En 2023, el huracán Barbie tiñó el planeta de rosa y Margot Robbie (35) transformó cada aparición pública en una verdadera pasarela. Indudablemente, ese filme la consagró como un ícono de moda capaz de estar a la altura de la muñeca más icónica y hegemónica de todos los tiempos, y de establecer una tendencia tan fuerte como el Barbiecore.

Después de semejante éxito, otras actrices dirían que algo así "se vive una vez en la vida", pero la australiana redobló la apuesta, y en su nueva gira de prensa no se quedó atrás.
Solo que esta vez el fucsia quedó archivado en el pasado para darle paso a una propuesta radicalmente opuesta: un universo oscuro, visceral y con una estética gótica. Es que días atrás se estrenó la nueva versión de Cumbres Borrascosas, y más allá de la química entre Margot y Jacob (Elordi), surgió un tercer protagonista que se roba todas las miradas: el vestuario.

En un video exclusivo al que accedió GENTE, el equipo que trabajó en el armado del filme reveló que la estética no busca ser históricamente correcta, sino emocionalmente impactante. "Los vestuarios son irreales. Simplemente irreales. Yo literalmente estaba chillando en cada escena", confiesa la propia Robbie, quien le dio vida a Cathy en esta adaptación del clásico literario de Emily Brontë.
La regla de los tres colores
Uno de los datos más sorprendentes tiene que ver con una decisión estética que tomó la directora Emerald Fennell (la mente maestra detrás de Saltburn) y la diseñadora de vestuario Jacqueline Durran (ganadora del Oscar por Mujercitas).
Para reflejar la psiquis del personaje, Cathy tenía prohibido usar la paleta cromática habitual del siglo XIX. "Cathy solo viste de negro, rojo y blanco. No usa ningún otro color", explica Robbie. Esta restricción tan sorpresiva no es caprichosa: crea una progresión visual que acompaña su arco emocional, desde la inocencia hasta la pasión destructiva.

Lejos de limitar la creatividad, esta regla la explotó: para el rodaje se confeccionaron 51 vestuarios distintos solo destinados a su personaje. "Probablemente tenía que cambiarse cada tres minutos", bromeó Durran en el video.
En primera persona: así se creó el vestuario de Cumbres Borrascosas
En este clip, la actriz, el elenco y la directora Emerald Fennell muestran los bocetos y las pruebas de vestuario y explican por qué decidieron romper todas las reglas de la moda de época.
La obsesión por los detalles llegó a niveles insólitos
Según revelan las notas de producción, la habitación de Cathy en la mansión tiene paredes revestidas en una tela que imita la textura de la piel humana. Y no cualquier piel: se usaron escaneos reales de la dermis de Margot Robbie, replicando sus lunares y venas. Sí, así de loco como suena.
Esta estética "visceral" también se trasladó a la ropa. Uno de sus vestidos de novia está confeccionado de un material similar al celofán, simbolizando que ella es un "regalo" envuelto para su esposo. Además, la actriz -siempre glam- lució joyas de archivo de la casa Chanel, adaptadas como accesorios para el cabello y gargantillas, que aportan un toque de lujo atemporal.

Jacob Elordi también tuvo lo suyo
Lejos del realismo, la directora buscó crear una atmósfera onírica. "Para eso, lo primero que hice fue no fijar la película a un momento histórico específico", contó Fennell. "Quise volver a lo que yo imaginaba cuando leía el libro a los catorce años. Y lo que imaginaba era algo así como un cuento de hadas".
Jacob, quien encarna al torturado Heathcliff, resumió a la perfección el trabajo artesanal de la producción: "Se podía sentir el espíritu del personaje en cada prenda". Es que su vestuario también narra una historia: comienza con ropas prácticas y desgastadas que se transforman en siluetas oscuras y elegantes cuando regresa como un hombre rico y vengativo.

Lo que pocos saben es que la intensidad cruzó la pantalla y se instaló en el set. Metido de lleno en su personaje oscuro y visceral, Elordi le hizo un regalo de San Valentín muy especial a Margot Robbie en su camarín: le dejó un ramo de rosas negras acompañado de una pequeña lápida de cemento con una nota firmada por el propio Heathcliff. Un detalle macabro que demuestra el nivel de compromiso y locura que se respiró durante la filmación.
La "locura" estética de la directora no se limitó al vestuario
Inspirados en la obra de Salvador Dalí, los banquetes que aparecen en el largometraje incluyen comida real suspendida en gelatina, con detalles insólitos como camarones con sombreros de copa y langostas con bigote. Para llevar el morbo gótico más al extremo, las paredes del salón azul de la mansión fueron pintadas para imitar "cristal de cadáver" (vivianita), un mineral que solo se forma sobre restos humanos en descomposición.
A nivel técnico, la continuidad también fue sagrada. Por eso, las pecas de Margot Robbie nunca se pintaron a mano: se aplicaron con un aerógrafo usando una máscara rígida creada a partir de un escaneo 3D de su rostro. Así, la cara de Margot en cada instante se veía idéntica... es decir, tan fabulosa como siempre.

Fotos: Gentileza Warner Bros
Agradecemos a Agostina Mentasti


