“Nunca pensé que a los 21 años iba a tener tres series grabadas”. Con esa frase, Abril Schapo resume el vertiginoso presente que atraviesa. Mientras muchos artistas tardan años en conseguir su primera gran oportunidad, la vida parece sonreírle a la joven actriz que hoy se abre camino en la industria audiovisual y ya empieza a llamar la atención dentro del universo de Cris Morena.
En diálogo con revista GENTE, la joven detrás de Maika en Margarita 2 repasó el detrás de escena de sus inicios, recordó el primer casting que hizo para la secuela de Floricienta —en el que no quedó seleccionada— y contó cómo, tiempo después, la propia Cris volvió a convocarla para sumarse a la segunda temporada de la serie juvenil. “Trabajar con Cris es un sueño”, aseguró sobre esta nueva etapa profesional.

Con apenas 21 años, Abril ya grabó tres ficciones: actualmente desembarcó en Margarita 2, y, además, espera el estreno de Las reglas del boxeador, ficción que protagoniza Agustín Bernasconi y que marcó el primer gran proyecto de la joven frente a cámara.
De no quedar en 'Margarita 1' a la llamada inesperada en plenas vacaciones: la revancha de Abril Schapo con Cris Morena
—Abril, contame tu sensación ahora que ya estrenó la segunda parte de Margarita y que te incorporaste al elenco. ¿Cómo lo estás viviendo?
—Estoy recontenta. Siento que claramente trabajar con Cris es un sueño. Está teniendo bastantes lindas repercusiones mi personaje, que es Maika, entonces estoy muy contenta con eso. Todavía no salió toda la temporada, van saliendo capítulos todos los lunes, pero estoy refeliz. Es como un sueño hecho realidad.
—¿Hace cuánto comenzaste a actuar?
—Yo empecé a actuar hace dos años más o menos, cuando hice una serie con Agustín Bernasconi. Pero recién ahora se materializa el primer proyecto en el que participé. Y que la gente puede ver y darme un feedback de lo que piensa. Es bastante intenso y muy lindo.

—Claro. A veces pasa mucho que grabás una película o una serie y quizás las grabaciones fueron hace un año o más y todavía no se estrenan.
—No, es tremendo. Eso pasa muchísimo. La primera serie que grabé fue esta con Agus, que se llama Las reglas del boxeador. La terminé de grabar en marzo de 2024, imaginate, y todavía ni salió. Y Margarita la grabé hace un año y salió antes. Pero eso pasa con las plataformas, que no sabés bien cuándo van a salir las cosas. Capaz pueden pasar tres años, o uno, o dos. Eso es lo malo que tienen.
—Abril, contame cómo surge lo de Margarita. ¿Cómo te llega la propuesta? ¿Qué estabas haciendo en ese momento?
—Mi primer casting en la vida lo hice con Cris para la primera temporada de Margarita y no se dio. Después de eso, Cris me llama dos veces más en el transcurso de un año y medio más o menos, para verme de vuelta. El último casting que hice con ella habrá sido entre agosto y septiembre de 2024. Y en marzo del año pasado ella llama a mi manager para estar en el taller de la segunda temporada. Pasó bastante tiempo en el medio.
—¿Esperabas tener esta revancha con Cris?
—Cuando me llamaron para el taller ni siquiera me lo esperaba. Había hecho un casting y quedó ahí. Y a los meses me llaman para el taller, preseleccionada para un personaje. El taller era con otras chicas para el mismo personaje y practicábamos escenas. Hice todo el taller, quedé para Maika y de ahí nos fuimos a grabar a Uruguay. Fue todo muy loco, de hecho me acuerdo que justo cuando me llaman para el taller estaba de vacaciones y arrancaba al otro día. Dije: “No, Dios, me muero si me dicen que ya no puedo entrar”. Pero por suerte pude incorporarme a la semana siguiente.

