Franco Poggio, Lizardo Ponce y una cita ajena: la insólita anécdota detrás de la noche en que su historia de amor comenzó – GENTE Online
 

Franco Poggio, Lizardo Ponce y una cita ajena: la insólita anécdota detrás de la noche en que su historia de amor comenzó

En diálogo con GENTE, el ex Gran Hermano revela cómo hace más de dos años y medio arrancó su relación con el periodista. Y recuerda la inesperada noche en la que, tras una serie de casualidades, terminó reencontrándose con quien hoy es su pareja.

Después de un primer noviazgo atravesado por el silencio y los miedos, Franco Poggio encontró una forma distinta de amar: más libre, más genuina y sin culpas. Hoy, a dos años y medio de relación con Lizardo Ponce, el ex Gran Hermano mira hacia atrás y reconstruye el inicio de una historia que, lejos de haber sido lineal, estuvo marcada por coincidencias tan inesperadas como decisivas.

El primer cruce entre ambos ocurrió poco después de que Franco se instalara en Buenos Aires. Hubo química, algunos besos y un vínculo que quedó en pausa. “Fue algo muy casual”, resume a GENTE. Sin embargo, el destino tenía otros planes y los volvería a poner frente a frente meses después, en un escenario tan simbólico como revelador: la Marcha del Orgullo.

“Casi que ni voy”, admite Franco sobre ese día en el que, todavía atravesado por sus propios prejuicios, decidió asistir “camuflado”, con gorra y lentes, temeroso de ser visto y que su familia y amigos en San Juan se enteraran de que era gay.

Así fue la inesperada cita de un amigo de Franco Poggio con Lizardo Ponce que los cruzó de nuevo

-¿Cómo conociste a Lizardo Ponce?

-Cuando llegué a Buenos Aires, nos vimos una vez, tomamos algo, hubo unos besos pero fue algo muy casual. No fue hasta la Marcha del Orgullo de ese año que nos reencontramos.

Entre risas, Franco Poggio detalla a GENTE la noche llena de casualidades que vivió el día que se reencontró con Lizardo Ponce: "Desde entonces somos compañeros".

—Pero vos recién llegado de San Juan o Mendoza ¿Tenían un amigo en común o coincidieron en algún desfile?

—Por redes sociales. Teníamos como mensajes de ‘Che, ¿cómo estás?’ pero muy de vez en cuando. Así se dio todo.

—¿Hasta que algo pasó en la Marcha del Orgullo?

-Imaginate que yo casi que ni voy. Me acuerdo que fui camuflado, con gorra, lentes, todo tapado, porque me hice la película de si aparecía la televisión y salía en la Marcha y mi familia y amigos de San Juan me veían, estaba re perseguido. Pero terminé yendo y una amiga lo ve y me dice ‘Mirá, ahí está Lizardo’, estaba en una carroza, y me dice que lo salude y yo ‘No, no’ y sigo caminando. En ese recorrido que hago me encuentro con un amigo y me invita a salir esa noche, yo acepto y quedamos de vernos más tarde. Él me dijo que iba a cenar con una amiga. Pero, volviendo a casa todo ese trayecto de retorno pensaba en Lizardo, y me preguntaba 'Por qué ahora si antes le pude haber escrito un montón de veces y no lo hice'.

—¿Y le escribiste esa noche?

—¡Casi! Cuando llegué a mi departamento vi que había subido una historia y estaba por comentarle un corazón blanco, pero lo eliminé y no se lo envié. Entonces me voy a alistar y lo llamo a mi amigo para ver dónde nos juntábamos, lo llamo varias veces y no contestaba, luego me entra una llamada de él y le pregunto si nos juntábamos o me iba a dormir, y me dice ‘Es que estoy con alguien que vos conocés’, le pregunto con quién, y alguien dice ‘Hola Franky’, yo respondo ‘¿quién habla?’, y me contesta ‘Cómo que quién habla, soy Lizardo. Vamos a salir a bailar, ¿querés venirte?’. Y yo obvio le digo que sí, me acuerdo que me cambié de ropa y me fui a su departamento.

