Paloma Goycochea vivió este sábado uno de los momentos más importantes de su vida. La hija del exarquero de la Selección Argentina Sergio Goycochea y de la diseñadora Ana Laura Merlo se casó con su pareja de hace más de 12 años, Felipe, con quien además tiene dos hijos: Valentino y Clarita.
La boda se celebró en un entorno natural de Nordelta, con vista directa al lago, donde una imponente estructura circular repleta de flores blancas enmarcó el altar y creó un escenario romántico y elegante para la ceremonia.

Detrás de la organización estuvo Claudia Villafañe con su empresa de eventos. La empresaria, además, mantiene una relación muy cercana con la familia y vio crecer a Paloma y a sus hermanos, lo que sumó un componente afectivo extra a la celebración.
Entre los invitados también estuvo José María Listorti, quien tomó el micrófono antes de la ceremonia y dedicó unas cálidas palabras a los novios.
Pero si hubo algo que se llevó todas las miradas durante la jornada fueron los dos vestidos de novia que eligió Paloma, cada uno pensado para distintos momentos del festejo.

El vestido principal: romántico, sensual y lleno de detalles
Para la ceremonia frente al lago, Paloma eligió un impactante vestido blanco de inspiración corsetera, con transparencias y delicados bordados de encaje que recorrían todo el diseño.
El modelo presentaba un bustier estructurado con copas marcadas y un corset que afinaba la silueta, mientras que la falda combinaba tul bordado y transparencias que aportaban un aire moderno y sensual al look.

Uno de los detalles más llamativos fue el largo velo de encaje que caía desde su cabeza y envolvía todo el conjunto, aportando una estética romántica y etérea que se destacó especialmente en las fotos tomadas frente al lago al atardecer.
Paloma llevó el pelo suelto con ondas naturales y un maquillaje delicado que resaltó sus rasgos, logrando un look elegante pero fresco para el momento de caminar hacia el altar.
El cambio de look para la fiesta
Ya entrada la noche, y después de la ceremonia y la primera parte de la celebración, la novia sorprendió con un segundo cambio de vestuario pensado especialmente para disfrutar del baile.

Para el final de fiesta eligió un vestido corto blanco, mucho más relajado y canchero, que combinó con accesorios divertidos como anteojos de sol en forma de corazón.
El diseño, ajustado y con brillo, mantuvo el espíritu nupcial pero con una impronta más festiva, ideal para moverse con comodidad en la pista junto a sus amigos e invitados.

En otra de las imágenes que circularon de la fiesta se la vio además con un vestido blanco luminoso y un gran vaso con strass, en medio de una pista llena de luces y música, reflejando el clima de celebración que marcó el cierre de la noche.
Entre emoción, glamour y un entorno natural privilegiado, el casamiento de Paloma Goycochea y Felipe dejó postales inolvidables y confirmó que la novia fue una de las grandes protagonistas del evento con dos looks que capturaron todas las miradas.
