Mientras Sofía “Jujuy” Jiménez disfruta de un comienzo de año atravesado por el amor, todas las miradas se posan sobre Gustavo, el hombre que logró conquistarla y con quien decidió blanquear su relación en pleno festejo de Año Nuevo.
Lejos del mundo del espectáculo, Gustavo es salteño, orgulloso de sus raíces y de perfil bajo, pero con una identidad bien marcada. En sus redes deja ver algunos de los pilares de su vida: el fanatismo por Boca Juniors, la familia y una fuerte vocación por el trabajo propio.

Emprendedor por naturaleza, está al frente de su marca de indumentaria Conejo Negro, un proyecto personal que forma parte de su día a día y que lo define. A eso se suma su costado viajero, otra de sus grandes pasiones: conoce destinos como Bali, Ámsterdam, Londres y Tenerife, y suele compartir postales que reflejan un estilo de vida inquieto y cosmopolita.

Pero si hay algo que sobresale en su perfil es su lado más afectivo. Gustavo es tío de dos chicos —un varón y una mujer— y mantiene con ellos un vínculo muy cercano, que no duda en mostrar en redes con gestos y mensajes cargados de cariño.
Además, tiene un marcado perfil deportista. Durante varios años jugó al rugby en el Jockey Club de Salta, disciplina que dejó huella en su formación y que todavía hoy se refleja en su rutina activa y su estilo de vida.

Emprendedor, viajero, deportista y familiar, Gustavo aparece como un hombre alejado del ruido mediático pero con una personalidad sólida, que hoy acompaña a Sofía Jujuy Jiménez en este nuevo capítulo sentimental con el que decidió arrancar el 2026 diciendo, sin vueltas: “Me volví a enamorar”.
