La historia, esta vez, no se contó desde un pasillo de la tele ni desde una captura editada en redes: se contó desde una hoja escrita por ella. Morena Rial redactó una carta desde la cárcel tras las polémicas versiones sobre cómo había pasado su primera Nochebuena detenida en el penal de máxima seguridad de Magdalena. El texto se conoció cuando la panelista María Fernanda Callejón lo leyó este viernes al aire en La mañana con Moria (El Trece).
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El ruido se había encendido horas antes por un mensaje que publicó el periodista Fede Flowers en su cuenta de X, con un relato que, según él, le había llegado de “fuentes muy cercanas” a Morena. El posteo fue el que disparó el debate y circuló fuerte durante el 25. El mensaje completo decía: “La Navidad de Morena Rial: me cuentan fuentes muy cercanas a ella que anoche fue la peor noche para ella en el penal de Magdalena, que no quiso salir de la celda hasta que una compañera la convenció tipo 23 hs, cenaron sándwiches de miga, carne al horno con ensalada y estaba muy deprimida. Morena entre llantos brindó y se fue a dormir”.

En paralelo, Alejandro Cipolla —abogado e íntimo amigo de Morena— salió a desmentir de manera rotunda esa versión. “No, es todo mentira. Morena no tiene compañeros”, sostuvo en diálogo con TN Show. Y agregó su propia reconstrucción de lo ocurrido: “Se fue a dormir temprano. Ella está sola y luego de las 20 no se puede mover de la celda”.
La tensión subió cuando Flowers respondió con un cuestionamiento sobre el acceso a una comunicación telefónica y luego hizo una aclaración. “Cuando digo compañera me refiero de pabellón (sé que está sola en una celda) y por las fiestas se hizo esa excepción”, añadió el periodista.

La carta de More Rial
Ese intercambio dejó una sensación de “teléfono descompuesto” que, finalmente, empujó a Morena a hablar sin intermediarios.
En la carta que se leyó en el programa de Moria Casán este viernes, la hija de Jorge Rial buscó cortar de raíz el ida y vuelta.
“La voy a hacer corta: yo, More Rial comunico que quiero que sepan que donde estoy no tengo comunicación con nadie más que con mis abogados y un pequeño grupo de allegados, cualquier cosa que se diga en boca de otros o de otras personas es más de lo mismo: inventos", comenzó diciendo la joven presa.

Y siguió: "Espero solucionar esta situación lo antes posible y mi intención de estar mejor y también explicar por qué no quise que mi hijo me venga a ver por el motivo que mis abogados me gestionaron videollamadas porque prefiero, no es que no quiera que esté mi hijo aquí, simplemente me parece que no es el ámbito en este momento”.
Ese último tramo fue el más humano y el más delicado: Morena no solo negó “tristeza” o “depresión” tal como había circulado, sino que explicó una decisión que suele doler puertas adentro: priorizar que su hijo no la vea en ese contexto, y optar por videollamadas.
Tras la lectura, Moria Casán dio su mirada al aire. “No me parece que esté triste ni dolida ni nada”, opinó la conductora. Pero, más allá de interpretaciones, el punto de la carta fue otro: fijar un límite a lo que se dice “en boca de otros” y dejar sentado, en primera persona, con quién habla y con quién no.
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