La historia de amor de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette: el romance más vigilado y el trágico final que conmocionó al mundo – GENTE Online
 

La historia de amor de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette: el romance más vigilado y el trágico final que conmocionó al mundo

Apertura-historia de amor JFK JR y Carolyn Bessette
Se conocieron en un probador de Calvin Klein en 1992, se casaron en secreto en una isla de Georgia en 1996 y murieron juntos en el Atlántico en 1999, camino a la boda de un primo: siete años que el globo acompañó con la misma intensidad con que siempre siguió a los Kennedy. En medio del furor de la serie de Ryan Murphy, Love story, todos los secretos de aquella inolvidable relación.

John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette fueron una de las parejas más magnéticas, discretas y amadas por la prensa del corazón. No solo porque fueran extraordinariamente atractivos –aunque lo eran– ni porque cargaran con el apellido más célebre de la política norteamericana –eso también–, sino porque representaban algo que los Noventa querían creer posible: que la belleza, la inteligencia, el dinero y el amor podían coexistir sin destruirse mutuamente. ¿Si pudieron? Al menos lo intentaron.

Caroline Bessette y John-John Kennedy –hijo del 35º presidente norteamericano JFK y Jackie Onassis– serán recordados como la pareja dorada que marcó los 90. Aunaban poder, elegancia y calidez.

El probador de Calvin Klein: el principio de la historia 

John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette –cuya historia retrata Love Story, la impactante serie firmada por Ryan Murphy– se conocieron en 1992 en la sede de Calvin Klein en Nueva York, donde ella trabajaba como relacionista pública y, como era de esperarse, estaba a cargo de los clientes VIP. La joven de 26 años fue asignada para ayudar a John –un abogado de 31 años, hijo del presidente John F. Kennedy y Jacqueline Kennedy Onassis– a elegir un traje.

En la primavera de 1992, John asistió a una prueba de vestuario. La biógrafa Elizabeth Beller cuenta que Carolyn lo invitó a su mesa en una gala. Sin embargo, "al creer erróneamente que otra mujer era su pareja, Carolyn se molestó y rechazó su invitación a una fiesta posterior".

Ese pequeño malentendido –mezcla de atracción y orgullo– anticipaba todo lo que sería su historia. Se gustaron desde el principio, pero no fue fácil. Nunca lo fue. Comenzaron a salir de manera casual y esporádica por un tiempo antes de ponerse de novios en serio en 1994. Él venía de una relación con la actriz Daryl Hannah.

La prensa describió su romance como una mezcla explosiva de fascinación real y tragedia. Hubo quienes los llamaron simplemente "los últimos príncipes de New York".

Carolyn: quién era la mujer que se convirtió en ícono sin buscarlo

Antes de que el mundo supiera su nombre, Carolyn Bessette era exactamente lo que aparentó en las fotos: alguien con una seguridad en sí misma que no venía del apellido ni del dinero sino de algo más escurridizo: una inteligencia social afilada, un sentido del estilo que los diseñadores describían como instintivo y una reticencia a ser observada que, paradójicamente, hacía que todos los ojos se posaran sobre ella. 

Había crecido en Greenwich, Connecticut, ciudad de Nueva Inglaterra, con una madre, Ann Freeman, que la definía con precisión: práctica, directa, capaz de decir lo que pensaba aunque nadie quisiera escucharlo. Fue ella quien, según relatan las crónicas, le advirtió a John-John que nunca pusiera a sus dos hijas –Carolyn y Lauren– en el mismo avión al mismo tiempo. La advertencia no fue escuchada.

En Calvin Klein Bessette había pasado en siete años de asistente de ventas a directora de publicidad, trabajando con los nombres más relevantes de la moda neoyorquina. No daba entrevistas. Esquivaba las cámaras con cierta habilidad que siempre se interpretaba como coquetería, aunque más bien se trataba de una forma de preservarse. Sabía, incluso antes de salir con John-John, que perder la privacidad iba a ser el precio de esa historia. No imaginaba cuán alto sería el costo.

Carolyn, "la reina del minimalismo" y con razón. No sólo lo llevaba como nadie: su estilo era más aristocrático que el de muchas con cuna.

