“Pablo es mi gran amor, mi compañero y mi mejor amigo”. Esa es la frase que elige Fer Dente para definir su historia de amor con Pablo Turturielo.
“Nunca me había pasado que mi mejor amigo sea la persona de la que estoy enamorado. Me río mucho con él; nos vemos prácticamente los fines de semana y siempre hay una carcajada que no me sale hasta que estoy con Pablo”, agrega en diálogo con Revista GENTE.

-¿Cómo es la desconexión, considerando que ambos se dedican a lo mismo?
-No es algo que nos quite el sueño. A veces somos adictos al trabajo, pero también solemos pedir algo rico y vemos Las Kardashian y TikToks. Sabemos poner el cerebro en nada y no estar todo el tiempo hablando de trabajo.
-Leí notas sobre el deseo de ser padres con Pablo. ¿Es un proyecto serio?
-El titular fue fuerte, pero sí es un deseo que tenemos como proyecto de pareja y familia. Ya sucederá. Me llama la atención que resalte tanto porque forma parte de nuestro cotidiano: deseamos que en algún momento suceda.

-¿Pensás en desligarte de compromisos laborales para hacer espacio a un hijo?
-Cuando eso suceda, la prioridad va a ser la bendición.
Company, la gran apuesta de Fer Dente para el verano
“Estoy muy entusiasmado porque volví a lo mío, al ruedo de acostarme y despertarme tarde. Amo hacer temporada en Buenos Aires”, afirma en una cálida entrevista con GENTE.
-Es un verano un tanto atípico para vos, ¿te costó cambiar el plan de descanso por el trabajo?
-No, para nada. De hecho, lo otro es la excepción. Participé en muchas temporadas porteñas de teatro: una plaza maravillosa para los musicales. Yo amo estar en Buenos Aires en verano. Es como entrar a los parques de Disney con poca gente. Un lujo. De día vacío y de noche llegan todos para disfrutar de las propuestas de la ciudad. Planazo.

-¿Que planes de ocio encontraste ya con Company en funcionamiento?
-Voy cambiando entre entrenar, caminar, alguna pileta de algún amigo. Aunque también ando con mucho trabajo por delante por Hairspray, la obra que se viene. Así que ya encarando eso también. Aparte, Company me demanda mucho físicamente, por lo que todo tiene que estar pensado para llegar bien a la función.
-La obra se da en el marco del cumpleaños 35 del protagonista: festeja con sus amigos y se hace planteos existenciales sobre la vida. ¿Cómo fue debutar el 8 de enero, justamente el día real de tu cumpleaños?
-Genial, divertido, porque el día del estreno para amigos literalmente fue el día de mi cumpleaños. Y la obra empieza con todos los personajes diciéndole "feliz cumpleaños" a Bobby, el mío. Mi primer texto de la obra es: “Hoy es mi cumpleaños”. Un lindo giro del destino estrenar ese mismo día sólo con un año más de edad.
-En su momento, ¿cómo lograste compaginar la dirección teatral con tu labor como conductor de televisión?
-Son cosas que coincidieron y macheaban muy bien porque la demanda del programa diario a la noche no atentaba con dirigir una obra en la que yo no tenía que estar sobre el escenario. Ahí se armó todo este nuevo universo donde la faceta de director, creador y formador de una compañía tomó protagonismo. Hoy te diría que Company es la excepción de lo que vengo construyendo, porque lo inusual para mí pasó a estar arriba del escenario... Me hacen más ruidito de emoción en la panza las cosas que me imagino para otros.

-¿Qué pieza artística te remonta a un hecho emotivo?
-Mi gran despertar fue a los diez años, cuando vi Chicago por primera vez en el Teatro Ópera, con Sandra Guida y Alejandra Radano. Cambió mi vida, la iluminó. Vi algo que quería que fuera mi destino. La verdad, tuve la suerte de que mi primera experiencia teatral fuera de una calidad extrema.

