un supermercado y que no te interese vender mercadería. La tele necesita medir. Pasa que... Cuando el otro día apareció por teléfono (el agente de inteligencia) Jaime Stiusso al aire y le empezó a tirar carpetazos a Luis Moreno Ocampo, pude haber hecho una carnicería –lo sé hacer–, pero elegí respetar al invitado que vino a mi programa, a mi casa laboral, como lo hacía en Infama con los mediáticos. Hay un montón de cosas que no he hecho por rating.

Santiago Del Moro
Del Moro’s tips modelo 2016: Mide 1,78 metros y pesa 69 kilos. Tiene ojos celestes y cabello rubio. Vicios: “Sólo tomo alcohol los fines de semana o en fiestas. Nunca fumé un cigarrillo ni probé droga. Soy adicto al celular”. Debilidad: El mate amargo. Look: “Cuando llegué a América no sabía caminar en zapatos y jamás había usado traje. Me cambio en cuatro minutos. Dentro de casa ando en pantalón largo de pijama, remera vieja y chancletas o crocs”. No tiene asistente: “Soy una persona extremadamente básica y elemental”. Su nuevo placer: Pintar.

“El día que Stiusso sale al aire -retoma aquella llamada del ex espía de la SIDE-, llegué a casa sobrepasado por el rebote, los llamados, cien mensajes en mi celular. Entré, y lo primero que me mandó mi mujer fue: ‘Acordate que necesitamos llenar el formulario del jardín de infantes de la nena’”. Relata la anécdota quien naciera el 9 de febrero de 1978 en Tres Algarrobos (2.500 habitantes; partido de Carlos Tejedor, a 500 kilómetros del Obelisco) y fuera bautizado con los dos nombres de sus abuelos. Y continúa hablando sobre María, aquella novia de su pueblo “que tanto me conoce y cuida, y cuya edad no revelaré, porque me mataría... Ella me mantiene en eje –agrega–. Es mi compañera, mi amante. Los que la conocen entienden por qué me va como me va. Llego después del trabajo y me abraza, me contiene, me habla de otros temas... Me completa", la define.

-Ante tamaña declaración, no podemos preguntarle menos que si usted es celoso.

-Muy. He sido tan tramposo que me convertí en un desconfiado.

-¿Romántico?

-Imprevisible. Me olvido de las fechas, pero por ahí puedo sorprender con algo que ni imaginás.

-¿Posesivo?

-Admito que mi ego requiere atención todo el tiempo. Igual, en casa me lo manejan.

-Respecto a las mujeres, se le deben acercar, y en cantidad...

-(Risas) Sí. Sucede que arranqué de pendejo y ya las pasé todas: fui desprolijo, un tiro al aire. Este trabajo tiene una ventaja respecto, para el caso, al de los actores, que conviven horas y horas en ensayos y grabaciones. Nosotros terminamos y nos vamos. Si bien podemos convenir en que inconscientemente todos los que hemos llegado a este medio lo hicimos para figurar y tratar de levantar, de gustar, a la fecha ando tranquilo. Puse la libido en otro lado. No sé qué me pasará en un futuro, pero ahora estoy bárbaro, enamorado con pasión.

Santiago Del Moro
Así eran sus días, contados en primera persona, hace una década: “De lunes a viernes me levanto a las 5 AM. Voy a la radio (Pop FM 101.5). Conduzco Mañanas campestres de 6 a 9, y a continuación grabo Tardes campestres, que saldrá de 18 a 19. La radio te desnuda. Vuelvo a casa a las 10:30. Desayuno con mi hija chiquita y mi mujer. Me meto una hora en el gimnasio. Duermo de 12 a 15:30. Almuerzo. De 16 a 17 leo los diarios por Internet. Tomo un baño. Ceno a las 19:30 y parto hacia el canal (Fitz Roy 1650, Palermo). A las 20:45 salgo al aire hasta las 23:30. La tele es adrenalina pura. Tras media hora de reunión con el equipo de Producción, regreso a mi hogar. Llego a las 00:15 y me acuesto a la 1. Duermo de tres horas y media a cuatro, sin necesidad de ansiolíticos ni pastillas. Sólo necesito bajar”.

-“No sé qué me pasará en un futuro”, mencionó al pasar. ¿No cree en el amor para toda la vida?

-No. Al minuto que no siento lo que sentía, me voy. Lo mismo exijo de la otra persona. Por eso no me casé ni creo en el matrimonio. Sí en el amor, y María es mi amor. Por eso intento no exponerla, igual que a mis hijas. Las preservo, lo que me permite también resguardarme a mí mismo.

-¿Cómo es eso?