1994-1995: el noviazgo y la propuesta en un bote de pesca

En 1994, Kennedy y Bessette comenzaron a salir formalmente, y su relación fue de absoluta fascinación para el público. Para los norteamericanos, se sentía como si la pareja pudiera ser los herederos románticos de JFK y Jackie O, que habían cautivado los corazones del país en los años 60.

La visibilidad fue inmediata y brutal. Los paparazzi comenzaron a seguirlos. Las revistas pusieron a Carolyn en sus páginas antes de que ella hubiera dado una sola declaración. Su cara –con make up mínimo–, su pelo –¡su particular color "platino limón" hoy es un must!–, sus maxi abrigos y su estilo negligé se convirtieron en referencias de estilo en la New York de mediados de los noventa.

La propuesta llegó en julio de 1995, durante un fin de semana en Martha's Vineyard. Según su exasistente Rose Marie Terenzio, John hizo la pregunta mientras estaban en un bote de pesca: habló de la vida siendo mejor con una compañera y le dijo: "Quiero que seas mi compañera". Carolyn esperó tres semanas antes de aceptar.

La pareja que definió una década entera el día de su boda, 21 de septiembre de 1996: su elegancia, su presencia, esa forma que tenían de caminar juntos como si el resto del mundo no existiera.

La demora no era indecisión. Era Carolyn siendo Carolyn: midiendo, pensando, anticipándose a los hechos y asegurándose de que lo que estaba a punto de hacer no la iba a destruir. No pudo saberlo entonces, pero tenía razón en tomarse su tiempo.

La pelea en Central Park y el matrimonio secreto en Georgia

El 25 de febrero de 1996 los novios fueron fotografiados discutiendo en Central Park. Su pelea se volvió física mientras caminaban por el parque. La imagen de John intentando sacar un anillo del dedo de Carolyn –y de Carolyn saltándole encima cuando él intentó alejarse– recorrió el mundo. El New York Daily News le dedicó ocho páginas. Siete meses después, la boda secreta que, como todo lo que hacía esta pareja cuando no estaba siendo observada, fue perfecta.

El 21 de septiembre de 1996, Kennedy Jr. y Bessette se casaron en la Primera Iglesia Bautista Africana de la isla Cumberland, en Georgia. Para una pareja que vivía constantemente en el ojo público, sus nupcias fueron, según una amiga del matrimonio, "uno de los secretos mejor guardados de los tiempos modernos".

Los 40 invitados a la boda fueron cuidadosamente seleccionados y debieron firmar acuerdos de confidencialidad.

El vestido diseñado por Narciso Rodríguez –amigo de Carolyn desde los tiempos de Calvin Klein– fue descrito por la historiadora de moda Kate Betts como "revolucionario". Se trató de una pieza que cristalizaría la tendencia del minimalismo en la industria fashion.

"Para mí, era el amor de mi vida casándose con el amor de su vida", recordó el diseñador del traje de novia a Vogue años después. "Recuerdo que fuimos al Odeon a tomar cosmos (Cosmopolitans) en la barra, y ella me contó que John le había propuesto matrimonio y me preguntó si yo le haría el vestido. ¡Fue un momento tan emocionante en nuestras vidas!", agregó. 

JFK Jr. logró lo que parecía imposible en la era de los paparazzi: una boda real donde el hijo del presidente más carismático de América pudiera ser simplemente un hombre enamorado.

La boda secreta requirió precisión quirúrgica. Durante seis meses de planificación meticulosa la pareja orquestó lo que Letitia Baldrige, exjefa de gabinete de Jackie Kennedy Onassis, describió como una operación que requería "la habilidad de James Bond y de toda la CIA".

La elección de la Primera Iglesia Bautista Africana en la remota isla Cumberland de Georgia no fue casual: su ubicación recóndita, sus ocho bancos de madera sin aire acondicionado y su significado personal –un lugar donde la comunidad se reunió a rezar cuando Robert Kennedy fue asesinado– creó una fortaleza de privacidad que la prensa no pudo penetrar.

Octubre de 1996, un mes después de su boda, la elegida de John John generaba titulares y tapas: "Meet the Mrs" (Conozcan a la señora).

