La ausencia de Juana Repetto en el casamiento civil de su hermano, Bautista Lena, no pasó inadvertida. Lo que en un principio parecía un detalle menor terminó convirtiéndose en un escándalo familiar con repercusión mediática, luego de que la actriz decidiera contar públicamente su versión de los hechos y ponerle palabras a una situación incómoda que, según explicó, venía gestándose en silencio.
Todo comenzó cuando circularon imágenes del casamiento y muchos se preguntaron por qué Juana y sus hijos no estaban presentes. Frente a las especulaciones, ella eligió hablar sin rodeos. “No fuimos porque no estábamos invitados”, afirmó con claridad en un video que compartió en sus redes sociales, dejando en claro que no se trató de una decisión personal ni de un conflicto de último momento.
Según relató, la información que había recibido previamente era muy distinta. “Me habían dicho que era sólo un trámite, algo íntimo, nada más”, explicó. Sin embargo, al ver las fotos del evento, con vestido de novia, celebración y arroz incluido, su percepción cambió por completo. “Cuando vi las imágenes, con el vestido y el festejo, dije: ‘ah, bueno… ya entendí todo’”, lanzó con ironía, en una frase que rápidamente se viralizó.

Lejos de dramatizar la situación, Juana intentó contextualizarla dentro de su momento personal. Contó que atravesó un año difícil, marcado por problemas económicos, una obra interminable en su casa y un nivel de desgaste emocional importante. “Fue un año muy heavy, muy agotador, en muchos sentidos”, reconoció, y explicó que no tenía energía para conflictos, pero sí para aclarar cuando sentía que el silencio podía jugarle en contra.
El foco se desplazó entonces hacia la relación con su hermano y su cuñada. Sin entrar en acusaciones directas, dejó una reflexión que expuso la tensión existente: “Siento que hablan más de mí que conmigo”. Esa frase resumió una sensación de distancia y falta de diálogo que, según ella, viene de hace tiempo y que quedó al descubierto con este episodio.
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Juana también se ocupó de aclarar que no hubo una pelea concreta ni un enfrentamiento explícito previo al casamiento. “No es que pasó algo puntual. Simplemente no hubo invitación”, insistió, intentando desactivar lecturas más dramáticas. Sin embargo, el trasfondo emocional quedó expuesto y generó debate entre sus seguidores, que interpretaron la situación como una muestra de vínculos familiares frágiles y mal comunicados.
Así, lo que parecía una boda íntima terminó revelando una interna mucho más profunda. En el centro de la escena quedó Juana Repetto, que eligió hablar desde la sinceridad y poner límites desde la palabra. “Yo digo lo que me pasa, nada más”, afirmó, marcando una vez más su estilo frontal. El escándalo no se construyó solo por una ausencia, sino por todo lo que esa ausencia dejó en evidencia.
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