Con seis episodios de casi una hora, "Niños de plomo" se sumó a Netflix como una de las ficciones europeas más impactantes del año. Basada en el libro homónimo de Michal Jedryka, la serie polaca reconstruyó un caso real que sacudió a la ciudad de Szopienice en la década del 70 y que todavía hoy genera conmoción.
La trama siguió a una médica pediatra que comenzó a detectar un patrón alarmante en sus pacientes: decenas de niños presentaban síntomas que en un principio fueron diagnosticados como anemia. Sin embargo, detrás de esos cuadros se escondía algo más grave: saturnismo, una intoxicación por plomo vinculada a la actividad de una planta metalúrgica cercana.

Lejos de recibir apoyo inmediato, la profesional se enfrentó a un sistema atravesado por la opacidad y el control estatal. En la Polonia socialista de aquellos años, reconocer un problema ambiental de esa magnitud podía convertirse en un escándalo político. Insistir, entonces, fue casi un acto de rebeldía.
Una historia real que incomodó al poder
Los hechos se remontaron a mediados de los años 70, cuando la médica Jolanta Wadowska-Król impulsó estudios clínicos que confirmaron la contaminación masiva. Su investigación permitió demostrar que la salud de cientos de chicos estaba en riesgo y que el problema no podía seguir oculto.
La serie mostró con crudeza ese proceso: hospitales con recursos limitados, funcionarios más atentos a las estadísticas que a las personas y familias desinformadas que confiaban en las instituciones. En ese contexto asfixiante, la protagonista decidió poner en juego su carrera —y su seguridad— para proteger a los más vulnerables.
Con el tiempo, las autoridades terminaron reconociendo la gravedad del caso. Se revisó el funcionamiento de la acería, se retiró tierra contaminada y se trasladó a numerosas familias a zonas más seguras. También se implementaron medidas sanitarias para atender a los menores afectados. Pero el costo humano ya estaba marcado.

Reconstrucción de época y actuaciones sólidas
Dirigida por Maciej Pieprzyca y con guion de Jakub Korolczuk, "Niños de plomo" apostó por una puesta en escena sobria y una tensión sostenida, sin golpes bajos innecesarios. El foco no estuvo solo en la enfermedad, sino en sus consecuencias: daños irreversibles, miedo colectivo y silencios impuestos.
El elenco estuvo encabezado por Joanna Kulig, junto a Agata Kulesza, Marian Dziedziel, Michal Zurawski, Zbigniew Zamachowski y Sebastian Pawlak, entre otros. Las interpretaciones aportaron una intensidad contenida que potenció el drama sin caer en excesos.