La vida en Tribeca: el loft de la calle Moore

El matrimonio se instaló en el loft del número 20 de la calle North Moore, en Tribeca, Manhattan. Era un departamento sin entrada de lujo ni portero de guantes blancos, exactamente lo contrario de lo que el apellido Kennedy permitía imaginar. Tenían un perro. Hacían las compras. Salían a caminar.

Pero la normalidad tenía un límite que los fotógrafos con sus eternas guardias redibujaban cada día. Los recién casados eran confrontados por la prensa apostada incesantemente frente a su morada, algo que Bessette en particular soportaba con dificultad. A pesar de querer tener hijos inicialmente, Carolyn contó a sus íntimos que no se sentía cómoda trayendo niños al mundo estando bajo el incesante ojo público. Esto pronto se convirtió en un punto de fricción central en el matrimonio.

Su trágica y apasionada historia –y los libros que la contaron, claro– continúan generando interés hasta el día de hoy.

John, por su parte, había fundado con Michael J. Berman la revista política y de estilo George –una apuesta editorial que combinaba política con cultura pop– y seguía siendo observado como un posible candidato presidencial. La presión sobre Carolyn era la de alguien que no había pedido ser figura pública y que sin embargo lo era las 24 horas.

George (1995-2001), la icónica revista mensual fundada por John John Kennedy. La publicación fue conocida por su espíritu innovador y visionario: no temían mezclar políticos y celebridades y temas de derechos con estilo de vida. También era destacada por sus legendarias sesiones de fotos. En la imagen, la por entonces súpermodelo Cindy Crawford es la chica de portada.

1999: la crisis y el último intento de reconciliación

Para 1999, Kennedy y Bessette estaban viviendo en residencias separadas. Lauren, La hermana de Carolyn, intentó ayudarlos a recomponer su relación alentando a la pareja a asistir juntos a la boda de Rory Kennedy y ofreciéndose a ir con ellos para aliviar la tensión.

Carolyn inicialmente no quería asistir. La biógrafa Elizabeth Beller afirmó que Bessette sentía que había cumplido de sobra con su cuota de eventos Kennedy por el momento, lo que aparentemente desencadenó otra pelea enorme entre la pareja antes de que ella finalmente aceptara volar a la boda. "Que ella aceptara ir significaba una especie de tregua", recordó Beller. "Estaban trabajando en su relación en el momento en que murieron. Pensaban que tenían todo el tiempo del mundo para resolverlo", añadió. 

El impacto de Love story, la serie de Ryan Murphy que retrata su romance, fue tan grande que con "revelaciones de insiders acerca de su tempestuoso matrimonio" People volvió a llevar a la pareja a su tapa.

En su última aparición pública juntos –la Cena de la Fundación de la Biblioteca John F. Kennedy, el 23 de mayo de 1999, en Boston, en honor al 82° cumpleaños del presidente asesinado– los dos estaban juntos, tomados de la mano, para una la foto que nadie sabía que sería la última.

Archivo GENTE. John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette Kennedy en su última foto pública juntos.

El final: el vuelo que no debía hacerse de noche

El 16 de julio de 1999 John-John piloteó el Piper Saratoga desde el aeropuerto de Essex County, Nueva Jersey, con Carolyn a su lado y Lauren en el asiento trasero. Iban a la boda de Rory. También era un intento de salvar su matrimonio. Iban, quizás, a encontrar el camino de regreso.

La tragedia de los Kennedy en la edición especial de GENTE del 21 de julio de 1999. John-John en tapa: la vida, la gloria y la muerte del hijo de JFK y Jackie. El número que el país leyó en silencio. Año 35, número 1774.

A las 21:39 el avión cayó al Atlántico. Los tres murieron en el impacto. Tenían 38, 33 y 34 años respectivamente. Cuando los vecinos del loft de la calle Moore se enteraron, improvisaron un altar de flores en la puerta. Alguien puso una foto de ambos y escribió una sola palabra debajo: "Perdidos". La "maldición de los Kennedy" había dado otra estocada.

Espontáneamente, en la puerta del loft de la calle Moore en Tribeca, sus vecinos improvisaron un altar de flores.

Fotos: Archivo GENTE
Jefa de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)



 
 

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