La China Ansa hizo una serie de posteos en sus redes sociales en medio de la polémica que se instaló mediáticamente y en las redes luego de que se viralizó un fragmento de una entrevista que brindó su marido, Diego Mendoza, en el ciclo conducido por Juan Marconi. En esa charla distendida, el exfutbolista repasó cómo conoció a la madre de sus dos hijos en plena pandemia, cuando él vivía en Ibiza y las videollamadas eran el único puente entre ambos. Varios fragmentos de esa conversación se viralizaron y desataron críticas por el tono y los detalles que contó sobre el comienzo del vínculo.

El relato de Mendoza, replicado por distintos medios, incluyó frases que muchos usuarios consideraron inapropiadas, además de una anécdota en la que dijo haber gastado una suma elevada de dinero en datos móviles para poder descargar contenido que, según su versión, intercambiaron ya avanzada la relación. Esos fragmentos, publicados en redes y portales, alimentaron la controversia y situaron al exdelantero en el centro de la escena.
Con el tema convertido en trending, La China Ansa decidió hablar. Lo hizo en una serie de historias de Instagram en las que, visiblemente molesta, planteó su posición: “Me da pena salir a aclarar esto, que tiene que ver con una historia de amor… Nosotros somos una familia feliz”. Desde el arranque, pidió encuadrar el episodio en el marco que, para ella, verdaderamente importa: su vida en común con Mendoza, el presente que comparten y los seis años que llevan juntos.
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Ansa ubicó el primer punto de conflicto en la lectura del recorte viral. “Él simplemente contó parte de la historia en otro contexto y sin mí”, explicó, y remarcó que aquello que circuló “está editado, cortado, fuera de contexto” y “no sigue el orden cronológico real” de la relación. Volvió sobre esa idea una y otra vez: no se trata —insistió— de un dato íntimo filtrado, porque “ya lo hicimos público en reiteradas oportunidades” y porque su historia, desde 2020, nació a distancia y a través de la virtualidad.
En esa línea, la periodista recordó una entrevista reciente que dio a María Laura Santillán, donde había contado cómo se conocieron en pandemia, siempre mediando una pantalla, y el cuidado con el que se manejó en aquellos primeros meses por su trabajo y su imagen pública. Ese antecedente reapareció ahora para subrayar que lo dicho por Mendoza fue, en palabras de Ansa, un recorte de algo que ambos ya habían narrado, pero desordenado y en un contexto diferente.
A partir de allí, su descargo avanzó sobre un punto clave: el consentimiento. “Acá no hubo extorsión. No hubo manipulación. La relación y el tiempo avanzó y nuestra historia de amor también”, expresó. Y fue más específica: “No hubo amenaza, no hubo chantaje… no hubo insistencia de ningún tipo. Hubo foto cuando estuvo consensuado y con una relación avanzada y fin del comunicado”. La frase funciona como un cierre conceptual de su postura: para Ansa, lo importante no es un clip aislado sino la secuencia de hechos y el acuerdo entre adultos dentro de un vínculo que ya estaba consolidado.
En paralelo, dejó sentadas otras definiciones que apuntan a despejar rumores: “No me está perjudicando, no me está manipulando, no sacó ningún tipo de ventaja, no arruinó mi imagen, no estamos peleados”. Ansa describió a Mendoza como “la persona que elijo para que duerma conmigo hoy y, si Dios quiere, el resto de mi vida”, y ubicó el foco en el presente que comparten: “Tenemos una familia hermosa… esto no la va a derribar ni contándolo de una manera ni de otra”.
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