“Si me defino, me limito porque estoy aprendiendo, porque soy joven y porque soy un ente aparte. Estoy en construcción y soy un concepto sin codificar”. De esa forma, Marta Fort (21) hace un scanner por su personalidad y trata de contar quién es.
La hija de Ricardo llegó poco antes de fin de año a Punta del Este para pasar, como todos los veranos, unos días de descanso; luego hizo una escapada fugaz a Pinamar y ahora se encuentra nuevamente en la costa esteña uruguaya, posando para Revista GENTE desde la exclusiva Arena Beach, que regala su clásico sunset de postal en Playa Mansa.

-Marta, ¡que verano! En las últimas semanas tu apellido está en boca de todos, tanto por trabajo como por otras cuestiones mediáticas. ¿Cómo lo estás viviendo?
-En primer lugar, muy feliz por haber participado en el streaming de DGO (DirectTV GO) en Punta del Este. En mi retorno tuve un accidente de tránsito, como le podría haber pasado a cualquiera. Por suerte la señora que iba caminando está bien y se demostró que me terminaron chocando a mí. Eso resultó en que no me revoquen la licencia ni me retengan el auto, así que pude seguir disfrutando bien el verano. Recién el otro día volví de Pinamar y ahora estoy acá en Punta.

-¿Y cómo seguirá el año?
-Mi hermano está en Miami con amigos, así que quizás me vaya a allá, pero después tengo que tranquilizarme porque para 2026 estoy viendo varios trabajos que necesitan de mi disponibilidad.
-¿Con qué tipo de propuestas te querés quedar?
-Me siento muy cómoda en el mundo del streaming. Hay gente de mi edad con la que empatizo mucho. Si llega a haber alguna propuesta de tele, la pensaré, porque no es que no me guste. Sí, como te digo, me siento más acompañada en el streaming, así que en un principio iríamos por ese lado.
-Justamente en Punta pudiste tener esa primera experiencia: ¿Cómo fue el feedback del público?
-La gente por suerte me respeta mucho. Yo no tengo problema en que se me acerquen, me hablen o me pidan fotos. Acá me han sorprendido en instancias donde yo estaba toda zaparrastrosa en la playa, pero igual no tenía problema. Es algo que nunca me molestó.

-Justo me decís esto en tiempos en que Flor Peña mencionó ese tema de las vacaciones, las fotos y el peso de la fama...
-Mientras que la gente sea respetuosa, a mí no me molesta en absoluto. No voy a esperar a que la gente no le dé intriga o no quiera acercarse mínimamente a saludarme. Me debo a la mirada del público, también.
-Sobre todo porque sos como lo más cercano que hay a Ricardo Fort, una figura icónica que traspasó generaciones y a quien todos le guardan cariño.
-Yo convoco a todo tipo de generaciones, tanto mayores -por mi viejo- como gente más joven que tiene recuerdos míos. Es un público diverso, pero siempre que la gente se me acerca me habla de lo mucho que quisieron a mi papá y las cosas que se acuerdan de él. Otras personas se divierten mucho con el tipo de contenido que yo hago. El acercamiento siempre viene de la buena onda.

-A diferencia de este contacto genuino con el público, en la fase mediática a veces el apellido Fort termina siendo polémico. ¿Cómo lo tomás en cuanto a tu rol con el medio?
-Lo he hablado en familia, y sí, muchas veces, por venir de una mediática o tener un apellido polémico, me toca responder cuestiones que no tienen que ver conmigo. Felipe y yo somos las personas públicas, pero el resto no se mete. Como no hay nadie más que conteste, muchas veces mi apellido me expone a situaciones con las que no tengo nada que ver ni me interesan. Pero, bueno, me terminan preguntando a mí porque están a mi alcance.
-¿Eso te afecta?
-Yo ya me acostumbré y trato de ser lo más parcial posible. A mí me interesa crear mi propia carrera y mis propias anécdotas. No me interesa que me tengan arraigada a ser una persona problemática. Si debo responder, respondo porque muchas veces soy yo a quien le toca defender el nombre, pero no es lo mío comenzar polémicas con nadie.

-Se habló mucho de tu vínculo con Felipe. ¿Cómo están hoy?
-Felipe y yo jamás estuvimos peleados a muerte. No dejamos de ser hermanos: solamente hay momentos en los que discutimos y momentos en los que no. Jamás tuvimos una mala relación. Yo lo veo a él como un hermano menor más que un hermano mellizo. Quizás no seamos cariñosos uno con el otro, pero lo tengo muy en cuenta y trato de cuidarlo y ayudarlo. Sabe que para protegerlo yo me pongo en esa posición de hermana mayor, dándole consejos que tal vez no le gusta escuchar.
-¿Y cómo los tomas?
-En una de ésas para el momento no me lo reconoce, pero los escucha, los dejar ahí guardado y a la larga me termina dando la razón. Desde que me mudé sola, de vez en cuando nos juntamos a cenar o merendar. Tenemos una relación con un poco más de respeto y más cariñosa ahora que estamos a mayor distancia. Cuando viajamos por separado aparece el mensaje de "te extraño" y ese cariño que quizás al habernos visto la cara todos los días viviendo juntos no nos demostrábamos. Nos criaron con esa frase que habla de que “los hermanos sean unidos” y la verdad es que jamás tuvimos una discusión tan fuerte como para romper relaciones.
-¿Vos sos más expresiva que él o al revés?
-Al contrario, él en todas las entrevistas me trata como una fría, pero yo muestro mi cariño de otra manera. Felipe es más del afecto, del abrazo, me jode con el beso y quizás yo me paralizo. No es que no me guste, pero no es mi forma de ser. Él es mucho más intenso físicamente que yo.

-Laboralmente eligieron cosas distintas.
-Felipe quizás es más perfil bajo. A veces le interesan los medios y a veces no. En cambio, yo siempre supe y quise formar parte de este mundo. Me entretiene, cuento con amigos en el medio y me copa cualquier tipo de invitación que me hagan. Cuento con un poco más de cancha. El enfoque de él es más empresarial, de vez en cuando con alguna que otra aparición. Yo tengo una mirada empresarial más secundaria.
-Porque seguís en la empresa.
-Porque me gusta trabajar en los medios sin perder el control o el manejo de la empresa, que es básicamente por lo cual yo tengo lo que tengo. MI mirada es más terciarizada, por herencia. Intento cuidar tal aspecto asistiendo a las reuniones de directorio para cuidar lo mío y seguir manteniendo la herencia que me dejó mi viejo, pero no es mi mirada principal.
De la pasarela al streaming: el camino que Marta Fort quiere construir sin etiquetas

Hace dos veranos Marta Fort debutó en las pasarelas y convirtió a aquel primer desfile en mucho más que una experiencia fashion: fue también una forma de sortear prejuicios. Ella misma contó que nació con hemiparesia, una condición que afecta su caminar, y que durante años pensó que modelar no le sería posible. Por eso dicho estreno le marcó un quiebre personal y profesional.
Hoy, con más seguridad, mira ese comienzo como un aprendizaje clave: entiende mejor sus límites, sus fortalezas y sus deseos actuales, e intenta consolidar una carrera propia en la moda y desde otros proyectos que la representen más allá de las etiquetas.
-¿Qué sentís que cambió desde el primer desfile?
-Pude tener un montón más de oportunidades para trabajar y para ver qué es lo que más funciona conmigo o qué es lo que más me gusta. Me encanta ser modelo, pero no quiero catalogarme en eso, sino abrir un abanico de opciones. No quiero ser considerada una modelo o algo por el estilo. Este 2026 pretendo empezar actuación y canto. Siento que tengo más experiencias recorridas y un panorama más abierto.

-Me imagino que todas las experiencias que fuiste adquiriendo hicieron que ganaras confianza en vos misma, ¿no?
-Me expuse tanto personalmente por las cosas que me pasaron que ya siento que no hay una faceta mía que no conozca la gente. Cambié de mentalidad y dije que la gente ya sabe cómo soy, lo que vivo y lo que viví. No tengo nada más para ocultar. Si lo que yo muestro le gusta, perfecto, y si no le gusta, aprendí que tampoco me pueden amar todos. Siento que pude aceptar y desarrollar un tipo de personaje como el que tenía mi papá, siempre dentro de la honestidad. Ahora me siento mucho más cómoda con ser yo frente a las cámaras.

-Y esto de ser así honesta, ¿te trajo problemas alguna vez?
-Si me preguntas a mí, siento que no, porque yo hablo con el culo limpio. No es que tengo algún archivo por el cual me puedan responder. Cuando respondo algo es porque estoy segura con mi respuesta. Tal vez ciertas personas pueden llegar a usar esa respuesta en conveniencia para hacer algún tipo de polémica, pero ¡qué sé yo!
-¿Hubo un momento en el que hiciste el click para llevar adelante la situación así?
-Fue después de haber pasado por circunstancias que fueron muy fuertes para mi edad, en las que recibí un montón de comentarios de todo tipo en las redes sociales. Luego de eso fue cuando más le perdí el miedo a la opinión ajena. Ahí creo que me curé de espanto. Mi vida estuvo tan expuesta por mi viejo y por las cosas que me pasaron, que, como te dije, me di cuenta de que la gente ya sabía lo mejor de mí y lo peor de mí y que era hora de seguir adelante. Si a esa misma gente la sigo entreteniendo como personaje, listo, ya está. Ahora voy por ahí. Estoy en un punto en el que no tengo que crear un personaje. Puedo sentirme tranquila y hablar de lo que quiera y de cualquier situación sin sentirme forzada a ninguna pose en ningún momento.
Una nueva y esperada etapa en su vida
Hace unos meses Marta empezó a encontrar su propio espacio; se mudó sola y comenzó a experimentar el camino de la independencia, más allá de seguir contando a su lado con Natalia y Marisa, las históricas colaboradoras de la familia.

