La historia de Martín Irigoyen, uno de los íconos del Carnaval de Gualeguaychú: "En las comparsas a veces hay pases como en el fútbol" – GENTE Online
 

La historia de Martín Irigoyen, uno de los íconos del Carnaval de Gualeguaychú: "En las comparsas a veces hay pases como en el fútbol"

Martín Irigoyen
Heredó los ritmos en su propia casa y años después cambió para siempre el sonido del corsódromo. En diálogo con Revista GENTE, el director de banda de Marí Marí cuenta la historia familiar detrás de una de las agrupaciones más emblemáticas del país.
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Es de público conocimiento que los vecinos de Gualeguaychú esperan el verano para disfrutar de las noches de carnaval en las que pueden ver desfilar todo tipo de rango etario y de situaciones: desde grupos de amigos en un plan tranquilo, hasta los que aprovechan la oportunidad para una salida de despedida de solteros. También están las familias, siendo notorio que se presentan desde abuelos a nietos.

Este espectáculo a cielo abierto, que se desarrolla en el Corsódromo José Luis Gestro, comenzó el 3 de enero y tiene este fin de semana largo de carnaval el mayor flujo de espectadores.

Más allá de tanto color, caminar por allí es encontrarse con historias de vida y pasión a cada paso. Este es el caso de Martín Irigoyen, director de banda de la mítica Marí Marí, cuya vida siempre transitó pintada de rojo y negro por su vínculo inquebrantable con el Club Central Entrerriano.

Marí Marí: familia y pertenencia

Para Martín el carnaval es una herencia que lleva en el ADN. Su madre, Nelita Bermúdez, fue la artista autodidacta que impulsó la creación de la comparsa tras desafiar la estética que veía en otros desfiles, mientras que su padre, “Betucho” Irigoyen, un veterinario y músico aficionado, le transmitió el amor por los ritmos brasileños y el jazz que tocaba en el piano al volver del trabajo.

Martín y la banda.
Martín y la banda cuando en 2023 se hicieron con el premio a Mejor canción.

“Lo que encontrás en las comparsas es una pasión bastante indescriptible, porque se trata de un espacio en el que confluyen personas de distinta edad, de distintos extractos sociales, con distintas búsquedas, pero todos muy unidos por un mismo fin y movilizados por una misma pasión. Esto hace que sea un ámbito absolutamente colorido”, valora en diálogo con GENTE.

Esa pasión la vivió de forma casi "invasiva" desde los 14 años, cuando su propia casa se convirtió en la sede de la comparsa. Eran tantos los preparativos que Martín, en plena adolescencia, debía dormir en casa de amigos porque su habitación estaba ocupada al cien por ciento por el despliegue de Marí Marí. A pesar de haber tenido momentos de alejamiento -en los que destacó como jugador de polo semiprofesional-, el llamado de los colores terminó siendo más intenso.

Y define: “Para mí es una familia disímil que componen desde niños hasta personas muy adultas vibrando con una misma cuestión. Yo nunca he encontrado esta sensación, esta pasión, en otro ámbito que no sea en el carnaval, donde la abuela viene con la nieta, pero ninguna de las dos acompañan a la otra: ¡Las dos vienenapasionadas a disfrutar, a sentir!”.

“En este mundo moderno que tenemos hoy, en el que los chicos no salen con los grandes y los abuelos menos todavía, que un espacio reúna a la familia, a personas muy distintas, abrazadas y llorando por un mismo objetivo, es muy fuerte”, reflexiona Martín.

En cuanto al legado de Marí Marí, Irigoyen dice que cambió mucho a lo largo de los años. De hecho, él fue protagonista de una de las mayores revoluciones musicales de la fiesta en 2006 con Toque de Samba: la primera banda que reemplazó la batería tradicional por un grupo de percusión de más de 20 personas e incorporó el cavaquinho, un instrumento típico brasileño.

Con este cambio, Martín cumplió un viejo anhelo de su "hermano del corazón", José Luis Gestro, un genio del carnaval que soñaba integrar esos ritmos pero temía que la ciudad no estuviera preparada. “La comparsa arrancó en 1981. Era otro mundo. Sigo asombrado de cómo en estos últimos veinte años la vida ha cambiado de una forma radical. Bueno, el carnaval y la comparsa van acompañando esas modificaciones. Lo que no ha cambiado es esta cuestión familiar apasionada y muy comprometida de una comunidad”, comenta, antes de cerrar:

El paso de Marí Marí por el corsódromo de Gualeguaychú.
El paso de Marí Marí por el Corsódromo de Gualeguaychú.

“Marí Marí es una comparsa muy pasional y muy popular también. Para que tengan una idea, desfilan 300 personas de más de mil que se inscriben cada año: lamentablemente no hay lugar para todos. ¿Sí hay pases, como en el fútbol, de una comparsa a otra? No es nuestra cotidianidad, pero hay. Para mí resulta algo natural, aunque a la mayoría de los integrantes, con esta cosa de su pertenencia y sus colores, no les gusta mucho cuando viene alguien de afuera. Ya lo ven torcido”, cierra entre risas.

Fotos: Mauricio Ríos y Damián Cáceres
Edición de video: Cande Casares
Agradecemos a Vick Roa , al equipo de Roa Agencia (Mariana Barvosa y Giuliana Serri) y a Connie Bosch.



 
 

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