El sincero diálogo entre Juli Castro y su abuela Fanny sobre cómo cambió ser mujer en 60 años: "Cuando yo era joven, salir con un chico era casi un pecado" – GENTE Online
 

El sincero diálogo entre Juli Castro y su abuela Fanny sobre cómo cambió ser mujer en 60 años: "Cuando yo era joven, salir con un chico era casi un pecado"

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Juli Castro recibe a GENTE en su casa para una entrevista íntima junto a su abuela. Con 80 y 22 años, repasan cómo cambió el rol femenino, hablan de libertad, el amor y los desafíos personales, y terminan emocionadas hasta las lágrimas.

Hay vínculos que atraviesan generaciones y se transforman en algo más que familia: se vuelven refugio, complicidad y aprendizaje mutuo. Eso es lo que ocurre entre Juli Castro y su abuela Fanny, conocida cariñosamente como “Pupi”, la madre de Momi Giardina.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la joven artista abrió las puertas de su casa para una entrevista íntima con GENTE junto a la persona que la acompañó desde su infancia y que la vio crecer. Entre risas, recuerdos y confesiones, ambas reflexionan sobre lo que significa ser mujer en dos épocas muy distintas: Fanny tiene 80 años; Juli, 22. Casi seis décadas de diferencia que marcan cómo cambiaron la libertad, el amor y las oportunidades.

La entrevista comienza con una presentación tan espontánea como afectuosa. Juli la presenta con orgullo: “Hoy estoy muy bien acompañada. Estoy con mi abuela, mi abuela Pupi o Fanny, como la conocen ellos”. Ante esta declaración, la mamá de Momi sonríe, algo tímida ante la cámara, pero enseguida se relaja. “Para mí esto es una sorpresa maravillosa”, dice. Y enseguida devuelve el halago hacia su nieta: “Ella es una reina”.

Con 80 y 22 años, Fanny y Juli Castro protagonizan una charla íntima por el Día Internacional de la Mujer, donde repasaron cómo cambió el rol femenino entre generaciones.

A lo largo del encuentro, abuela y nieta repasan sus historias personales, como si las cámaras no existieran y estuvieran en un encuentro más de su día a día, sin filtro: desde una juventud marcada por reglas estrictas y menos libertad para las mujeres, hasta los desafíos actuales de la exposición pública y las redes sociales.

Pero sobre todo, hablan del vínculo que las une, construido entre el cuidado, el humor y una profunda admiración mutua. La charla, que comenzó con risas, anécdotas y recuerdos familiares, terminará con lágrimas de profunda emoción y un abrazo que resumirá todo: amor, orgullo y gratitud entre dos mujeres que se acompañan en cada etapa de la vida.

Dos formas de vivir la libertad de ser mujer

Durante la conversación, Fanny recuerda cómo era crecer siendo mujer varias décadas atrás. “La libertad no tenía nada que ver con la de ahora. Salir con un chico era casi un pecado”, cuenta, al describir una juventud llena de reglas y miradas sociales que condicionaban las decisiones.

Juli, en cambio, reflexiona sobre los desafíos de su propia generación. Aunque hoy existe mayor libertad, explica que la exposición pública y las redes sociales pueden convertirse en un espacio hostil, especialmente para las mujeres.

-Juli: ¿Cómo te definirías vos como mujer?

-Abuela Fanny: Fueron muchas etapas, muchas etapas. Y esta es mi mejor etapa porque estoy totalmente convencida de que yo logré lo que quería: ser yo, con mis defectos y virtudes, pero amando a mis nietos, a mis hijas, eligiendo estar bien con toda mi familia y en paz. Eso es mi logro de este año y de prácticamente de la mitad de mi vida.

Entre risas, recuerdos y lágrimas, abuela y nieta compartieron una conversación profunda sobre libertad, amor y los desafíos de ser mujer en distintas épocas.

-Juli: Sos una mujer muy fuerte, muy decidida con lo que quería, muy amante de la familia, muy alegre, muy graciosa. Siempre luchando por el bien de todos y por unir la familia.

-Abuela Fanny: Sí, tal cual, mi cielo. Ese es mi propósito de la vida y agradecida totalmente de tenerlos a ustedes que me hacen compartir cosas maravillosas, así que estoy sumamente feliz. En mi mejor momento, de verdad.

-Juli: ¿Qué recuerdos tenés de tu infancia, de tu adolescencia? ¿Qué cosas cambiaron en las épocas que vivimos hoy y en la época tuya?

-Abuela Fanny: Mi niñez fue maravillosa porque tengo seis hermanos que hoy no están, pero vivíamos todos juntos. Tenía una casa muy grande donde jugábamos a la pelota, todo se hacía en mi casa; una infancia muy feliz, muy natural, nada de tecnología. Comiendo frutas… y la adolescencia ahí se fue decayendo un poco porque en mi barrio era muy distanciado ir a bailar o ir a una confitería. Se me hacía más difícil, pero siempre con amigas la pasaba bien igual.

-Juli: En cuanto a la libertad de la mujer de esa época, ¿cómo era en comparación a ahora? Formas de vestirse, por ejemplo, o de vivir el amor.

