Enviado especial a Punta del Este
El teatro siempre encuentra la forma de renovarse, pero no todos los veranos logran convertirse en un verdadero fenómeno de público. En esta temporada Verónica Llinás es parte de Una navidad de mierda, obra que viene generando una respuesta poco habitual: salas llenas y una aceptación que se replica función tras función.
En Punta del Este la actriz habla con Revista GENTE y cuenta que atraviesa un momento de plenitud laboral que combina con el disfrute de estar en un entorno privilegiado en materia de paisaje.
Lejos de relajarse ante el la buena recepción del público, sostiene que el secreto está justamente en no confiarse. “La palabra éxito no existe en mi vocabulario”, aclara. Para ella, la risa que se escucha desde la platea es apenas la parte visible de un engranaje que exige precisión, compromiso y revisión permanente para que todo siga funcionando como al principio.
“Estamos muy felices con lo que viene pasando con la obra. Es un nivel de aceptación enorme el que está llegando y eso no sucede todo el tiempo. Hay más que estar totalmente agradecido y trabajar mucho para seguir manteniendo el nivel de lo que se ve en el escenario. Por más que la gente diga que se ríe, que se muere de risa de principio a fin, hubo y hay muchísimo trabajo detrás”, cuenta.

En ese sentido, la actriz compara el espectáculo con un sistema que necesita atención constante: “Esto es un mecanismo de relojería que debemos cuidar y en el cual hay que estar atentos a lo que va pasando. Cuando uno tiene una aceptación tan grande no debe dormirse, sino trabajar más”.
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La temporada también le permitió observar diferencias entre públicos. Aunque el clima general es de celebración, hay matices que obligan a ajustar el material sobre la marcha. Porque, más allá de la hermandad entre argentinos y uruguayos, existen cuestiones que cambian.
“Algunas cositas por ahí en Argentina hacen mucha gracia y acá no pegan tanto, de eso nos dimos cuenta. Igual le estamos encontrando la vuelta y vamos modificando, pero no es algo preocupante. Es simplemente esa diferencia de público”, detalla.
Para Llinás, este verano tiene además un condimento personal. No suele instalarse demasiado tiempo fuera de su rutina, y la encuentra en un destino poco habitual para ella.

“Es mi primera temporada en Punta del Este y mi cuarta de teatro en la costa o en un lugar de vacaciones. Está bárbaro. Además como es corta, está bueno porque no me gusta irme de mi casa demasiado tiempo. Digamos que todo está perfecto”, señala.

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Durante la entrevista con GENTE, Verónica Llinás también se permitió jugar con uno de sus personajes más reconocibles. Frente a cámara, la actriz volvió a ponerse en la piel de, Inés Murray, y resultó desopilante.
Qué dijo Tomás Fonzi sobre el rol de Verónica Llinás en la obra
“La obra viene muy bien. Las entradas estaban a la venta desde octubre, así que hubo una demanda muy interesante en la previa y arrancamos con todo. Estoy aclimatándome porque es la primera temporada que hago en Punta del Este. Se corre mucho de lo que es el circuito de Argentina, como puede ser Mar del Plata o Carlos Paz”, dice a GENTE el actor Tomás Fonzi desde una de las icónicas terrazas del prestigioso hotel Enjoy.
“Acá somos la única propuesta fija. Estamos en una sala gigante montada especialmente para el espectáculo y presentamos una muy buena opción”, agrega mientras el atardecer comienza a asomarse.

-Vienen de un éxito en Buenos Aires. ¿Se esperaban la repercusión y el boca a boca de la obra?
-Es lo que pasa. Yo creo que el origen de todo lo que viene ocurriendo nace directamente de la propuesta que tenemos: la obra en sí misma es desopilante. Para mí es un orgullo y un desafío tremendo hacer cada función. Estar con figuras como Verónica Llinás es como tirarle pases al Diego. Lo que tiene la comedia es que vibra distinto todas las noches.
-Especialmente con personajes como los de Verónica: ¿se dejan llevar por eso?
-Vero es un reloj, pero tiene zonas liberadas. No es que va a ver con qué sale: siempre hay una zona donde cada uno puede jugar un poquito más o menos para renovar la experiencia, pero cambios rotundos no hay. Ella es una tiempista muy precisa; cualquier cosa que diga suena gracioso y a tiempo.
Fotos: Chris Beliera.




