La angustia de Juana Repetto: operaron a Timoteo, su bebé de un mes y medio – GENTE Online
 

La angustia de Juana Repetto: operaron a Timoteo, su bebé de un mes y medio

La actriz contó en sus redes que a su hijo más chico debió pasar por el quirófano con apenas un mes y medio de vida y describió el momento más difícil.

Juana Repetto suele hacer de su cotidianeidad un puente directo con su comunidad: habla de maternidad sin filtros, muestra el detrás de escena de los días buenos y también de los que cuestan. Esta vez, ese tono cercano se volvió especialmente conmovedor cuando contó que Timoteo, su bebé de apenas un mes y medio, tuvo que ser operado. La noticia llegó con una imagen y un texto que mezclaron alivio y temblor: “Bueno, ahora que ya estamos en casa perfectos y que yo estoy tranquila les puedo contar que ayer operamos a Timoteo de una hernia inguinal…”. En la misma publicación, buscó llevar tranquilidad con detalles minuciosos del postoperatorio: “Salió todo divino… se recuperó al toque de la anestesia, tomó teta perfecto, hizo pis, caca, saturaba divino y estaba con buen ánimo así que nos pudimos volver a casa el mismo día”.

La imagen que compartió Juana Repetto en sus redes de los minutos previos a la operación de su bebé Timoteo.

Ese “todo divino” no le quitó peso al momento más difícil: el instante en que una madre entrega a su bebé para una intervención, aun sabiendo que es necesaria. Juana lo escribió con la crudeza que suele permitirse cuando el cuerpo todavía está conmovido: “Podrán imaginarse que dejar en la camilla del quirófano dormido a un bebé de un mes y medio no es nada fácil y es extremadamente angustiante salir de ahí y ver a tu bebé inconsciente a punto de ser operado”.

Después, en sus historias, amplió el detrás de escena: contó que la operación fue en el Hospital Austral y reveló un dato íntimo que sorprendió incluso por la forma en que lo dijo, con humor para aflojar el nudo en la garganta. “Yo fui operada de hernia inguinal bilateral… cuando tenía tres meses de vida. A Beli lo operamos… cuando tenía dos años. Y a este con un mes y medio. Claramente el único gen mío que tienen Belisario y Timoteo, la hernia inguinal”, bromeó entre risas. Ese “chiste” funcionó como una forma de bajar a tierra lo que había vivido: el susto no se niega, pero se comparte y se procesa hablando.

En el mismo hilo, Juana hizo foco en lo que más la inquieta: la anestesia general. Dijo que a ella “le da mucho miedo”, y describió con palabras simples pero contundentes lo fuerte que es ver a un hijo “totalmente inconsciente” antes de entrar al quirófano, aun cuando los médicos transmiten calma. El contraste entre lo “sencilla” que puede ser la cirugía para “quien la sabe hacer” y lo enorme que se siente para una madre fue, quizás, el corazón emocional de su testimonio.

Además, explicó por qué es importante detectar y tratar la hernia: de manera general, se trata de una abertura por la que puede “escaparse” una porción de intestino hacia la ingle y, si queda atrapada, puede convertirse en una urgencia. Esa idea coincide con lo que describen fuentes médicas pediátricas: las hernias inguinales aparecen cuando un conducto no se cierra del todo y puede permitir el paso de tejidos hacia la ingle; por eso suelen requerir reparación quirúrgica para evitar complicaciones como que el contenido quede “atrapado” (incarcerado/encarcelado) y comprometa el flujo sanguíneo.



 
 

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