Los flashes disparan sin tregua en el estudio principal de Atlántida, pero ella parece flotar. Entre cambios de vestuario, música de fondo, risas cómplices y una energía contagiosa, Eugenia Tobal (50) protagoniza una producción de fotos en la que deja al descubierto su versión más relajada y magnética.
Se la ve divertida, sexy y súper casual. Con una soltura en sus movimientos y una seguridad en su chispeante mirada que solo otorgan los años bien vividos.

–Hace cinco meses, en tu cumpleaños número 50, te definiste como una mujer "reversible". ¿Qué quisiste decir?
–Eso es algo que decía mi mamá, Ofelia (N. de la R.: Falleció en febrero de 2020). Ella siempre nos decía a mis dos hermanos y a mí que éramos reversibles: "Lindos por dentro y lindos por fuera" (sonríe mientras se le humedecen los ojos). Ay, ¡ya me pongo a llorar! Es que ella nos aseguraba que lo más importante era ser buenas personas, pero que si encima éramos reversibles, mejor. Así que yo trabajo para que eso pueda seguir sucediendo. Igual con los años el envase se fue modificando, pero no pasa solo por la belleza física.
–¿Te sentís de la edad que tenés?
–No, ¡ni ahí! Me autopercibo de... no sé si llego a 40. Pasa que soy muy activa, ando con muchos proyectos y eso me mantiene la cabeza muy ágil. Además, tengo una nena chiquita (Ema, de 6 años), lo cual me pone en un sobreaviso todo el tiempo y me da agilidad. Yo planeo estar bien para llegar lo más lejos posible por ella, por mí y por todos. Es más, ya decreté que voy a vivir hasta los 100, ¡como mínimo quiero llegar a la edad de Mirtha (Legrand)!, y con esa lucidez e independencia.

–Tendrás que trabajar para que eso suceda.
–Totalmente. Hay que darle a la cabeza y al espíritu proyectos y objetivos, y vivir en paz. Creo que los cincuenta un poco me llegaron en ese momento en el que siento que encontré cierta estabilidad emocional conmigo, y estoy viendo las cosas con otra tranquilidad y otra templanza. Lo que hace que viva más tranquila y empiece a pensar en cosas más importantes.
–Esa estabilidad emocional, ¿tiene que ver con cómo estás vos con vos misma o con la estabilidad de llevar muchos años en pareja y tener una familia formada?
–La estabilidad emocional arranca por mí, y después todo lo demás. Soy de la idea de que si uno no está en eje con uno, no puede estar bien con nada que lo rodee. Así que necesito encontrar esa paz conmigo, como mujer y como ser humano, para enseñársela a mi hija y que ella pueda copiar el ejemplo o por lo menos tener un faro hacia donde mirar, y después lo demás: las relaciones, la pareja, los amigos.

–¿Tuviste momentos de inestabilidad en el pasado?
–¿Quién no lo tiene cuando es joven? Sí, ¡obvio!, como todos. Pero siempre fui de tratar de buscar la introspección, porque cuando te mirás a vos mismo, no tenés tiempo para mirar a los demás, para hablar de los demás ni estar poniendo el ojo en lo ajeno.
–O sea, el chisme y todo eso no te gusta nada.
–¡Cero!, me parece que no es una forma de vivir. Uno tiene que revisar un montón de cosas personales y mantenerse ocupado, porque el que está ocupado no jode. No hay tiempo para eso.
–¿Te molestaba cuando hablaban de vos?
–Sí, me molestaba y me molesta. Me gusta que hablen de cosas que estén buenas y sean ciertas, pero cuando se habla por hablar y por rellenar espacios..., eso no.
–¿Sos de salir al cruce o preferís preservarte?
–Creo que las cosas caen después y por su propio peso.

–¿Con los años?
–... Y no tanto con los años (corta rápido). A veces es solamente un tiempito. Hay que saber quién es uno, qué es lo que ha hecho en su vida y cómo es su recorrido. Yo estoy tranquila porque resisto cualquier archivo.
–No cualquiera asegura eso en este país.
–Es que es así. A mí lo que me jode es cuando se meten con uno y dicen cosas inciertas sin pensar hasta dónde pueden herir o lastimar. Sobre todo cuando uno se pone grande y tiene hijos chiquitos. Porque después esas mentiras corren sobre ruedas y son medio tambaleantes, y la gente las repite como si fuesen ciertas. Eso no está bueno.
–¿Te imaginás por lo que circula en la web que quizás algún día vas a tener que darle algún tipo de explicación a Ema sobre cosas del pasado?
–No, no creo que haga falta.

