Cosquín Rock: pequeñas tradiciones que hacen grande al festival – GENTE Online
 

Cosquín Rock: pequeñas tradiciones que hacen grande al festival

El reencuentro anual en las sierras no sólo se mide en shows: también en rituales compartidos. Desde el mate en la fila hasta la parada gastronómica entre recitales, hay hábitos que el público repite y que este año tuvieron un protagonista inesperado.
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Cada edición del Cosquín Rock tiene sus propios recitales inolvidables, pero también su rutina. El festival empieza bastante antes del primer acorde: en la ruta, en los grupos que coordinan horarios imposibles y en la llegada al predio, donde el calor, las filas y los looks rockeros ya marcan clima. Hay gente que va todos los años y lo sabe: más allá del line up, hay mil formas de vivir el Cosquín Rock.

Y en cada una de ellas aparece rápidamente una necesidad compartida. Entre show y show, el recorrido inevitable lleva al sector gastronómico. Este año, en ese punto clave, se instaló el carrito de Hellmann’s, que apostó a meterse en uno de los momentos más repetidos del festival: decidir qué comer y cómo acompañarlo.

El carrito mayonesero, un punto de encuentro

La propuesta de la marca fue simple. Una parada corta, funcional al ritmo del festival, en donde cada uno podía elegir su mayonesa favorita, incluidas versiones saborizadas, para tunear su comida.

El carrito de Hellmann's.
El público disfrutó la propuesta en el Cosquín Rock.

Además del carrito, la marca sumó a los “mayoneseros”: promotores que recorrían el predio con cinturones porta-squeeze, acercando todo el sabor de Hellmann's directamente a la gente. La dinámica rompía un poco la lógica típica del stand fijo: no hacía falta desviarse demasiado del recorrido, porque muchas veces la intervención sucedía en plena caminata o mientras alguien esperaba a un amigo.

Las distintas variedades de Hellmann's en el Cosquín Rock.
Mayonesa y más en el carrito de Hellmann's.
Mayonesa y más en el carrito de Hellmann's.

Así, la comida pasó a ser conversación. Personas que no se conocían podían comparar elecciones, recomendarse sabores y hasta debatir cuál funcionaba mejor con papas o hamburguesas. En un contexto donde todo pasa rápido y cada banda marca un horario, esos minutos se convirtieron en la pausa perfecta.

El Cosquín Rock tiene una logística improvisada que el público domina perfectamente, y la acción se integró a esa dinámica sin cambiarla demasiado. No fue una actividad aislada, sino que funcionó como una extensión del plan del día. Y como tal, Hellmann’s no modificó el menú típico del Cosquín Rockchoripanes, hamburguesas y papas siguen siendo los clásicos—, pero sí intervino en cómo se vivió esa pausa entre recitales.

El público del Cosquín disfrutando la propuesta de Hellmann's.
El público del Cosquín disfrutando la propuesta de Hellmann's.
El público se acercó a disfrutar la propuesta de Hellmann's en el Cosquín Rock.
El público se acercó a disfrutar la propuesta de Hellmann's en el Cosquín Rock.


 
 

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