En su desembarco en Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe), Mariana Brey asume uno de los desafíos más importantes de su carrera: integrarse al panel del reality más visto del país. Eso implica, según ella misma confiesa, encontrar una voz propia en un formato consolidado y de impacto mundial.
Lejos de la opinión visceral, apuesta a un análisis estratégico del juego, entendiendo que el programa refleja, y a la vez interpela, a una sociedad que, según su mirada, hoy es más madura y exigente. Así lo sostiene en una entrevista con GENTE, donde habla de esta oportunidad para seguir aprendiendo en la industria de los medios.
Pero Brey, antes de convertirse en una de las panelistas más filosas de la televisión, transitó un recorrido con pasos firmes y silenciosos. Comenzó desde muy joven como productora, asistente y telefonista, en una época donde las historias se buscaban en clasificados y llamados telefónicos. Ese trabajo artesanal moldeó su oficio y le dio una estructura profesional que hoy considera la base de su presente.

La periodista destaca su capacidad para adaptarse a diferentes géneros televisivos, desde la actualidad en A la Barbarossa hasta el análisis político, manteniendo siempre una postura honesta y fiel a sí misma. Asimismo, comparte detalles de su vida privada, revelando cómo la organización y el respeto por los límites de sus hijos, Luca y Juana, son los pilares que le permiten equilibrar una agenda laboral de alta intensidad con su amor por la vida de barrio y el hogar.
Mariana Brey y su mayor desafío en el panel de "Gran Hermano: Generación Dorada"
-¿Cómo te sentís con tu incorporación al panel de expertos de Gran Hermano?
-Muy bien. Es un desafío enorme para mí; una oportunidad que tengo para seguir aprendiendo, seguir creciendo profesionalmente. Es distinto a todo, a cualquier otro análisis que pude haber hecho en otros programas de televisión. Y eso fue lo que a mí me pareció más interesante de esta propuesta. Además de ser parte de un programa como Gran Hermano, que es el líder absoluto a nivel mundial; es un formato que ya lleva muchísimos años siendo un éxito no sólo en la Argentina, sino en el mundo.
-¿Cuál sentís que es tu mayor desafío?
-El panel es muy preparado. Por suerte los conozco a prácticamente todos, con muchos he trabajado en otras oportunidades y con otros, es este año la gran oportunidad. Me parece que cada uno tiene su personaje muy bien formado, por eso están donde están. Mi desafío será encontrar el diferencial a la hora de analizar. Intentar dilucidar qué es lo que la sociedad percibe y hacer un análisis de estrategia, no un juicio de valor sobre las personas o su personalidad, sino por estrategia de juego.

-Entraste en un momento particular: en Gran Hermano: Generación Dorada, que marca los 25 años del programa en la Argentina. ¿Sentís que estás tambiénen en tu etapa dorada?
-Ay, qué bueno eso que decís. La verdad es que puede ser, no lo había pensado. Tal vez tenga que ver con eso, con un momento de mi vida personal y profesional donde empecé a ver los frutos de un camino muy largo, porque hay mucho trabajo detrás. La gente quizás no lo sabe y tampoco tiene por qué saberlo, es algo muy personal, muy íntimo te diría. Pero claro, habiendo empezado tan chica a trabajar en tele como productora, como asistente, como notera, telefonista... atendiendo el teléfono en una época en la que no existían las redes sociales.
-¿Cómo fueron esos inicios?
-Todo era a través de la línea del teléfono. Desde conseguir las historias de vida leyendo esas partes del diario que pocas personas llegaban a leer y ahí encontrabas una historia. Ese trabajo de producción en mis inicios me fue construyendo como profesional. Después fueron pasando otras cosas que de alguna manera no fueron intencionalmente buscadas, sino que me fui sorprendiendo en el camino de mi carrera, tratando de hacer buenas elecciones; a veces te podés equivocar, pero siento que el camino que recorrí es el que siempre fui eligiendo y me encanta.
El poder de la manifestación y el perfil camaleónico de Mariana Brey
-¿Es cierto que pasaste un día por un canal de televisión y le dijiste a tu mamá: "Yo voy a trabajar ahí" y con los años lo lograste?
-Tal cual. Así fue. Estábamos viajando; mi mamá me acompañaba desde Quilmes, donde vivo y viví toda mi vida, a Capital, probablemente unas 2 horas de viaje a diario para estudiar. Ella me acompañaba y un día volviendo le dije: "Yo voy a trabajar acá, en este canal". En ese momento pasábamos por la puerta de Canal 13. Bueno, y ahí fue mi primer trabajo. Después fui pasando por otros canales, trabajé en todos y ahora en Telefe.

-Además de Gran Hermano estás en A la Barbarossa también, ¿cómo te sentís con ese panel que también es bastante picante?
-Sí, es un panel muy fuerte el del programa de Georgina. Fue también en ese momento un desafío para mí. Es un programa súper instalado con un equipo muy sólido y muy preparados, todos muy profesionales. Justamente hace un año atrás decidí dar ese paso y sumergirme en esa posibilidad de compartir con un equipo distinto, cambiar de canal también y estar a la altura.
-¿Sos de pensar mucho para dar un cambio o te lanzás al vacío?
-La realidad, es que mi entusiasmo en mi trabajo es todo el tiempo tener desafíos y algo por delante por lo cual sentir que puedo ir superándome. Tiene que ver con mi estilo y forma de vida, porque me pasa en otros aspectos, no sólo en el profesional.
-Tenés un perfil camaleónico. Has hecho entretenimiento, actualidad, pero también política... ¿Cómo se hace para formar ese carácter que tenés hoy en los medios?
-Sí, bueno, no hace tanto que hago política. Formó parte de estos desafíos; se dio la oportunidad y simplemente soy yo hablando de lo que sea que tenga que hablar, manifestando mis opiniones y argumentos desde un lugar absolutamente honesto. Soy fiel a mí misma, no creo un personaje para caer bien ni digo cosas políticamente correctas o demagógicas porque sea lo que la sociedad quiere escuchar. Es lo que yo elijo y quiero para mi país. Lo hago desde un lugar tan real que habrá gente que comparte y me apoya, y otros que no comparten nada, y está muy bien porque vivimos en un país democrático y eso hay que celebrarlo.

-¿Te ha llegado a sobrepasar alguna vez esa tensión que se vive cuando discutís al aire? ¿O dejás todo de lado cuando salís del estudio?
-No, yo dejo todo ahí. Probablemente alguna vez me vaya con alguna tensión, pero nunca lo tomo personal. Laburo muy bien tanto con hombres como con mujeres. No tengo un prurito ni siento que haya una desigualdad en ese sentido. Me siento igual que cualquier otro, tenga más o menos experiencia. He compartido panel con gente muy sólida en términos políticos, con gente de gestión, ministros o exministros con muchísimos años en política y he tenido discusiones y debates, y para mí somos iguales.
-Claro. Te adaptás.
-Si, porque ni yo soy menos, aunque algunos me lo hayan querido hacer saber, ni soy más. Somos todas personas. Un poco esto es lo que se refleja en la casa de Gran Hermano: entender que son todas personas distintas y que la casa los iguala. En la sociedad también hay que empezar a verlo de esta manera, somos todos iguales.
Del límite de la privacidad en su vida personal a cómo es como mamá
¿Cómo has logrado mantener esa cuota de privacidad en tu vida personal pese a ser un personaje mediático?
-También fue una elección mantener preservada mi vida personal. Se saben algunas cosas, pero es lo mínimo indispensable. No siento tener una vida extremadamente interesante y si la tengo, tampoco tengo ganas de contarla. Cuento lo que me parece entretenido y comparto algo espontáneamente cuando me sale. Trato de preservar mucho a mis hijos, a pesar de que son mi orgullo; ellos son seres individuales y tienen derecho a elegir qué sí y qué no.
-¿Les gusta aparecer en redes?
-Soy una mamá que consulta mucho a sus hijos hasta para sacarles una foto. Después de que nacen ellos van creciendo y hay que entender que el otro tiene sus gustos y deseos y eso le puede resultar invasivo. Ellos me ponen su límite: "No mamá, no quiero salir en una foto", y mucho menos publicarla. Y ese es mi estilo. Quiero mostrar de mí lo que quiero mostrar, pero cuando involucra a otras personas no, porque no me pertenece esa vida, sean mis hijos, mi madre, hermanos o pareja. En eso me parece importante guardarse.