Directo al corazón de Tobal
–¿Cómo es tu relación con ella?
–(El alma se le ilumina) Yo estoy fascinada con ser la mamá de Ema. Es espectacular: me da lecciones sorprendentes y me enseña todo el tiempo, me volvió mejor persona, y cada día aprendo más.
–¿Qué fue lo último que te enseñó?
–Me está enseñando que tengo que dejar de tener el control, y de hacer todo bien, porque ella está copiando mi perfección. No fue algo consciente, ¿pero viste que una hace y resuelve? Bueno, eso los chicos lo ven. Y la maestra -con esto de que ella es muy autoexigente- me hizo pensar, porque me preguntó: "¿Vos te equivocás en tu casa?". Y yo dije... "A ver, dejame pensar... no sé, se quema la lamparita y la cambio, arreglo aquello que lo necesita, le coso la muñeca". Resuelvo todo. Y no sé si me ve equivocarme. Así que ella me está enseñando que a veces hay que dejar que no todo salga bien.

–¿Hiciste algún cambio desde que lo notaste?
–Sí, obvio. Ahora digo "uy, ¡no me sale esto!, bueno, ya fue, no importa, lo hacemos en otro momento" o "lo voy a volver a probar".
–Es un cambio de mentalidad.
–¡Olvidate!, es una nueva piel.

De sus planes como autora a qué haría si le ofreciesen ser cantante
–Esa nueva piel: Sobre la maternidad, el duelo y sus alrededores es, no casualmente, el título del libro que publicaste en 2022. ¿Se viene otro? ¿Estás escribiendo algo?
–No, todavía no. Estoy esperando a la pre-adolescencia (risas). Mentira. Aunque no estaría mal, pero por ahora no. Ese libro fue hecho en un momento muy especial para dos personas muy especiales que son Ema y mi madre.
–¿Y te animarías a escribir una novela de ficción?
–Hice ficciones, porque produzco mucho también, pero no son libros de lectura. Te diría que novelas por ahora no, porque hay otras personas que eso lo pueden hacer mejor. ¿Para qué meterme en tantos ámbitos?
–Justo lo decís vos, que estás en muchos. De hecho, estuve viendo que en tu perfil de Instagram te definís como "actriz, conductora, directora, productora y autora"
–¡Son todas verdad!: escribí un libro, produzco, dirijo, actúo...

–Sos una mujer multifacética.
–Es que yo creo que en la vida uno tiene la posibilidad de hacer lo que quiera y capacidades ocultas o sin desarrollar. Entonces, como soy muy inquieta, trato de desarrollar todo lo que me gusta. Con criterio, claro. Porque a mí me encanta cantar, y si me llaman para una obra en la que hay que cantar puedo hacerlo, aunque no por eso voy a ser cantante. Es decir, conozco mis limitaciones, pero soy muy ducha para accionar, resolutiva, y no le tengo miedo al intento.
–¿Tenés algún pendiente? ¿Algo que te gustaría intentar?
–Eh... no (piensa dubitativa). Van surgiendo cosas en el camino. Igual, no me pongo ningún techo porque para mí el límite no está en el desarrollo del ser humano. Es corta la vida, ¿viste?, y hay que tratar de hacer todo lo que se pueda.
–¿Eso también te lo enseñaron en tu casa?
–Supongo que sí, sin quererlo ni decirlo. Es como lo que me pasa a mí con Ema.

Su vida en pareja... A veces no tan en pareja
–¿Cómo es tu vínculo con Fran (Francisco García Ibar)?
–Tenemos una relación re linda. Él no es del medio, lo cual eso hace que todo sea más fácil, y somos muy compañeros.
–¿Viven cerca de La manada, el hospedaje de campo canino de tu marido?
–No, no. Vivimos en Zona Norte y La manada está en Zárate, que también es Zona Norte pero más allá. ¡Sería muchísimo tener una hora y media de viaje para venir hasta acá! (niega con la cabeza) Para mí el campo es lindo, pero para un ratito. Además, creo que está bueno el mix que desarrollamos, porque él se va unos días y trabaja allá mientras yo me quedo en casa... Entonces es como que tenemos una relación que fluye. Es una vida relajada.

–¿Ema viaja a Zárate también?
–Sí, a veces se va el fin de semana con el padre, y yo me quedo en casa relajando. Bah, ahora no, porque con el teatro se me complica. Pero ella se crió así. De muy chiquita ya se quedaba a dormir en el campo, con la abuela, con los primos...
–Hablás del campo y me enteré de que estuviste haciendo constelaciones con caballos.
–¡Es que yo pruebo todo! Todo lo que me pueda hacer bien lo pruebo.
–¿Qué es?, como para contárselo a la gente.
–Las constelaciones familiares -que hoy están un auge-, desde el punto de vista actoral -te diría- son como una puesta en escena. Porque al constelar podés ver representada tu historia con personas que tal vez no tienen nada que ver con vos, pero energéticamente van a sentir o van a encontrar cierta empatía con la situación. Y no solo interpelan a quienes están haciendo esa constelación, sino también a todos aquellos que participan, porque empiezan a salir a flote cosas que está bueno poder desbloquearlas y decirlas en voz alta.

