Luciano Castro atraviesa uno de los capítulos más incómodos de su vida personal y de pareja junto a Griselda Siciliani. Luego de que se filtrara un audio en el que se lo escuchaba seduciendo a otra mujer y en medio de rumores de infidelidad, el actor decidió romper el silencio. Lo hizo desde Mar del Plata, donde pasa el verano junto a la reconocida actriz y sus hijos, y dejó en claro que lo más duro del escándalo no fue la exposición mediática, sino la conversación que tuvo que mantener con su pareja.
“Es patético, lo primero que me pasa me da vergüenza. Después, escucharme me da mucha vergüenza, me parezco patético, me siento patético y después también me da mucha tristeza encontrarme otra vez en el mismo lugar de tener que explicar cosas”, confesó en diálogo con Intrusos (América TV). Pero lo que marcó un antes y un después fue el momento en que debió enfrentar a Griselda: “Cuando le tuve que contar a Grisela, todo… Eso es patético, es vergonzoso”, admitió.
Castro no esquivó la autocrítica. Reconoció que hay patrones en su comportamiento que necesita revisar y que la situación lo obligó a mirarse de frente: “Está claro que hay un montón de cosas mías que tienen que ver con patrones que hay que mejorar, pero realmente es absurdo, es patético encontrarme en todo ese momento”. Incluso recordó otro episodio mediático que lo expuso años atrás: “Hay que superar la foto de la ver***, hay que superarse. Lo mío ya es un nivel de pelotudismo enorme… ese patetismo yo lo sentí”.
Sobre su vínculo con Siciliani, el actor destacó la madurez con la que ella manejó la situación: “Griselda juega otra liga y piensa otra liga y conmigo habla desde ese lugar. Yo no sabía nada, me contó a ella, yo le conté y ahí después fue una charla nuestra”. Sin embargo, no minimizó el impacto: “Esto destruye algo que es muy importante en la pareja, que es la confianza, el crédito… Esto no resbala. Esto jode”.
Para Castro, la clave está en asumir la responsabilidad: “Acá tampoco sirve tirar la pelota afuera ni nada que no sea hacerse cargo de lo que hiciste”. Con esa frase, dejó en claro que no busca excusas ni justificaciones.
Por su parte, Griselda también habló públicamente y desmintió rumores sobre una relación abierta: “No es que me da lo mismo... no tenemos ni pareja abierta, ni poliamor, ni nada de eso”. A pesar de la tensión, la actriz mostró empatía y recordó que conoce a Luciano desde hace 20 años: “Yo ya sé quién es. Hay algo de complicidad, autonomía, diversión, acompañarse”.
El escándalo puso a la pareja en el centro de la escena, pero también reveló la fragilidad que se esconde detrás de la fama. Para Luciano, lo más duro no fue el audio viral ni los comentarios en redes: fue mirar a los ojos a la mujer que ama y asumir las consecuencias. Una charla que, según sus propias palabras, “jode” más que cualquier titular.
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