- ¿Y cómo definirías a esa Mariana mamá, de entre casa, que la gente no ve en pantalla?
-Uy, soy muy hogareña. Me encanta estar en mi casa, me fascina. Como al mismo tiempo soy muy trabajadora, y ahora estoy mucho fuera de casa porque trabajo muchas horas, también lo disfruto un montón.
-En esos pocos ratos libres, ¿qué te gusta hacer en casa?
-Cuando estoy en mi casa soy muy de tirarme en el sillón, a veces a mirar tele o a poner música, o simplemente estar en silencio. Disfruto mucho el silencio y estar sola, si encuentro ese espacio. Me gusta mucho hacer los mandados (risas). Por eso me gusta vivir en el barrio en el que sigo viviendo; me fui mudando pero sigo en la misma zona donde fui al colegio, donde nací, donde vivieron mis abuelos y donde sigue viviendo mi familia... la misma verdulería, el almacén, el kiosco, la carnicería, todo.
-Y ahora que grabás programas en horarios muy diferentes, ¿cómo mantenés esa rutina tan exigente?
-Estoy durmiendo poco (risas), pero lo que duermo es súper profundo. Estaré durmiendo 5 horas por día más o menos. Tengo distancias largas de mi casa al canal, pero sé que es parte de un período temporal, de estos 6 meses que probablemente dure Gran Hermano o más. Me organizo, soy muy organizada, eso es primordial para mí.

-¿Tenés todo cronometrado?
-Eso me lo dieron mis hijos. El orden, la organización y el pragmatismo para resolver cuestiones de la vida cotidiana. Eso me lo enseñaron Luca y Juana. Me refiero a que no hay forma de ser mamá, trabajar y tratar de estar en todo si no sos organizada y metódica con los horarios.
-¿En qué se parecen Luca y Juana a vos?
-¡Uf! Juana tiene mucho de mí. Es muy habladora, tiene una personalidad muy fuerte, sabe mucho lo que quiere, es muy decidida y convencida de sus gustos. En eso somos parecidas, aunque ella me supera lejos. Y Luca tiene algo de la Mariana que yo fui en la adolescencia, porque tiene que ver con la observación y el silencio.
-¿Eras tímida de chica? Pocos lo creerían.
-Fui una adolescente muy callada, increíble, ¿no? (risas). Fui mucho de la observación y a veces lo veo a él y digo: "Wow, esta era yo a los 14 o 15 años". Yo aprendía mirando mucho e incluso preguntaba poco. Él es un chico muy observador; de golpe me mira y digo: "Me quiere decir algo y no me dice nada", pero él algo vio. Ahí nos parecemos, aunque mi profesión me fue transformando también.

-¿Y ahora cómo sos?
-Disfruto mucho lo que vivo, no estoy proyectando para más. Nunca pude proyectar a largo plazo, ni un viaje; siempre voy paso a paso, minuto a minuto. Lo que vivo lo disfruto, no concibo la vida de otra manera. Es el presente lo que tenemos, no es una manera de decir, es real. No creo mucho en visualizar el futuro más que escribir a veces algo que deseo y dejarlo ahí, para no perder energía en el presente.
Fotos: Diego García.
Video: Cande Casares.
Prensa: Telefe (Julieta Abusier).
Looks: Mono Fuk @mono.fuk y Boken @bokenoficial.
Vestuario: Vanda Varela @vavandita
Estilismo: Ale Josovic @gurudelplacard.
Peinado: Eduardo Lajetzky @bardelook.
Maquillaje: Mariela Daguer @marieladaguer.