-Yo transité la carrera en base a mis propios códigos. De entrada, cuando empecé a ver cosas que a futuro no me permitirían perdurar, decidí correrme del foco y mantener mi familia al margen. Nunca abrí las puertas de mi casa. Elegí pararme en el lado del laburo. La gente me conoce por mi trabajo. Me lo enseñaron los viejos. Este medio es fascinante, apasionante. Lo adoro y es mi pan, pero también es difícil, muy peligroso, hostil, cargado de presiones, y te lleva puesto. Si no lo sabés, te arrastra. Hay montones de casos a la vista.

-Cuéntenos qué ocurre con Amanda, de 2 años (hoy de 12), y Catalina, de 5 (hoy de 15) cuando a usted le piden una foto o un autógrafo en la calle.

-Lo manejamos con naturalidad, sin histeria. No las llevo adonde no debo. Quienes salen en las revistas es porque quieren estar ahí. Por Infama sé cómo se maneja ese palo. A mis hijas trato de no exponerlas ni mezclarlas con mi actividad. No me gustaría que mi profesión condicione sus vidas. El día que deseen venir, perfecto, pero no quiero que me reclamen nada. ¿Vos sos padre?

-También de dos nenas, Ema y Lola.

-¿Viste que ser padre te corre el eje del ego? Un hijo es un tsunami emocional que te conmueve hasta hacerte caer en los lugares comunes de los que te burlabas. Intento disfrutar de su crecimiento. Miro sus fotos viejas... ¡Todo pasa tan rápido! La paternidad me sacó del foco, haciéndome comprender el amor de mis viejos (Santiago, que trabaja en el campo, y Elisa, ex profesora de Historia). Me encantaría tener más pibes. Entendí que su fiebre es el fin del mundo y su tos, una puñalada que te clavan. Vivo cerca del canal y la radio, y cualquier minuto que puedo, vuelvo a casa. Incluso esta nota con GENTE la acomodé para que no me joda momentos así.

Santiago Del Moro
Otra imagen no publicada de aquella producción.

-Puertas afuera, ¿cómo se maneja ese poder que da el éxito en televisión?

-Sé que haciendo lo que hago, si las toco, un montón de puertas se abren... Pero deberíamos definir “poder”. Es como la fama. Tenés que saber que ambos están, que son atractivos, pero también que si laburás para adquirir poder y fama, te comen. Tu prioridad debe ser otra: el trabajo. Por eso hace mucho que no doy una nota. Siento que estoy tanto al aire que no tengo qué contar. ¡Si mi vida pública es al aire, y la privada, lo más rutinario del mundo! Igual, en casa hablo muy poco. De tanto hablar en los medios, a veces no me quedan palabras.

-¿Cuál es el costo de su profesión?

-Por ejemplo, los amigos con los que cenaba cada jueves ya no me convocan. Es el sacrificio por laburar de lo que te gusta y lo que te permite abonar el colegio, las prepagas y comer. No siento culpa. Tampoco hice terapia jamás. Pero hay un costo. Son las reglas del juego.

-¿Del juego...?

-Seguro. Todo esto es un juego, una mentira. La vida real es la de afuera. Yo siempre seré aquel pibe de pueblo que vino, cumplió su sueño y sigue siendo el mismo. Me miro al espejo y sé quién soy hasta el día de hoy. La tele no me transformó en otra persona. Y hago una tarea muy fuerte para no cambiar eso.

Santiago Del Moro
El epílogo de la nota: Junto a José Núñez y Liliana Parodi, cabezas de Intratables, tras lograr los premios Tato 2015 de la Cámara Argentina de Productoras independientes de Televisión, en Conducción Masculina y Programa Periodístico.

-¿Qué hay del mañana? ¿Sabe hacia dónde pretende ir?

-No sé. Si pienso en mañana, me angustio. Y me aburro. Estoy en un medio en el que mañana te pueden dar una patada y desaparecés.

-Seamos optimistas, entonces... ¿Es de los que quieren conducir televisión hasta que se mueran?

-Y, sí (risas)... Me encantaría. La veo a Mirtha (Legrand), lo veía a (Gerardo) Sofovich, que las pasaron todas y se convirtieron en referentes. Te dije que siempre soñé con ser conductor.

Su debut como Personaje del Año (se lo puede ver a la izquierda, en la cuarta hilera, al lado de Cacho Castaña), para la edición 2420 del 6 de diciembre de hace tres lustros.
Santiago Del Moro
En el Nº 2880 (29 de septiembre de 2020).
LOS PERSONAJES DEL AÑO 2021
Sus últimos Personajes del Año de GENTE: Nº 2903 (17 de diciembre de 2021).
Cuando en dicho encuentro nos dedicó una frase que imprimió con su firma.

Fotos: Archivo Grupo Atlántida ([email protected])
Portada: Roshi Solano

Jefa de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)



 
 

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