Hoy su nombre resuena cada vez con más fuerza en Hollywood. Entre rodajes internacionales, castings en distintos países y proyectos que la posicionan como una de las argentinas con mayor proyección global, Eva de Dominici atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera.
Sin embargo, lejos del brillo de las alfombras rojas y los sets cinematográficos, existe otra Eva: más introspectiva, relajada y profundamente conectada con sus afectos, sus sueños y su forma de ver la vida.

En su entrevista de tapa con revista GENTE, la actriz abrió una ventana poco habitual hacia su intimidad y mostró quién es cuando las cámaras se apagan. Desde sus rutinas más simples junto a su hijo Cairo hasta los momentos de soledad que disfruta en hoteles durante los rodajes, Eva se define como una persona hiperactiva, curiosa y positiva, incapaz de quedarse quieta, pero también alguien que aprendió a disfrutar de la calma y de los pequeños placeres cotidianos.
Fanática de los viajes sin itinerarios estrictos, apasionada por la escritura —disciplina que estudia hace siete años— y convencida de que los “no” también abren puertas, De Dominici reflexiona sobre el camino que construyó desde aquella niña de 5 años que soñaba con actuar.
“Nunca tuve límites para soñar”, asegura. Y quizás esa filosofía, la de insistir, reinventarse y seguir mirando hacia adelante incluso después de las caídas, sea una de las claves que hoy la llevan a abrirse camino en una de las industrias más competitivas del mundo.
Eva de Dominici fuera de cámara: "Disfruto mucho de estar sola"
— ¿Cómo sería un día normal tuyo fuera de los sets?
—Mirá, depende mucho. Cuando estoy en el set, eso te toma todo el día, entonces cuando llego a casa, si estoy con mi hijo, miro dibujitos con él, me quedo con él, hacemos la tarea juntos, le doy mimos, porque soy una mamá remimosa.
—¿Y si no está Cairo en casa?
—Si no estoy con Cairo, por lo general estoy en un hotel y disfruto mucho también de estar sola en el hotel. Pero también por ejemplo, hace poco estuve en Canadá, y se instaló mi hermana un mes conmigo. Si estoy viajando por trabajo, trato de recorrer lugares: en esa oportunidad nos fuimos a Quebec, a Montreal, tenía dos días de descanso y aprovechamos y nos fuimos. Yo soy muy hiperactiva, entonces el momento que tengo libre, momento que trato de conocer algo nuevo.

—¿Qué te gusta de los viajes? ¿Qué tipo de viajera sos?
—Ese es un tema cuando tengo que viajar con alguien que le encanta hacer todo en un viaje. Para mí viajar es relajarme, ya sea que vaya en avión o en auto, la idea es relajarme, ver otro paisaje, pero no necesito conocer todo. La gente que tiene como todo esquematizado para hacer en cronograma me pudre, me aburre mal. Yo soy más relajada, puedo ir a París y quedarme paseando un ratito con un chocolate caliente y volverme al hotel y soy feliz mirando desde la ventana del nuevo paisaje. Para mí las vacaciones son quedarme tirada, pero con otro paisaje y otro aire. No es que me quedo encerrada, pero no me gusta estar a las corridas o tener un cronograma. Odio los cronogramas en los viajes. Para mí es ir y disfrutar y hacer lo que pinte en el momento.
—¿Nunca se te pasó por la mente dedicarte a otra cosa?
—Todo siempre dentro de este mundo. Me gustaría escribir. Escribir como mis propios proyectos. Hace 7 años que estudio guión, que es otra carrera. Tengo proyectos guardados, como escritora, que me encantaría que sucedan. Ahora estoy trabajando con una escritora profesional y te digo que toma mucho tiempo, es espectacular, pero es muy agotador.
Hollywood es como cualquier otro mercado. Lo importante es mantenerte activa"
—¿Qué mitos podemos derribar de Hollywood? ¿Cómo fue tu experiencia?
—Hollywood es como cualquier otro mercado, no le veo mucha diferencia. Pero bueno, hacer algo bien, lleva mucho tiempo. Yo no me comparo absolutamente con nadie. Hay gente que le va increíble desde muy chiquito, después desaparecen, después vuelven. Hay otros que no, que no logran trabajar profesionalmente hasta que son más grandes y de repente explotan. Lo importante es poder trabajar y mantenerte activa. El trabajo siempre trae más trabajo. Nunca sabés qué o cuáles de esos papeles van a pegar o lo que sea, pero no es que estoy en busca de eso. Yo soy una persona hiper recontrapositiva y me encanta trabajar, superarme y probar.

