La noche del 3 de marzo terminó con un susto para Tato Algorta. Según informó Pepe Ochoa a través de las redes de El Ejército de LAM, el ganador uruguayo de la última edición de Gran Hermano sufrió un accidente automovilístico en Dolores (departamento de Soriano, Uruguay), cuando tomó una curva “muy oscura” y “mal señalizada”, perdió el control y volcó con su auto.
De acuerdo a las primeras informaciones trascendidas, Tato llevaba el cinturón de seguridad y los airbags se activaron, un combo que resultó decisivo para que quedara fuera de peligro. Fue atendido en el lugar y trasladado en ambulancia a un hospital, donde quedó en observación; “está todo bien”, indicó Ochoa, que también describió al exjugador “asustado” por el impacto.

En la misma publicación se difundieron imágenes de una ambulancia que corresponderían al momento de la asistencia. El parte difundido remarca que no hay lesiones de gravedad y que el uruguayo se encuentra estable.
El episodio ocurrió en Soriano, un dato que para los seguidores de Tato tiene una carga afectiva: durante su paso por la televisión argentina, el campeón contó que su familia es de ese departamento del litoral uruguayo, una referencia a sus raíces que repitió al salir del reality. Ese vínculo con su tierra forma parte de la identidad pública que lo acompañó desde el casting hasta la consagración.
Santiago “Tato” Algorta se consagró ganador de Gran Hermano 2024/2025 con una elección contundente del público, que le dio la victoria con 62,8% de los votos frente al cordobés Ulises Apóstolo. Su triunfo selló un bicampeonato uruguayo (tras Bautista Mascia) y consolidó su perfil de jugador estratégico, templado y carismático, rasgos que le permitieron construir una base fervorosa de fans.

Después de apagar las luces de la casa, Tato encabezó entrevistas y participaciones en TV, sostuvo su crecimiento como creador de contenido y se embarcó en proyectos digitales junto a otros ex GH, una agenda que lo mantuvo en conversación diaria con la audiencia que lo consagró. Su nombre siguió presente en coberturas del espectáculo y en lanzamientos de contenidos pensados para celulares, un terreno donde los exjugadores encontraron una segunda pantalla con millones de reproducciones.
Respecto al accidente, la activación de los airbags y el uso del cinturón fueron determinantes para que la historia no pasara a mayores. En escenarios como el descripto —curvas poco iluminadas y señalización deficiente— esos dos elementos marcan la diferencia entre un gran susto y una tragedia. De hecho, el propio Ochoa subrayó ese punto cuando comunicó la noticia para “llevar tranquilidad” a los seguidores: “Está fuera de peligro”. Por estas horas, el entorno de Tato aguarda estudios de rutina y el alta, mientras las autoridades locales trabajan sobre las circunstancias del despiste y vuelco.
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