Sebastián Graviotto quedó en el centro de la polémica luego de que una psicóloga analizara su paternidad en redes sociales y lo señalara por su ausencia durante el nacimiento de Timoteo, su segundo hijo biológico con Juana Repetto. Frente a la repercusión, el instructor de snowboard decidió hacer un descargo público en el que defendió su rol como padre y explicó en detalle lo ocurrido.
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“Hola gente, ¿cómo andan? ¿Todo bien? La verdad es que no me gusta exponer estas cosas, pero con la paternidad no se jode...”, comenzó diciendo, visiblemente afectado por la situación.
En su relato, puso el foco en el contexto médico que atravesó Juana durante el embarazo: “En el caso puntual de Timo, yo había organizado todo para estar presente, obviamente. Pero bueno, surgió que Juana tuvo un embarazo con placenta previa que primero era marginal, que no llega a estar previa y bueno, finalmente se diagnosticó que estaba previa y tuvo que nacer antes. Por lo tanto yo no pude llegar y créanme que fui la persona que más sufrió no estar”.
Lejos de esquivar el tema, profundizó sobre cómo vivió ese momento a la distancia: “Fue difícil y organicé todo mi viaje para estar presente a mi manera. Ese día me lo tomé, fui a caminar por la montaña y energéticamente intenté estar ahí a mi manera y créanme que fui el que más sufrí no estar ese día. Y eso no es abandono, eso es una situación médica dolorosa que decidieron deformar públicamente”.

La respuesta a las acusaciones
El eje más contundente de su descargo estuvo en el rechazo a las acusaciones de abandono: “Y cuando alguien me asocia públicamente con alguien que abandone a sus hijos, no está dando una opinión liviana, está diciendo algo gravísimo. Yo no abandoné a mis hijos, yo vivo por mis hijos y toda mi vida está organizada alrededor de eso. ¿Trabajo de eso? Sí, hace muchos años que trabajo de eso. Hace como 20 años. Y cada vez estoy reorganizando mi vida para estar más presente para ellos, justamente...”.
En ese sentido, cuestionó con firmeza el rol de la profesional que lo analizó públicamente: “Y lo más grave es que esto lo dice alguien que se presenta como psicóloga. No se puede diagnosticar una paternidad desde un recorte de redes. No se puede utilizar una palabra tan pesada como abandono con tanta liviandad. Porque hay padres que realmente abandonan y justamente por respeto a esos casos no se puede analizar algo así para generar contenido”.
Su mirada sobre la paternidad
Graviotto también aprovechó para reflexionar sobre qué significa ser padre, incluyendo su vínculo con Toribio, el hijo de Juana concebido con un donante anónimo: “Y cuando escucho decir que de un óvulo y un espermatozoide nace un hijo, no. De un óvulo y un espermatozoide nace una persona. Un hijo muchas veces nace del amor, del cuidado y de la presencia. Yo no puse un espermatozoide para Toro y sin embargo lo considero un hijo... que padre muchas veces no es el que engendra, es el que se queda”.

Con un tono que combinó enojo y tristeza, dejó en claro su límite: “Y yo puedo aceptar opiniones, re. Lo que no puedo aceptar es que me acusen de esto, porque a mis hijos los amo, los sostengo y los elijo todos los días”.
Sobre el final, cerró con un mensaje directo y una invitación a la reflexión: “Y si algo no voy a permitir es que una historia contada a medias se convierta en esta mentira absoluta. Así que si sos padre como yo, que lo da todo por sus hijos todos los días, y obviamente todos los que somos padres sabemos que en algo vamos a pifiar, no sé, decime lo que pensás de esta persona y no sé, es muy doloroso escuchar esto”.
El descargo no solo buscó aclarar una situación puntual, sino también poner sobre la mesa los límites de las opiniones en redes cuando se trata de vínculos tan sensibles como la paternidad.
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