Mí amigo tuvo una cita con Lizardo antes de juntarnos los tres esa noche

—¿Aquí se da el esperado reencuentro?

—Claro, cuando llegué al departamento de Lizardo, baja mi amigo a abrirme y le pregunto qué hacía con él y me dice "No amigo, que me junté a tomar un trago, a conocerlo nada más". Y me acuerdo que subimos y cuando abro la puerta Lizardo me mira, lo miro y se empieza a reír.

Sobre la noche que cambió todo, Franco revela que su amigo tuvo una cita con Lizardo antes de salir todos de fiesta: "Llegué al departamento y estábamos los tres".

—Pero ¿tu amigo acababa de tener una cita con Lizardo?

—Sí, igual te digo que en ese momento era amigo/conocido, no éramos amigos íntimos. (Señala entre risas).

—¿Y cómo terminan hablando de vos e invitándote al departamento?

—Porque como habíamos quedado de salir a bailar con este amigo, lo estaba llamando para ver qué onda. Se ve que ellos ya estaban tomando algo, y seguro que ahí salió mi nombre.

—¿Y tu amigo sabía que vos y Lizardo habían estado antes?

—Sabía algo, ¿me entendés?, en el ambiente como que todo esto es mucho más relajado también. No fue un tema para ambos.

Nos dimos un beso en la fiesta y después Lizardo me invitó a dormir en su casa

—¿Y cómo sigue esta historia? Porque el final de ustedes dos ya lo sabemos (risas).

—Entro al departamento, nos dimos un abrazo, y Lizardo me dice ‘Tanto tiempo’, y yo agarro y me pongo en el sillón y le digo lo mismo mientras le doy una palmada breve en la rodilla. Hasta ahí estábamos los tres y Lizardo luego llama a sus amigos para salir, recuerdo que me dijo que él no pensaba salir esa noche. Después llegaron los amigos, hicimos una previa, y nos fuimos a la fiesta, y ahí nos dimos un beso, un beso tipo un piquito. Entonces me dice más tarde, "¿Queres venirte a dormir a casa?", y yo le dije que no. Que prefería irme a mi departamento (risas).

Un dato que le saca una carcajada a Franco, es la oferta que le rechazó a Lizardo la noche que todo cambió: "Me invitó a dormir a su casa y le dije que no".

—¿Y tu amigo a todo esto qué hizo?

—Mi amigo se quedó con un amigo de Lizardo, estuvo con otro y todo quedó así.

—¿Y desde entonces tu relación con Lizardo fue más cotidiana?

—Sí, ese día después del boliche cuando me desperté vi que no me había escrito y le mando un mensaje: “Hola, ¿cómo estás?", y me pone abajo, "¿Te estaba a punto de escribir, querés venirte a merendar?", y me fui a su casa a merendar. Y desde ese día, hasta hoy, dos años y medio, es mi compañero.

—¿Y cuánto tiempo pasó hasta que oficializaron?

—Salimos todo noviembre y luego me invita a Punta del Este para el verano, y fue en se viaje que terminamos de formalizar.

Desde que oficializaron, Lizardo Ponce y Franco Poggio comparten espacios de trabajo, eventos y se muestran muy enamorados.

Pero esa noche —atravesada por casualidades, cruces inesperados y decisiones que parecían menores— fue apenas el comienzo. Lo que siguió entre Franco Poggio y Lizardo Ponce fue un vínculo que creció con intensidad, naturalidad y un giro tan inesperado como decisivo para la salida del closet del modelo.

Sobre esa línea, en una próxima nota, GENTE revela cómo avanzó la relación y el episodio tan íntimo como involuntario en el que, sin proponérselo, Lizardo terminó siendo parte clave de su salida del clóset frente a su entorno más cercano.



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig