“El alma no muere”: Cris Morena habló de las impactantes casualidades entre las muertes de Romina Yan y su nieta Mila – GENTE Online
 

“El alma no muere”: Cris Morena habló de las impactantes casualidades entre las muertes de Romina Yan y su nieta Mila

En su primera entrevista en vivo tras la trágica muerte de Mila Yankelevich, la famosa artista abrió su corazón y reveló las llamativas coincidencias entre la partida de su hija y su nieta de 7 años.
Redacción Gente
Celebrities
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Cris Morena atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida. A casi cuatro meses de la muerte de su nieta Mila Yankelevich, la productora eligió volver a sentarse en una entrevista en vivo y lo hizo en Sería increíble (OLGA). Allí, por primera vez, habló en profundidad del duelo familiar y de las impactantes coincidencias que encontró entre la partida de la nena de 7 años y la de su hija Romina Yan.

Conmovida, Cris aclaró desde el inicio que poner en palabras lo que estaba viviendo no le resultaba sencillo. “Perdón, no sabría mucho cómo explicarlo”, admitió, antes de centrarse en el dolor de su hijo Tomás Yankelevich, de su nuera Sofía Reca y de su nieto Inti.

Es un recorrido complicadísimo porque me importa mucho mi hijo Tomás, Sofía y mi nieto Inti, que viven afuera, en Miami y me importa mucho el cuidado de ellos y que estén juntos, apoyándose. Como yo tuve una experiencia muy similar, ¿no? Igual a la de mi hijo, que además fue el mismo día, no del mismo mes, pero el mismo día, el mismo número”, contó, haciendo referencia al 28: Romina murió el 28 de septiembre de 2010 y Mila, el 28 de julio pasado.

Cris Morena, este miércoles, en Sería Increíble, el ciclo de OLGA.

Ese número, que se repitió en ambas tragedias, cobró un significado especial para ella. “El ocho me persigue, el infinito y dos ocho son dos infinitos...”, reveló, enlazando fechas, símbolos y una búsqueda espiritual que la acompaña desde mucho antes de estas pérdidas. No se trata sólo de casualidades para Cris, sino también de “causalidades” que la llevaban a mirar hacia adentro y hacia su historia familiar.

Al recordar a su nieta, la creadora de Chiquititas y Casi Ángeles remarcó que la nena sigue siendo parte de la vida cotidiana de todos. “Es muy complicado... Mila está presente permanentemente con nosotros: a veces es doloroso, a veces es una sonrisa, a veces es lo que siempre hablé de Romina, que se me aparecía de una manera extraña, pero yo veía que eso para mí, eso que aparecía era ella y me mandaba señales y todo y lo mismo le está pasando un poco a Tomás y a Sofi, ahí a los tres con Mila y bueno, están muy juntos y a mí me importa muchísimo el dolor de ellos mucho más que el mío”, confesó.

En ese contexto, Cris volvió a exponer la mirada espiritual que la sostiene desde hace años. “Yo pienso igual que el alma no muere y que ella está en otro plano. Creo profundamente en los planos mucho antes de que esto suceda y que suceda lo de Ro y he trabajado mucho con todos esos temas porque me importan un montón y el drama del ser humano es que quiere entender todo y el por qué y el para qué y eso realmente, el para qué, que aparece mucho más tarde...”, dijo, dejando claro que el duelo, para ella, también es una búsqueda de sentido.

Cris Morena junto a su hijo, Tomás Yankelevich, y Mila, su nieta, fallecida en julio pasado.

La productora aseguró que esa conexión con otros planos no se limita a los momentos de vigilia. “Creo que en muchos momentos de nuestras noches y sueños estamos en otros planos, que también nos pasan cosas, que conectamos con eso...”, explicó. Sin embargo, fue tajante al marcar que ese marco espiritual no alcanza para aliviar por completo lo que siente: “No sé explicarlo. No puedo explicar el dolor ni puedo explicar la pérdida, no puedo”.

El tatuaje que Cris Morena se hizo por su hija y su nieta

Entre las huellas que dejó este camino, Cris mostró el tatuaje que se hizo como homenaje a Romina y a Mila. Es el único que lleva en su piel. “Es el único que tengo y que tendré: dice 28 es el dos y el ocho, pero el dos si lo cerrás también es un infinito. Entonces ahí quedó”, contó, reforzando la idea del número como símbolo del amor eterno que la une a su hija y a su nieta.

Sobre el final, la creadora habló de un hilo que atraviesa a las mujeres de su árbol genealógico. “Sí, muchas cosas, muchas causalidades y muchas casualidades: una historia familiar de mujeres muy compleja, que también es un gran estudio que que vengo haciendo desde hace muchos años de por qué las mujeres de mi familia han sufrido tanto y cuando hablo de mujeres hablo de abuela, tartarabuela, o sea, vengo estudiando toda la historia familiar y todavía no descubrí demasiado, pero lo que sí descubrí es que eran todas mujeres sumamente brillantes”, señaló.

Entre el dolor, la reflexión y la espiritualidad, Cris Morena dejó una imagen nítida: la de una abuela y una madre atravesada por la pérdida, que intenta sostener a los suyos mientras busca respuestas en los vínculos, en los símbolos y en ese número 28 que, para ella, se volvió sinónimo de infinito.



 
 

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