–¿Y los caballos cómo se suman a esta dinámica?
–Bueno, esta fue la primera vez que yo constelé con caballos, y puedo decirte que tienen una energía muy poderosa y especial. Es vincularse con la naturaleza, percibir energías de otros seres y estar entregado al grupo y a la energía que brinda eso. También ayuda a destapar lo que se encuentra trabado energéticamente desde hace mucho tiempo, sea cercano o lejano, y que a veces no nos pertenece, porque viene de otras generaciones. Como los mandatos. Porque nosotros también somos lo que escuchamos, lo que nos dijeron que éramos... De ahí que eso que a mi mamá me decía de ser "reversible" me resuena tan bonito.
–Y así como tenés la etiqueta tan linda y original de "ser reversible", ¿hubo alguna que no te guste y de la que te costó desprenderte?
–No, yo soy muy rebelde con eso, ¡me saqué todo de encima! Pero también soy muy consciente del trabajo que cada uno tiene que hacer para elegir cuál es la vida que quiere vivir y qué camino elige para intentar llevar una vida sana, plena, pura y sin joder a nadie. Hay que vivir pensando en lo que uno está haciendo y no en querer cagarle la vida al otro. Me parece que es más fácil de esta forma.

La nueva reina de la calle Corrientes
–Hablemos del teatro. Acabas de estrenar una nueva obra.
–¡Ay, sí! Estoy trabajando con un elenco precioso en El Chat de Mamis, una comedia en el cole, en el Multitabaris. Es una obra que está buenísima y es súper divertida y muestra esto de lo que venimos hablando en la nota, que es lo que somos como padres, cómo los chicos lo absorben, cómo creemos que son nuestros hijos y cómo se manifiestan en el colegio, un espacio en el que no tienen miedo de mostrarse tal cuales son.
–¿Es una comedia que invita a reflexionar?
–Sí, porque te interpela y te hace dar cuenta de qué daños les podemos estar haciendo como padres a nuestros hijos. Te hace el "ring, ring" de alerta.

–Y las mujeres, ¿se van a identificar con tu "mami"?
–Re. Hay muchas Beckys dando vueltas. Es más, te diré que la realidad muchas veces supera la ficción, porque si te muestro mi verdadero chat de mamis vas a encontrar un montón de personajes. ¡Hay mucho material ahí! (risas)
¿Va a volver a ser madre a los 50?
–En su momento mucha gente resaltó que fuiste madre post 40, y ahora cada vez es algo más normal.
–Es que cada vez la maternidad se está acomodando más a la necesidad de la mujer, y si la mujer quiere postergarla tiene esta posibilidad. Yo fui mamá a los 44. Aunque también es cierto que fui muy precavida y tuve la lucidez de poder congelar mis óvulos a los 37, y eso me dio la libertad de poder tomar la decisión porque en el medio tampoco quedaba naturalmente... Pero sí, yo lo súper recomiendo. Si hoy una mujer necesita más tiempo para otras cosas, me parece que está bien. Todo lo que cada una decida va a estar bien.

–¿Seguís teniendo óvulos congelados?
–Ya son embriones. Pero no voy a ser madre otra vez.
–Lo supuse porque te vi haciendo videos bromeando con la menopausia.
–Ojo que no es broma, eh, sino algo muy real. Digamos todo: es hora de poner las cosas en palabras, así no quedan trabadas y no hay que ir a constelar con caballos después (se divierte con su ocurrencia). Es todo mucho más sano cuando se puede decir, y es algo que nos va a pasar a todas. Depende cómo una lo encare y lo pueda sobrellevar. A mí la verdad es que no me está pegando mal. Bueno, pasa que yo fui mamá perimenopáusica, porque a partir de los 35 años ése es el título. Así que imaginate que ahora pensar en otro hijo... no, no, no. Yo solo pienso en la calidad de mamá que le puedo dar a Ema y eso es todo. De hecho ya está hablado con Ema. Ella ya sabe.
–¿Se lo anticipaste?
–Es que me pidió un hermanito en algún momento... Igual todo está bien, lo entendió. Los chicos son muy inteligentes. Ella va a tener sus amigos de la vida y sus primos, y está feliz con eso. Èsta es una familia más chiquita.
–¿Y tu pareja desde el vamos ya lo sabía también?
–Sí, ¡obvio!, fue todo más que consensuado.

