A solo unas semanas de vivir un momento muy duro, el reconocido chef Christian Petersen relató con crudeza y honestidad lo ocurrido durante su ascenso al volcán Lanín, el colapso de su salud y los casi 30 días que permaneció internado, muchos de ellos sin memoria.
En una entrevista profunda en la que reconstruyó cada detalle del episodio que marcó un antes y un después. “Pensé que íbamos a ir en un grupo muy reducido. Que iba a estar en silencio”, explicó en diálogo con La Nación. El viaje tenía un sentido personal muy claro: venía de atravesar un año durísimo. “Había tenido un año muy difícil. Se había muerto un socio mío dos meses antes. Fue durísimo para toda la empresa y para mí personalmente. También tuve un tema en diciembre medio violento, con gente del sindicato que me amenazó con armas", recordó.
Petersen reconoció que el estrés acumulado lo había llevado a un estado límite: “Estaba re estresado y la verdad es que con todo eso se me hizo un combo medio depresivo. Además, yo a veces tengo un tema de ataque de pánico: cuando estoy con mucha gente mucho tiempo me agarra una cosa de querer estar a solas”, confesó.

La realidad en la montaña fue muy distinta a la que imaginaba. “Había 40 personas y todo el mundo quería charlar de cocina, yo de las flores que había en el volcán. Y la verdad es que a la noche me agarró un poco de claustrofobia, y me quise bajar”, confesó. Intentó descender antes de tiempo, pero no pudo. “Le pedí al guía que me bajara, pero me dijo que al otro día. Dormí ahí y después bajé corriendo, feliz”.
Los momentos más tensos de Petersen en la montaña
Esa bajada acelerada fue determinante, según su relato. “No sentí que estaba sobreexigido. Yo quería bajar, necesitaba bajar, así que bajé muy manija todo el camino”. Una hora después de llegar a la base, su cuerpo colapsó. “Después de una hora en la base, vino una ambulancia y me llevaron al hospital. Ahí me ataron y me medicaron. Y ahí hay 30 días en los que no sé qué pasó", agregó.
Con el correr de los días, los médicos lograron reconstruir el cuadro clínico. El cocinero explicó que no hubo una sola causa, sino un combo devastador: “Quizás me puse demasiado al límite, quizás no me escuché. Tendría que haberme hecho un chequeo mejor al que me había hecho. Y ahora esto se suma al diagnóstico del Hospital Alemán: en la última tomografía computada apareció que estaba con neumonía. Y había estado en Brasil 20 días antes y me había agarrado una intoxicación, un posible zika o dengue. Con todo eso más el ataque de pánico y la montaña, caí”.

El momento más crítico fue cuando su corazón entró en una arritmia severa. “Bajé muy rápido y eso desató una arritmia altísima. No me dijeron cuántas pulsaciones, pero muy altas. Y ahí me llevan al hospital, ven que estaba con una arritmia terrible y me bajan a cero. Mi corazón se relajó y ahí fallaron todos los órganos. Me ponen en respirador y ahí arranca el trabajo maravilloso de los médicos”.
Recién semanas después, ya en Buenos Aires, recuperó la conciencia. “Después me acuerdo que me desperté en el Hospital Alemán. Con mi hijo, mi mujer y mi mejor amigo diciendo: ‘escuchá, casi te morís’. Me agarraron muchas ganas de vivir. Me desperté sintiendo mucho amor”.
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