Tomás Fonzi, a los 44 años, reflexiona sobre el paso del tiempo y revela cómo vive el ser padre de una hija adolescente: "Se hace lo que se puede" – GENTE Online
 

Tomás Fonzi, a los 44 años, reflexiona sobre el paso del tiempo y revela cómo vive el ser padre de una hija adolescente: "Se hace lo que se puede"

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En plena temporada teatral con Una navidad de mierda, el actor habla con GENTE desde Punta del Este sobre su presente profesional, la paternidad y las certezas que fue construyendo junto a su crecimiento. "La edad es un estado de ánimo", confiesa.

Enviado especial a Punta del Este

En plena temporada esteña y con una obra que llega avalada por el éxito y el boca a boca en Buenos Aires, Tomás Fonzi vive por primera vez la experiencia de hacer teatro en Punta del Este. Instalado en el Enjoy, con funciones a sala llena y rodeado de un elenco de peso (que completan Verónica Llinás, Alejo García Pintos y Anita Gutiérrez), el actor combina el vértigo del escenario con una rutina familiar que transforma el verano en algo más que trabajo.

“La obra viene muy bien. Las entradas estaban a la venta desde octubre, así que hubo una venta muy interesante en la previa y arrancamos con todo. Estoy aclimatándome porque es la primera temporada que hago en Punta del Este. Se corre mucho de lo que es el circuito de Argentina, como puede ser Mar del Plata o Carlos Paz”, dice a GENTE desde una de las icónicas terrazas del prestigioso hotel.

El actor posa desde la terraza del Enjoy de Punta del Este, el hotel desde el que se presenta cada noche con "Una navidad de mierda".
El actor posa desde la terraza del Enjoy de Punta del Este, el hotel desde el que se presenta cada noche con "Una navidad de mierda".
“Por momentos, la obra corre a un lugar absolutamente disparatado donde ves a los personajes luchando consigo mismos y con la situación que los desborda por completo”.
“Por momentos, la obra corre a un lugar absolutamente disparatado donde ves a los personajes luchando consigo mismos y con la situación que los desborda por completo”.

“Acá somos la única propuesta fija. Estamos en el Enjoy, en una sala gigante montada especialmente para el espectáculo, como una muy buena opción”, agrega mientras el atardecer comienza a asomarse.

-Vienen de un éxito en Buenos Aires. ¿Se esperaban la repercusión y el "boca a boca" de la obra?

-Es lo que pasa. Yo creo que el origen de todo lo que está pasando es la propuesta que tenemos: la obra en sí misma es desopilante. Para mí es un orgullo y un desafío tremendo hacer cada función porque estar con figuras como Verónica Llinás es como tirarle pases al Diego. La que tiene la comedia es que vibra todas las noches distinto.

-Especialmente con personajes como el de Vero Llinás, ¿se dejan llevar por eso?

-Vero es un reloj, pero tiene zonas liberadas. No es que va a ver con qué sale, siempre hay una zona donde cada uno puede jugar un poquito más o menos para renovar la experiencia, pero cambios rotundos no hay. Ella es una tiempista muy precisa; cualquier cosa que diga suena gracioso y a tiempo.

-Se nota un buen engranaje entre ustedes, a pesar de tener perfiles profesionales tan distintos.

-Totalmente, y ese es parte del secreto. Somos como cuatro notas que suenan muy distinto y en conjunto se arma algo que tiene sustento. No es solo una comedia de gags, es la historia de una familia disfuncional venida a menos que pretende mantener un estándar que cuesta. Mi personaje es un eterno adolescente que no puede terminar de crecer, que vive en la casa de sus padres; y una hija que regresa de Londres tras tres años para presentar a su novia en Navidad.

Tomás Fonzi.
"Una navidad de mierda" se presenta de jueves a domingo a las 22:15 en el Enjoy de Punta del Este con entradas que van de los 60 a los 100 dólares.

-Mencionaste que tu personaje es un "eterno adolescente". ¿Te sentís identificado con eso en la vida real?

-No, la verdad que no, porque adolecer es carecer de algo y me gusta pensar que ya fue ese momento. Creo que la edad es un estado de ánimo. Por momentos me encuentro recordándome a mí mismo que tengo 44 años porque sigo mirando muchas cosas con ojos de niño. Prefiero esa mirada a la de "ya soy adulto, tengo que mantener la compostura, ya hay cosas que no puedo hacer más". No me corten las alas que voy cumpliendo años.

El shooting de Tomás Fonzi para GENTE desde Punta del Este con la puesta de sol y Playa Mansa de fondo.
El shooting de Tomás Fonzi para GENTE desde Punta del Este con la puesta de sol, Playa Mansa y la Isla Gorriti de fondo.

-A tus 44 años, ¿en qué etapa personal te encontrás?

