A siete meses del trágico accidente náutico que terminó con la vida de Mila Yankelevich en Miami, se conoció una decisión tan dolorosa como determinante por parte de sus padres. Tomás Yankelevich y Sofía Reca avanzaron judicialmente contra la empresa propietaria de la barcaza que impactó contra el velero en el que navegaba la nena de 7 años.
Según informó el diario The Miami Herald, la presentación se realizó el 29 de diciembre e incluyó también a las familias de las otras víctimas. La acción fue dirigida contra Waterfront Construction, dueña de la barcaza involucrada en la colisión ocurrida el 28 de julio de 2025 en las cercanías de la isla Hibiscus, en la bahía de Biscayne.
La acusación fue categórica: “muerte por negligencia”.

Las acusaciones contra la empresa
En el escrito judicial se sostuvo que la embarcación de gran porte no intentó reducir la velocidad ni modificar su rumbo pese a que la colisión era inminente y había advertencias de testigos. Además, se señaló que la compañía no contaba con políticas ni procedimientos de seguridad adecuados y que no habría contratado personal debidamente capacitado.
También se indicó que la barcaza no tenía vigías apropiados, que no prestó auxilio tras el impacto y que carecía del equipamiento de seguridad correspondiente.
“Los padres sufrieron y continúan sufriendo daños, incluyendo dolor y sufrimiento mental y la pérdida de la compañía del niño”, afirmó la demanda, que detalló el impacto emocional devastador que dejó la tragedia en las familias.
Mila, nieta de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, participaba de un campamento de verano del Miami Yacht Club en Watson Island. Ese día había abordado un velero Hobie Getaway de 17 pies junto a otros chicos para “aprender los conceptos básicos de la navegación bajo la supervisión y guía de un consejero de campamento”, según constó en la presentación.
En la embarcación también iban Erin Ko, de 13 años; Arielle Buchman, de 10; y Calena Areyan Gruber, de 7, quien sobrevivió pero sufrió, según se detalló, “lesiones catastróficas” que la afectarán de por vida tras quedar atrapada bajo la barcaza y lograr salir nadando.

Qué se sabe de la investigación
Las imágenes captadas por una cámara de seguridad en la bahía mostraron el momento en que la barcaza, propulsada por un remolcador, impactó contra el velero, que se hundió rápidamente.
La Guardia Costera, responsable del control en esa zona de acceso restringido, realizó pruebas de alcohol y tóxicos a la tripulación del remolcador, de la barcaza y a la instructora del velero. Todas dieron resultado negativo. Además, confirmó que las chicas llevaban chalecos salvavidas al momento del choque.

Por su parte, Lorenzo Palomares, abogado de Jorge Rivas —propietario de Waterfront Construction, con sede en Miami-Dade— había declarado al mismo medio que el capitán “lleva 12 años navegando por estas aguas y las conoce al dedillo. Estamos tratando de averiguar qué hacían [los pasajeros del velero] allí”.
Mientras la investigación intenta establecer con precisión cómo se produjo el impacto, la decisión de los padres de Mila marcó un antes y un después en el caso. En medio de un dolor imposible de dimensionar, eligieron avanzar para que la Justicia determine responsabilidades en una tragedia que dejó una herida imborrable.
Mirá También

