Si estás buscando una serie que combine superpoderes, comedia, acción y una crítica social sutil, pero efectiva, Netflix volvió a encender la conversación global con un estreno que no pasa desapercibido.
Esta producción surcoreana, que está en el Top 10 de Argentina, ofrece un giro fresco al género de los dramas con habilidades extraordinarias, y en cada uno de sus ocho capítulos logra sorprender, entretener y dejarte pensando mucho después de que terminen los créditos.
Una trama diferente desde el primer episodio
La historia gira en torno a un hombre común, un empleado que parece no tener nada extraordinario, hasta que hereda una fuerza física impresionante. Pero no cualquier tipo de poder: su fuerza está directamente vinculada al dinero en efectivo que lleva consigo.
Cada vez que usa sus habilidades para ayudar a otros o salvar una situación peligrosa, su billetera se vacía y su economía personal se resiente de manera literal. Esa premisa, ingeniosa y con un toque de sátira social sobre el valor del dinero y los sacrificios cotidianos, es uno de los ganchos más poderosos de la serie.
Lo que podría verse como un recurso de fantasía típico se transforma en una metáfora profunda sobre la sociedad moderna y las decisiones que todos enfrentamos cuando debemos elegir entre el beneficio propio y el bien común. Hay pocas series que mezclen acción e inviten a reflexionar acerca de los valores y qué estamos dispuestos a hacer para salvarnos.

Formato corto, ritmo perfecto y maratón asegurado
Cashman fue concebida como una miniserie de 8 episodios, ideal para quienes quieren una historia redonda sin temporadas interminables ni finales abiertos. Cada capítulo tiene una duración aproximada de 52 minutos, un ritmo ágil que permite desarrollar arcos personales y giros argumentales sin estirar la trama sin necesidad.
Este formato es perfecto para maratonear en uno o dos días, especialmente en un fin de semana de descanso o vacaciones. Además, viene de la mano con la tendencia que se viene: las mini historias para ver en el cel en formato vertical, entre plan y plan.
La estructura narrativa está pensada para enganchar desde el primer minuto: la introducción al protagonista, la aparición de aliados con habilidades únicas y la presencia de antagonistas que complican la misión mantienen el interés alto en cada episodio. Sin vueltas, todo lo que necesitamos para evadirnos de la realidad.

Un elenco que brilla con cada escena
Una de las apuestas más fuertes de esta serie coreana es su elenco, encabezado por Lee Jun-ho, quien interpreta al protagonista cuyas habilidades se activan junto con su efectivo en mano. A su lado, Kim Hye-jun da vida a la novia pragmática y analítica que, aunque escéptica ante los poderes, mantiene su apoyo incondicional, aportando humanidad y lógica a la historia.
Kim Byung-chul y Kim Hyang-gi completan el reparto principal, cada uno con personajes que tienen habilidades propias tan excéntricas como memorables, desde poderes vinculados al consumo de alcohol hasta telequinesis potenciada por calorías.
La química entre los protagonistas y la forma en que interactúan con el mundo que los rodea –tanto aliados como enemigos– es uno de los elementos mejor valorados por la audiencia, convirtiendo a cada personaje en algo más que una simple herramienta dramática.

Por qué resuena tanto con el público argentino
Parte del entusiasmo que Cashman genera tiene que ver con su capacidad para combinar emociones universales con un estilo narrativo accesible y dinámico. La serie no solo entrega escenas de acción bien coreografiadas, sino que también explora temas como el valor de la solidaridad, la carga de la responsabilidad y hasta las tensiones que surgen cuando la moral se cruza con la supervivencia económica.
Esa mezcla equilibra entretenimiento puro con reflexiones sobre la vida cotidiana, algo que muchos espectadores sienten cercano y reconocible, incluso si la historia está ambientada en Corea del Sur.
Además, su formato compacto y su presencia en la plataforma global de Netflix facilita que rápidamente se vuelva tendencia en diferentes países, incluida Argentina, donde el público de series asiáticas creció exponencialmente en los últimos años.
¿Qué otras series ver si te enganchó esta historia?
Si Cashman te atrapó por su mezcla de acción, humor y crítica social, hay otras producciones coreanas y series internacionales que podrían gustarte. Dentro del universo de dramas con un ángulo único, títulos como Kingdom (una mezcla de historia, acción y zombies) o We're Alive (por sus giros dramáticos) pueden ser buenas apuestas.
También fuera de Corea, series que combinan superpoderes con reflexión social, como Misfits o The Boys (aunque con tonos más satíricos o explícitos), pueden ser excelentes segundas opciones para quienes disfrutaron el enfoque particular de esta miniserie.
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