—¿Creías de niña que ibas a llegar a donde estás hoy?
—Yo siempre fui una soñadora loquísima, nunca tuve límites para soñar. Y sigo soñando como cuando era niña. Creo que eso también me llevó a actuar. Me siento muy afortunada que desde chiquita se me cumplió el sueño de laburar, que yo desde ese entonces ya sabía que era lo que quería hacer. Yo a los 5 años ya sabía que esto era lo que queria.
—¿En qué momento te diste cuenta que querías vivir de la actuación?
— A los 16 años. A los cinco ya sentía una atracción por la actuación. Iba a ver obras de teatro y quería estar arriba del escenario, o veía Chiquititas y quería estar ahí. Y cuando empecé a trabajar en esos proyectos, a los 16 más o menos lo sentí. Dije: "Yo esto quiero hacerlo profesionalmente".
—Te preparaste desde muy chica...
—Sí, desde muy chiquita yo empecé a estudiar teatro y comedia musical. Empecé a estudiar en la escuela de Julio Chávez. Después tardaron 3 años, desde que pensé en poder hacer cine y que tuve mi primer proyecto.
Creo que si hay algo clave que me hizo avanzar en esta profesión, es que siempre estoy mirando para adelante".
—¿Cuál creés que fue tu virtud para crecer y avanzar en tu carrera artística?
—Yo empecé haciendo programas para chicos y después dije: "Bueno, vamos a hacer algo, algo más". Creo que soy una persona que tiene mucho empuje. Creo que si hay algo que me hace seguir laburando es que cuando algo malo pasa, cuando algo no se me da, no soy una persona negativa. Digo: "Bueno, vamos a lo siguiente". Siempre estoy mirando para adelante.
—Sos una persona positiva que no se deja apagar...
—Totalmente, desde chiquita. Me acuerdo que uno de los primeros castings que hice, que me marcó mucho, fue uno de una obra de teatro, Peter Pan. Creo que ahí estuvo Laurita Esquivel también. Me acuerdo que nos pusieron en una fila, y adelante de todos, te decían “vos quedás, vos sí, vos no…”. Bueno, y yo fui uno de los "no", y me pegó mal. Tenía 8 años, pero me acuerdo que me calenté tanto que dije: "Esto es lo que quiero hacer. Yo voy a volver y voy a quedar en la próxima". Y bueno, así seguí, hasta que quedé en Chiquititas. Ahora sigo siendo un poco igual.

—Como que vas por la revancha. No dejás que un no te defina.
—No, cero, porque también los "no" te abren puertas. Es como en la vida en general: cuando hay un "no" de alguien, de algo, de un proyecto, uno queda libre para otras cosas.
—Claro, es como que se cierra una puerta y se abre otra.
—Y estás libre para lo que sigue. Esa es mi manera de pensar. Hay un video de China Zorrilla que es espectacular, que es de gente positiva, yo la sigo a morir y me encanta porque ella dice: "Cuando una persona es positiva es positiva sin importar qué. Y cuando una persona es negativa es negativa sin importar qué”.
—¿Eso le dirías entonces a esta Eva de 5 años?
—En realidad, le agradecería haber sido positiva y no haberle tenido miedo a soñar, de un poco reírse de sí misma. Siempre me supe reír de mí misma. De haber tenido, desde chiquita, esa virtud de caer y de levantarse con mucha fortaleza, como de renacer. Yo siento que esa Eva chiquita sigue estando en mí, que no desapareció, que me acompaña hasta el día de hoy.