-Abuela Fanny: En cuanto a vestirnos, lo que podíamos. Yo le robaba las cosas a mi hermana mayor (risas). Nos arreglábamos siempre bien pintadas, bien arreglado el cabello. Yo tenía un cabello hermoso como el tuyo... Me destacaba mucho con mis ojos. Se usaba mucho maquillaje en los ojos, muy delineados. Y la libertad, nada que ver con la de ahora. Todo era pecado. Salir con un chico era un pecado. Realmente fue duro porque yo no me podía explayar a lo que sentía porque pensaba: "¿Esto estará bien, estará mal?". Así era.

“Estos son mis primeros 80 años”, bromea Fanny durante la charla con su nieta Juli Castro, en una entrevista atravesada por la emoción.

El amor y las reglas: la mirada de la mujer de antes y la de hoy

Aunque nació y creció en un contexto completamente diferente, la joven artista admite que hay aspectos de la vida de su abuela que le generan cierta nostalgia. “Siempre digo que hay cosas que se perdieron”, reflexiona.

Habla de la posibilidad de jugar en la calle, de la vida de barrio, de la espontaneidad de salir a caminar de noche sin miedo. Escenas que hoy parecen más cercanas a una película que a la realidad.

-Juli: ¿A qué edad fue tu primer amor?

-Abuela Fanny: Mi primer amor a los 15. Me enamoré mucho de ese chico, pero me pusieron tantas reglas que lo tuve que dejar porque no sabía cómo manejarme. ¿Y a vos qué te parece mi época? ¿Te gustaría pasar esa experiencia?

-Juli: Yo siempre digo que hay cosas que hoy se perdieron que de esa época me encantaban, como esto de salir a la calle a jugar con los vecinos. Siempre que mamá o vos me cuentan, me hubiera encantado. Hoy por la inseguridad y por la tecnología se perdieron esas costumbres de vivir el hoy. Salir de noche a caminar por la calle… hoy ni se me cruza por la cabeza. Lo veo en las películas o cuando me contás vos, pero no sucede hoy en día. Y después vos siempre me contás de los famosos "asaltos".

Además de abuela y nieta, Fanny y Juli Castro se definen como amigas: comparten salidas, música, teatro y largas charlas.

-Abuela Fanny: Qué maravilla esa etapa. Yo vivía en una casa muy grande y ahí hacíamos los bailes. Venían todos bien vestidos. Se festejaba el Día de la primavera, se usaba el saco blanco para el hombre y la mujer toda de largo, lo más paqueta posible. Era un sueño.

-Juli: Y bailaban lentos.

-Abuela Fanny: Bailábamos lentos. Ah, papá… ahí había que tener cuidado porque se ponían querendones (risas)

-Juli: Eso también cambió un montón. Yo salgo a bailar y es boliche, música al palo, todas vestidas iguales. Antes era todo más romántico. De la música de tu época yo soy muy fanática. Siempre digo que soy como una señora grande en el cuerpo de una chica joven porque la música de tu época la adoro.

-Abuela Fanny: A mí me encantaba bailar y la música. Adoro la música.

-Juli: Lo hacemos mucho eso de poner música y bailar nosotras. Pero, ¿a vos hay algo que te sorprenda de cómo vive la mujer hoy?

-Abuela Fanny: Todo. Realmente esa libertad que tienen, ese lugar donde se planta la mujer, que se hace respetar y valorar. La igualdad con el hombre en el trabajo, en el estudio… eso me gusta. Antes la mujer era sumisa, mandaba el hombre, nosotras estábamos para lavar, planchar y criar hijos y nada más. La que estudiaba una profesión era mirada como "¡Oh, se recibió de doctora!". Lo de hoy me encanta, la mujer está a la par del hombre.

-Juli: Vos igualmente más allá de tu época siempre te vi como alguien que estaba súper plantada, fuiste muy empoderada y naturalmente feminista.

-Abuela Fanny: Sí, naturalmente. Porque como tenía hermanos y hermanas, yo veía el valor que le daban al hombre y a la mujer, y eso siempre me molestó. Por eso siempre tiré para la mujer.

“Somos muy cómplices”, aseguró Juli al describir la relación con su abuela, una figura clave en su infancia.

Los desafíos de ser mujer con el paso del tiempo: de la exposición a los límites

Cuando la conversación se traslada al presente, Juli reconoce que, aunque su generación goza de mayor libertad, también enfrenta desafíos inéditos. Uno de ellos es la exposición constante.

-Abuela Fanny: ¿Cuál fue tu mayor desafío cuando empezaste a ser mujer?

-Juli: Siento que al haber empezado a trabajar desde muy chica, viví cosas que las nenas de mi edad no pasaban. Me metí en el "Bailando" teniendo 19 años, exponiéndome a un montón de gente grande. Gente que te sexualiza, que opina de tu cuerpo o de tu personalidad sin conocerte y habla en redes. Creo que las redes sociales fueron mi gran desafío. Me expuse un montón y eso me hizo curtirme y aprender mucho, pero también me dejó alguna que otra herida.