—¿Y cómo fue tu sensación cuando no quedaste la primera vez? ¿Cómo te llevás con los “no”?
—Siento que todos los que actuamos soñamos con trabajar con Cris porque es icónica. Pero en ese momento, como era mi primer casting y recién estaba arrancando a estudiar actuación más profesionalmente y actuación frente a cámara, no me lo tomé tan personal. Fue más como: “Okay, me falta práctica, más clases y meterle más a esto”. No lo viví como algo grave.
—Lo encaraste más por el lado de comenzar a probarte...
—Sí. Si te soy sincera, tampoco le tenía tanta fe porque era mi primer casting. Fue eso: “Bueno, voy a probar”. Y además con todos los nervios que conlleva un primer casting y encima con Cris. Igualmente, siento que me llevo bastante bien con los “no”, porque entiendo que en este rubro no es solamente una cuestión de si actuás bien o no, sino mucho de un physique du rôle, de que el director busca algo puntual. Capaz actuás increíble, pero no sos eso que están buscando. Obvio que tengo momentos donde digo: “Quería quedar para esto” y me angustia o me pone triste. Creo que a todos nos pasa. Pero dentro de todo considero que me llevo bastante bien con los "no".
Los inicios de Abril Schapo en la actuación y el "sueño compartido" con su papá: "Él no pudo cumplir su sueño y ahora lo vive a través mío"
—¿Qué despertó este bichito de querer vivir de la actuación? ¿En tu casa se respiraba arte?
—En casa no se respiraba tanto lo artístico. Soy la primera dentro de este mundo, pero mi papá quiso ser actor cuando era chico. Entonces siento que empezar a actuar, y también cantar, porque lo que más quiero es ser cantante, viene mucho de él. De chica hice mucho canto y baile. Después me metí más en la comedia musical y la actuación. Pero siento que todo lo artístico viene mucho del lado de mi papá, que siempre me incentivó a seguir. Sobre todo cuando uno es chico y en la adolescencia duda mucho de sí mismo, mi papá siempre estaba atrás diciéndome: “Vos podés, vos podés”. Y siento que también es un sueño compartido.

—¿Él no tuvo ese apoyo de chico?
—Él estudió actuación, pero no lo logró porque tenía que salir a trabajar y no podía hacer castings. Tampoco tenía el apoyo familiar que tengo yo, de decirme: “Vos dedicate a lo que te gusta, nosotros te bancamos”. A mi papá le faltó eso y tuvo que ponerse a trabajar. Entonces ahora yo dedicándome a la actuación es literalmente un sueño compartido. Siento que estoy donde estoy gracias a mis dos padres, obviamente, pero sobre todo a mi papá, que desde lo emocional fue quien me incentivó y me dio la confianza para estar hoy donde estoy.
—Él lo debe vivir, a su manera, un poco como su revancha.
—Totalmente. Siempre lo hablamos y él me dice: “Lo vivo con más felicidad aún porque lo vivo a través tuyo. Vivo tu felicidad y la mía”.
—¿Y vos tomaste clases desde chica porque él te incentivó o vos ya dabas indicios de que te gustaba cantar y actuar?
—Creo que fue desde siempre. Tengo videos míos a los cinco años cantando Patito Feo, siendo un piojito. Siempre me gustó y mis padres lo notaron. Por eso me llevaron a clases. Siento que fue mutuo: ellos vieron que me gustaba y me incentivaron, pero a mí siempre me encantó.
—¿Siempre eras la carismática de la familia?
—Sí, siempre.
—¿Tenés hermanos?
—Tengo un hermano, un año más grande. Y es nada que ver a mí. Mis papás tienen pizzerías, que se llaman La Vicca, y mi hermano se dedica a eso. Le encanta toda la parte administrativa. Somos re distintos. No le copa el arte.