"¡Mirá la definición que te voy a dar!"
–Dejame preguntarte: ¿Cómo es Fran? Que quizás tanto no se sabe de él...
–Y tampoco se va a saber (lanza una estridente carcajada). Es un misterio porque no hablamos de él. Él es muy reservado y no aparece porque claramente no le interesa y no le gusta. Entonces, como los dos respetamos mucho nuestros espacios... Este es mi espacio y el de él está en el campo. Esa es su vida y lo que le gusta hacer.
–¿Lo ayudás en ocasiones con cuestiones relacionadas a los perros, su especialidad?
–No exactamente, pero tenemos tres perritos en casa. Nosotros, ¡mirá la definición que te voy a dar!, somos una familia ensamblada de perros. Yo digo eso: que nos ensamblamos con perros y tenemos una hija humana en común. Es una familia hermosa. Es que nuestros perros son como nuestros hijos. Aunque a mi marido no le gusta que diga eso, porque no cree en la humanización de los animales. Pero para mí mi perro es como mi hijo.
–¿Tu perro?, recién dijiste que eran tres.
–Porque cuando nos conocimos yo ya tenía un perro y él tenía otros tres. ¡Y el mío es mío! Romeo va a cumplir 14 años y es lo más. Me enseñó a ser madre, te juro.

–¿Por qué?
–Porque todo lo malo que hice con Romeo no lo hice con mi hija, lo cual es buenísimo. O sea, me equivoqué muchísimo con él dejándolo dormir en la cama, no poniéndole límites, haciendo todo mal... y con mi hija lo hice bien.
–Qué loco ese paralelismo.
–Pero está buenísimo.

El misterio del "María" y su lado creativo
–Euge, algo que me llama la atención es que por todas partes figura que tu nombre es María Eugenia. Pero vos el María lo sacaste de tus redes y de todas las carteleras. ¿No te gusta?
–A mí me encanta el María, pero siempre me dijeron Eugenia. Y aparte a mi mamá le gustaba Eugenia solo. Pasa que mi papá, cuando yo nací, se fue al registro y me anotó como "María Eugenia". Entonces dije "le voy a dar el gusto a mi madre, que quede Eugenia nomás". Para María Eugenia está Ritó. Le cedí el nombre a ella.
–Quizás se está enterando en este preciso momento (risas). Siendo una mujer con tanta energía, ¿qué más estás haciendo además de las funciones de miércoles a domingos?
–Estoy dirigiendo una charla en medio de un teatro con Ale Schujman, que es un psicólogo que hace una obra para adolescentes, y eso me gusta mucho; y al mismom tiempo me encuentro con unos proyectos personales, haciendo como unos reels verticales.

–¿Te referís a esos videos en lo que te mostrás visitando lugares interesantes de la Ciudad?
–Sí. Es una idea que se me ocurrió un día y le propuse hacer a un amigo, que es director. Y la verdad es que le está gustando mucho a la gente. ¡¡¡Me quiero ir de viaje!!! (mira al lente de la cámara). Así que si hay sponsors del otro lado, ¡ya saben!: quiero recorrer toda la Argentina si se puede... ¡Ah! Casi me olvidaba, después tengo un podcast, que se llama Desde otro lugar, cuya tercera temporada debería empezar a hacer. Al margen, siempre estoy con más ideas dando vueltas en mi cabeza.
–Sos sumamente creativa.
–¡Y atrevida! Siempre lo fui, desde chiquita.
–¿Te ves identificada con esa nena que fuiste?
–Recontra. Aunque ahora más calma. O sea, tengo cosas que agradezco que desaparecieron, como el vértigo y esa incertidumbre o el temor a "no tener trabajo". Todo eso que te pasa al principio cuando empezás a avanzar en este camino que no es fácil. Pero siempre fui de mandarme. Me re veo en esa nena que fui, pero más tranquila: hoy ya sé que no pasa nada, que si uno tiene un objetivo claro y un deseo fuerte, las cosas pasan. Sobre todo si uno es buena gente. La vida es así. Te recompensa.

Fotos: Chris Beliera
Video: Ramiro Palais
Edición de video: Rocío Bustos
Arte de tapa: Roshi Solano
Retoque: Gustavo Ramírez
Producción y estilismo: Lucila Subiza (@lucilasubiza)
Make up y pelo: Coni Cuneo (@conicuneomkp)
Eugenia está vestida por @portsaidoficial @paulacahendanversoficial y @claraibargurenoficial con accesorios de @divinosabalorios y zapatos de @tovalshoes
Agradecemos a Anto Santecchia y Soy Prensa