-Abuela Fanny: Sí, yo lo viví de cerca y sé lo que sentiste. Yo no estaba de acuerdo pero te acompañaba y te apoyaba igual.

-Juli: Hoy hablábamos de que ya no hay límites con las cosas de Inteligencia Artificial que te inventan cualquier cosa, que ponen tu cara en lugares donde no diste permiso. Siento que nos pasa mucho más a las mujeres. Los portales que titulan "la bikini de Juli Castro"… es un horror. Es un desafío día a día porque no tenemos control de la situación. ¿Y tu desafío en esta vida cuál fue?

Durante la entrevista, ambas coincidieron en que la familia es el pilar más importante de sus vidas.

-Abuela Fanny: Acostumbrarme a todas estas cosas, a lo nuevo. No acostumbrarme, sino tratar de ver cómo lo acepto para no juzgar y seguir el camino, porque la vida sigue para adelante, no se va a quedar en mi época.

-Juli Castro: Algo que vos siempre me marcaste de chica es que yo siempre tenía que seguir lo que yo quería, con el trabajo, con la sexualidad… fuiste muy mente abierta.

-Abuela Fanny: Yo siempre te aconsejé que seas libre con tus cosas, siempre cuidando la salud mental y física. Que nada te perjudique y que te liberes a tus impulsos.

El vínculo de complicidad y admiración de Juli y su abuela

Fanny no dudó en expresar la admiración que siente por su nieta. Sus palabras emocionaron profundamente a Juli, que terminó llorando al recordar que su abuela ha sido una figura fundamental en su crianza. Más allá del vínculo familiar, ambas coinciden en que su relación se parece mucho a una amistad.

El momento más emotivo llegó cuando sonó un audio sorpresa de Momi Giardina, quien definió a su madre y a su hija como dos de las mujeres más importantes de su vida. “Mi mamá me enseñó el amor incondicional por un hijo y mi hija me enseñó a valorarme. Son dos mujeres que admiro profundamente”, expresa.

Las palabras provocaron lágrimas inmediatas en Juli, mientras Fanny intentaba contener la emoción con humor. El encuentro termina entre abrazos, con una certeza compartida: más allá de las épocas, los desafíos y las diferencias generacionales, el amor entre ellas sigue siendo el mismo.

-¿Qué es lo que más admira la una de la otra, y lo que han aprendido?

-Abuela Fanny: Vos sabés que te lo digo siempre: todo aprendí de vos. Yo a tu edad era una "tara" que no sabía ni para qué vivía. Vos me enseñaste todo. Sos tan madura, tan mujer, tan independiente, tan trabajadora. Es una gran admiración y un orgullo muy grande el que te tengo.

La emoción apareció cuando Juli Castro recordó que su abuela fue una figura clave en su crianza.

-Juli: Bueno, yo de vos admiro muchas cosas, principalmente cómo sos como abuela y como mamá. Siempre queriendo lo mejor para los demás, ayudando, no solamente cocinándome rico o ayudándome con la casa, sino escuchándome y aconsejándome (se emociona y empieza a llorar).

-Abuela Fanny: No, sin llorar por favor, que vas a tener abuela para rato. Estos son mis primeros 80 años. ¿Se dan cuenta lo que es mi reina? Toda sensibilidad.

-Juli: Es que vos me criaste también. Junto a mamá y papá, toda mi infancia y adolescencia.

-Abuela Fanny: Porque mamá tenía que trabajar mucho, mi cielo. ¿Quién te iba a cuidar si no era yo? Para mí fue algo tan hermoso porque no es lo mismo criar a una nieta que a un hijo. Era toda alegría porque lo grueso de la responsabilidad era de tus padres. Así que yo era mimarte, cuidarte, llevarte al colegio, a danza… yo te hacía los trajes.

-Juli: Y eso hoy en día se mantiene. Si voy a Disney a grabar o a Luzu, me acompañás. ¡Basta de llorar! (lágrimas y risas)

“Vos también me criaste”, le dice Juli a su abuela entre lágrimas durante la entrevista.

-¿En qué creen que se parecen?

-Abuela Fanny: Nos parecemos en que nos gusta la música, el baile, la actuación. Que somos sensibles, románticas y muy de la familia.

-Juli: Yo siento que somos reamigas también. Nos matamos de la risa, somos cómplices de todo. Salimos a comer, al teatro… hacemos planes juntas y nos gustan las mismas cosas genuinamente. Me divierto a veces más saliendo con vos que con mis amigas (risas). Tenemos el mismo humor. Sabe todos los chismes. También siento que somos re sensibles y nos importa lo que opinen nuestros seres queridos. Lo que diga la gente de afuera no se puede evitar, pero lo que nos decimos entre nosotras nos afecta porque nos amamos.

-Abuela Fanny: Sí, y porque las dos somos muy frontales. A mí no me busquen, no me tiren de la cuerda porque arranco.

-Juli: Y bravas cuando nos enojamos. Vos sos divina pero cuando te enojás sos brava (risas)

-Abuela Fanny: ¡Y no le vayan a romper nada, ni un vaso, porque se pone de la cabeza!.

Fotos: Rocío Bustos.
Video: Martina Cretella.



 
 

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