—Mencionaste que también querés ser cantante ¿Cómo sigue hoy ese camino artístico?
—Lo que más quiero es ser cantante y dedicarme a eso. Amo actuar y nunca lo dejaría, pero quiero enfocarme también en mi carrera musical. Ahora estoy haciendo música, probando géneros, encontrando mi sonido. Estoy en esa búsqueda. Y al mismo tiempo seguir haciendo castings, series y ojalá películas, porque todavía no hice cine.
—¿Cómo sos en tu casa? Porque muchos cantantes cuentan que viven cantando todo el día.
—Ay, sí. Todo el día cantando. Mi hermano odiaba que yo cantara porque era pesada. Se ponía loco y se reenojaba conmigo. Imaginate lo densa que era. Pero sí, siempre cantando, siempre bailando. Y ahora ya estoy empezando a hacer mi música, que me tiene muy contenta. Estoy recién arrancando, pero este año me gustaría lanzar aunque sea una canción.
—Cuando uno arranca en este mundo artístico suelen aparecer mini crisis o dudas sobre si realmente se va a poder. ¿Cómo fue en tu caso?
—Yo siento que estoy bastante conectada con el universo. Me gusta pensarlo así porque las cosas se me dieron de maneras muy mágicas. Yo siempre supe que quería ser cantante y actriz. Empecé a trabajar de modelo a los 16 o 17 años, sola, escribiéndole a marcas por Instagram y empezando a meterme en la industria. Pero sí, cuando terminé el colegio empecé a dudar. Pensé: “¿Voy por mi plan A o hago un plan B?”. Ahí dije: “Bueno, estudio diseño de indumentaria, que tiene algo de arte, y sigo con actuación y canto por afuera”.
—¿A los cuántos años arrancaste con el modelaje y a trabajar tus redes?
—A los 16 años. Le hablaba a marcas con mis 2000 seguidores y les decía: “Me encantaría hacer contenido o una sesión de fotos con ustedes”. Y de a poquito empecé a armar mi book y a trabajar freelance.
—Entonces empezaste a estudiar diseño de indumentaria
—Hice un mes y dije: “No, claramente esto no es para mí”. Encima yo soy muy perfeccionista, entonces antes de arrancar la facultad hice cursos de costura y moldería para tener buena base. Pero hice un mes y me di cuenta de que no era para mí. Ahí estuve bastante angustiada porque no sabía qué estudiar ni si meterle de lleno a esto artístico. En agosto se suponía que tenía que arrancar el segundo cuatrimestre, pero nunca terminé de definir qué otra carrera podía hacer, y ahí de vuelta la angustia porque se me re pasó el tiempo y ya no me pude inscribir. Y en septiembre me llega el casting de Las reglas del boxeador, que fue el segundo casting de mi vida. El primero había sido con Cris, que no quedé.
Abril Schapo y 'Las reglas del boxeador', su primera serie: "Estaba en plena crisis de 'qué voy a hacer de mi vida'"
—Llegaba como caído del cielo.
—Sí, y termino quedando para un protagónico para Disney. Fue todo muy mágico, porque justo me encontraba en esa crisis de “qué voy a hacer de mi vida”. Además, el personaje se llamaba Abi, como me dicen a mí mis cercanos, y yo había empezado boxeo un mes antes sin saber nada del casting, y el personaje hacía boxeo. Literal fue una sensación muy mágica. Se llamaba como yo, hacía boxeo, yo dije: “No, esto es mío”.

—¿Cómo te llegó la noticia de que habías quedado?
—Lo tengo anotado porque no tengo muy buena memoria y escribo las cosas importantes. Así fue la secuencia: fui al último casting de Las reglas del boxeador, que fueron tres en total, y éramos solo Agustín Bernasconi y yo. Entonces ya sentía que algo estaba pasando. Cuestión que hacemos la escena y salgo del casting, llego a mi casa y me escribe Leo Rodríguez, el director de casting. Fue un mensaje directo a mí, que en general se comunican con tu manager, no con vos directamente. Entonces dije: “Okay, o me va a decir que quedé o me va a agradecer”. Primero me preguntó si podía volver al estudio y le dije que sí, que podía volver pero que iba a demorarme porque recién llegaba a casa. Después me dijo: “No, tranquila, te llamo”. Y me hizo una videollamada. Me empezó a preguntar de dónde era, disponibilidad y demás. Y en un momento me dice: “Qué bueno, porque vas a ser Abi”. Casi me muero. Corté y llamé a mi papá primero, luego a mi mamá, a mi hermano, a mis amigas. Fue una emoción increíble.
—Fue otra linda revancha a ese primer "no". ¿Cuánto pasó entre el casting con Cris y este?
—Entre medio año y un año, más o menos. Ese primer casting que tuve para 'Margarita 1' fue antes de la facu.
—¿Cómo fue llegar a tu primer día en el set de 'Las reglas del boxeador'?
—Fue increíble. Los directores fueron lo mejor del mundo. Tuvimos muchos ensayos con Agus Bernasconi y con Tati Rojas, que fue nuestra coach actoral y de intimidad. Yo estaba re nerviosa, pero me sentía muy contenida. Agus fue súper sostén desde el casting. Me decía: “Estás muy bien, está saliendo genial”. Entonces los nervios eran lindos porque me sentía acompañada. Y también los directores tuvieron mucha paciencia porque yo nunca había estado en un set, y había un montón de cosas que yo no conocía o sabía. Fueron 5-6 meses entre ensayos y grabar. Me acuerdo de subir al remis que me llevaba al rodaje, mirar por la ventana y pensar: “Estoy cumpliendo mi sueño”. Estaba literalmente soñando.