-Me siento bárbaro. Me gusta esta edad donde me encuentro con algunas certezas y más aplomo. Saber decir que “no” fue un aprendizaje muy difícil y largo, pero saber decir que no es lo que más me da tranquilidad. He rechazado cosas siempre, pero también dije que sí a muchas por querer laburar y probar cosas distintas. Cuanto más definidos tenés tus límites, mejor son percibidos.

-Llevás casi 30 años de carrera desde Verano del 98. ¿Sos consciente de tu aporte en cada proyecto?

-Lo clave es saber qué tengo para darle a un proyecto más allá de la destreza actoral: cómo formar una dinámica de grupo y generar un ambiente copado para laburar. Arriba del escenario el que tenés al lado es tu única red de contención; si esas relaciones no están bien pulidas, es un problema. En estos años disfruto mucho del teatro porque me hace sentir tranquilo y aplomado.

"Una navidad de mierda" se presenta en el Enjoy.
"Una navidad de mierda" se presenta en el Enjoy.

¿Cómo vivís la reacción del público en esta obra?

-Es una "inyección de dopamina inmediata". Soy consciente de lo difícil que es que eso pase, así que cuando sucede, eleva la vara; la próxima función hay que mantenerlo. Cuando la cosa funciona, nos desafía más todavía.

Una temporada familiar en Punta del Este

Tomás Fonzi.
Tomás Fonzi.

“Es una vacación mezclada con trabajo placentero. Estamos los cuatro viendo a qué playa vamos cada mañana o dónde vamos a almorzar”, define el actor a GENTE mientras el sol va lanzando sus últimos rayos. Y prosigue: “Como la función es tarde, porque empieza a las 22.15, nos deja el día completo libre para disfrutar a pleno. Hoy a las 6 de la mañana estuve en el muelle pescando, sin suerte por supuesto, pero la vista estaba perfecta. De lunes a miércoles estoy libre y me dedico cien por ciento a la familia”.

-¿Cómo tomaron tus hijos el venirse para acá, especialmente tu hija de 15 años?

-Ella está que salta en una pata porque tiene un grupo de 20 amigos acá y sale toda la noche. Está emancipadísima y el contexto permite volver a cualquier hora. Igual yo me pongo el despertador a las cuatro y media de la mañana y voy a buscarla… ¡voy intercalando el sueño como puedo!

-¿Cómo te definís como padre de una adolescente en esa edad tan "explosiva"?

-Se hace lo que se puede. Uno aprende a ser padre con el primero; es la primera vez que tengo una hija de 15. Con el segundo uno ya estás más relajado. Me acuerdo que con la primera salíamos corriendo a la guardia por cualquier cosa; al segundo ya le he pegado varias heridas con La Gotita para no interrumpir un asado. Era una pavada que daba para guardia, pero salió pegamento porque el vacío estaba casi a punto para comer (risas).

Fonzi, a solas con GENTE.
Fonzi, a solas con GENTE.

-¿Sos un padre celoso o "cuida"?

-No soy celoso de que le gusten los chicos o las chicas; es una etapa de despertar y me parece que es para vivir a pleno, y sin restricciones. No quiero ser yo una restricción para eso, pero sí me da miedo la situación que uno no puede manejar, como la inseguridad. En Buenos Aires no se puede mover con total libertad a cualquier hora; por eso soy un poco rompe preguntando qué va a hacer o con quién va a estar. Ella lo vive como una persecución, pero uno solo quiere que no le pase nada malo.

-¿Ya decidió qué quiere estudiar?

-No, todavía no. Es una nena muy sociable: tiene como 30 amigos íntimos acá en Punta del Este de los que jamás escuché hablar en mi vida. Está en esa etapa donde uno se define por las amistades y por oposición a los padres, pero está muy contenta.

-Para cerrar, hablaste de la formalización legal con tu pareja. ¿Cambió algo luego del paso del tiempo y después de firmar?

-Lo de la "formalización con la AFIP" fue una chanza, una broma, porque impositivamente no cambió nada. Yo lo veía como una formalidad, pero terminó siendo algo mucho más hermoso: asentar en un expediente nuestra historia de amor de 15 años. Fue muy lindo hacerlo después de tanto tiempo.

El actor disfruta de los beneficios de trabajar en uno de los destinos de vacaciones más aclamados del verano, y lo hace acompañado de su familia.
El actor disfruta de los beneficios de trabajar en uno de los destinos de vacaciones más aclamados del verano, y lo hace acompañado de su familia.

-¿Qué es lo que te sigue atrayendo de ella después de 25 años?

-Ella me atrae. Nos conocemos hace 25 años y siento que todavía no termino de descifrarla… Sigue siendo un misterio en muchos aspectos. Eso es lo positivo para no entrar en una meseta. Obviamente tenemos la dinámica de cualquier pareja de muchos años y hay días que no nos queremos ni ver, pero sigue siendo algo a descifrar.

Fotos: Chris Beliera.

Agradecemos al equipo de marketing del Enjoy Punta del Este @enjoypuntadeleste y al equipo de prensa de RGB.



 
 

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