La polémica estalló cuando Julieta Poggio deslizó que en Gran Hermano Generación Dorada había “acomodados”. Las redes hicieron lo suyo y el debate creció. Pero fue Santiago del Moro quien decidió ponerle voz —y contexto— a la discusión. Lo hizo en su programa radial El Club del Moro, por La 100, donde explicó con detalle cómo fue, según él, el verdadero proceso de selección.
“Toda la gente que está, llegó porque la llamaron para hacer un casting o porque fue al casting abierto o porque se anotó en la página estaba toda la posibilidad al alcance de la mano”, aseguró el conductor, marcando desde el inicio que no hubo una única vía de ingreso a la casa más famosa del país.
Del Moro remarcó que convivieron distintas instancias de selección. Hubo casting abierto, inscripción online y también convocatorias puntuales. “Adentro hay gente que pasó por todas las distancias”, señaló, dando a entender que el recorrido fue diverso y que no todos atravesaron el mismo camino.

Entre los ejemplos que mencionó, sorprendieron algunos nombres propios. “Andrea del Boca se postuló ella”, reveló, dejando en claro que la actriz se presentó por iniciativa propia. También habló de Yanina Zilli: “Se anotó en la página como cualquier persona”. Es decir, completó el mismo formulario digital que miles de aspirantes anónimos.
Claro que también existieron invitaciones directas. Del Moro no lo negó. “A Lolo Poggio se la invitó a participar del casting, a Divina Gloria también”, contó, diferenciando con precisión el matiz: no fueron convocadas para entrar directamente a la casa, sino para formar parte del proceso de selección.
Ahí radica, quizás, el punto más fino de la discusión. Invitación no es sinónimo de ingreso automático. Según explicó el conductor, aun quienes recibieron un llamado debieron atravesar instancias de evaluación. La producción, sostuvo, buscó equilibrar perfiles convocantes con postulantes espontáneos.
“La gran mayoría son chicos que se anotaron, algunos más famosos que otros, pero se anotaron todos”, insistió. Esa frase resume la postura oficial: incluso los participantes con mayor exposición mediática pasaron por el mismo embudo que el resto.
¿Por qué entonces se llamó a ciertas figuras? Del Moro fue tajante: “Se salió a buscar a muy poca gente justamente por eso, porque es un programa que te tiene que gustar mucho para meterte ahí, mucho, mucho”. La experiencia de Gran Hermano no es sencilla. Requiere convicción, disponibilidad total y ganas reales de exponerse 24/7. No cualquiera acepta el desafío.
En tiempos donde la transparencia es moneda de cambio y cada decisión televisiva se discute en redes, las palabras del conductor buscaron bajar el nivel de sospecha y ordenar el relato. La Generación Dorada de Gran Hermano combina nombres conocidos con perfiles nuevos, nostalgia con apuesta fresca. Y, según Del Moro, el acceso estuvo siempre abierto.
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