—¿Cuántos años tenías en esta etapa?
—Tenía 18 cuando quedé y cumplí 19 grabando. Era re chica. (Se ríe conmovida).
—Y todavía no salió, vas a estar muy cambiada cuando se estrene (risas).
—Sí, es re loco, que lo último que hice (en referencia a Margarita 2) terminó siendo lo primero que salió.
—¿Cómo te llevás con la exposición ahora que la gente ya te está viendo?
—Estoy recontenta. Siempre soñé con esto. Me encanta que me saluden, que me pidan fotos o que me manden mensajes. Respondo la gran mayoría. Además siento que la actuación, la música y todo lo artístico también es para hacerle bien al otro. Entonces, si con una actuación, una canción o un abrazo puedo hacer feliz a alguien, ya está. Eso es lo más lindo.
—¿Y con el hate o las críticas?
—Todavía no me pasó mucho porque recién salió hace como dos semanas la serie. Y siento que el hate a cualquiera le afecta. Por ahora leo bastante comentarios porque quiero saber qué piensa la gente. Supongo que cuando aparezca algo que no me guste me voy a alejar un poco de leer.
—¿Tu vida cotidiana sigue igual?
—Sí, bastante igual. A veces alguien me reconoce y me dice algo lindo o me pide una foto, pero todavía es todo bastante tranquilo.
—¿Qué recuerdos marcados tenés de las grabaciones de Margarita?
—Fue increíble. Ya desde el hecho de vivir sola en otro país, trabajando de lo que me gusta y grabando para Cris Morena. era un sueño. Además es una serie muy divertida, con un elenco joven, entonces compartís mucho con gente de tu edad y te matás de risa.

—¿Cuáles son tus referentes en el mundo artístio que te motiven?
—En la actuación, me encanta Zendaya. Me parece súper multifacética. Puede hacer un personaje re oscuro y después uno súper dulce. Eso me encanta. Y como cantante amo a Tini. Me encanta su recorrido, que haya salido de Violetta y hoy esté donde está. Me siento bastante reflejada en ella. Aitana también me encanta.
—¿Tenés nuevos proyectos actorales por delante?
—Estoy haciendo castings. La verdad es que está bastante frenada la industria, pero siempre que aparece algo estoy ahí haciéndolo porque me re divierte. Siento que los castings te nutren mucho.
—Bueno con Margarita viene una tercera temporada.
—Sí, ya está grabada. La segunda y la tercera las grabamos juntas en Uruguay, y creo que saldrá a final de año.

—¿Y qué pasa con Las reglas del boxeador?
—Es una serie de Disney+ y todavía no hay fecha de estreno. Estamos ahí esperando que nos digan cuándo sale porque ya pasaron dos años desde que la grabamos.
—¿Hablaste de música con Agustín Bernasconi?
—La verdad es que debería hablar con Agus, y hacer una canción (se ríe). Pasa que recién estoy arrancando, pero sí ha habido algún consejo de su parte. Somos muy amigos y siempre me da consejos. Él canta increíble y hace una música hermosa, así que hablamos mucho de eso.
—¿Cómo quedó el vínculo con el elenco de Margarita?
—Súper lindo. Nos llevamos todos muy bien. De hecho, todos los lunes nos juntamos a ver los capítulos nuevos. Con las chicas también somos re amigas. Hacemos pijamadas, salimos, compartimos mucho.
—¿Creíste que este camino iba a darse tan rápido?
—Siempre confié mucho en mí, pero nunca pensé que iba a pasar tan rápido. Como que todo se dio mágicamente y de repente ya hice tres series y tengo 21 años. Fue muy mágico y muy lindo cómo se dio todo.

