La causa judicial que involucra a María Fernanda Callejón y a Ricky Diotto sumó en las últimas horas un nuevo capítulo a partir de un cambio imprevisto en el proceso de venta de la propiedad que ambos compartían. La operación, que se había planteado como una vía para saldar compromisos económicos, quedó en suspenso tras la aparición de un obstáculo legal.
Según se desprende de la información difundida en el programa de Yanina Latorre, la vivienda se encontraba dentro de un contexto judicial complejo, lo que condicionaba cualquier tipo de transacción. En ese marco, la intención de avanzar con la venta se vio afectada por una situación que no había sido contemplada inicialmente y que obligó a frenar el procedimiento.

Es que el inmueble en cuestión formaba parte del conflicto económico entre las partes, atravesado por deudas acumuladas y decisiones previas que derivaron en instancias judiciales. La venta había sido evaluada como una salida para ordenar ese escenario, pero el nuevo giro modificó los tiempos previstos.
Fuentes vinculadas al caso indicaron que la operación se detuvo a último momento por la inhubición. Esta situación impactó de manera directa en el acuerdo que se estaba llevando adelante y abrió una nueva instancia de revisión sobre las condiciones del proceso.

En paralelo, el conflicto entre Callejón y Diotto continúa su curso dentro del ámbito judicial, con derivaciones que exceden la cuestión patrimonial. La propiedad, en este contexto, se convirtió en uno de los puntos centrales de la disputa, tanto por su valor económico como por su rol dentro del proceso.
La angustia de María Fernanda Callejón al hablar de su disputa con Ricky Diotto

La actriz se viene manteniendo en silencio desde hace unos meses al respecto de la disputa que mantiene con su ex, pero en noviembre rompió en llanto cuando habló por última vez del tema.
“Lo primero que hizo él fue pedir tenencia compartida. Me lo exigió. Yo estaba muy vulnerada, pero mi hija no quiso y tuve que cambiar el régimen de comunicación", dijo en el programa de Moria Casán. Y en esa línea aseguró que la menor "nunca dejó de ver al padre y estoy chocha de que lo vea“.
En medio de las lágrimas, María Fernanda aprovechó el espacio televisivo para hacerle un ruego directo a su exmarido: “A mí me encantaría la paz. Pido paz, paz, porque la vida es una sola... Creo en la utopía de poder sentarnos a una mesa y poder decirnos ‘che, hoy laburo...’“.
Callejón explicó que su accionar legal no está motivado por el rencor, sino por las circunstancias que debió enfrentar: “Yo no tengo nada en contra de él. Simplemente fui receptora de situaciones”. Añadió que su prioridad absoluta es la felicidad de su hija: "Aprendí a separar pero por el simple hecho que quiero ver feliz a mi hija. Porque priorizo el derecho superior del niño antes que nada".