“La verdad es que la llevo re bien. Desde que me mudé pude tener una agenda bastante ocupada y nunca me tocó estar mirando al techo. Pensaba que me iba a costar mucho más porque no me gustaba comer sola ni salir de mi casa sola. Me jodía hasta dormir sola, y ahora no lo cambio por nada. Aprendí a lograr autonomía. A las dos semanas ya estaba perfecta. Me siento mucho más tranquila”, revela a GENTE.
-En un inicio, ¿te pesaba la soledad?
-En un inicio, sí. Tenía que llamar a alguien porque no podía concebir la idea de quedarme sola en una casa. Después, como andaba muy ocupada, se me hizo fácil, y ahora estoy más cómoda con la idea. Es algo que yo elegí y que debía pasar, porque no iba a tener a mi hermano y a la niñera ahí dando vueltas hasta los 50 años.
-A fin de año escribiste que en 2025 te habías animado a enfrentar problemas y conversaciones que antes temías. ¿Qué conclusión sacaste?
-Fue un año duro para mí porque transité un montón de cambios: como te comenté, me mudé sola; trabajé en la fábrica, dejé de trabajar ahí; me desconocí con mi familia y me amigué. Tuve momentos de mucha felicidad y momentos de mucha depresión. Por suerte no me traje problemas a 2026: pude resolver todo antes y me encuentro en una muy buena posición, de armonía tanto con mi familia como en la fábrica. Debí afrontar ciertas charlas de persona mayor: tengo un apellido y cosas de las que hacerme cargo que quizás no le toquen a la gente de mi edad. Se torna un poco tenso, pero hay que saber manejarlo.

-¿Se te hace tenso porque tu interés está en lo artístico y no en lo empresarial?
-Eso, y también porque no vengo de una familia en la que todos se llevan todos: estoy en el medio de dos familias divididas. Ser la tercera representación a veces es una paja, ya que hay que escuchar la versión de uno y la del otro. Tengo una historia de vida muy fuerte y se habló de ella porque mi papá eligió exponerla, ¿no? El año pasado arranqué con sesiones de psicología, y estoy muy bien.
-¿Para tratar la depresión?
-Sí, mi psicóloga siente que soy una loca. Llegué dos sesiones súper depresiva y a la semana siguiente le dije que ya me podía dar de alta. Cuando empecé a enfocarme más en los medios y las redes pude hacer un balance entre lo que tengo que ocuparme y lo que me gusta. Me parece feo cuando publico algún descargo y la gente sostiene que no entiende por qué estoy así, teniendo plata. No tiene nada que ver tener plata: tengo plata, pero no tengo un papá. Todos tenemos nuestras carencias. La plata no compra ni devuelve cosas.
-... Si no sos feliz, podés ir al shopping y comprarte lo que quieras, pero cuando volvés seguís de nuevo sola y triste.
-Yo ya tengo resuelto en tema de la plata, pero hay otras metas y ocupaciones que también son mi realidad y por las cuales también me puedo afligir.

Por qué Marta Fort elige la soltería
“¡Qué difícil es ser una persona soltera!”, ironiza. Y continúa: “Me siento más relajada para vínculos esporádicos. No estoy negada a una pareja formal, nunca la tuve, pero dentro de la soltería uno disfruta y conoce, así que estoy bien”, explica
-¿Y por qué creés que no se dio aún esto de tener una pareja formal?
-Siento que estoy mejor así. Capaz el día de mañana conozco a alguien y me lo desmienta, pero ya tengo bastante con lo mío y no quiero ponerle tanta carga emocional a alguien que no sea yo. Prefiero priorizarme. El día que me sienta cómoda con alguien como para ponerme en pareja lo haré. No digo que estaré soltera para toda la vida, pero por el momento ando bien así, solamente conociendo gente.
Preguntas Deprolijas con Marta Fort
Fotos: Martina Cretella
Arte de Tapa: Roshi Solano
Retoque digital: Gustavo Ramírez
Video redes sociales: Juan Rostirolla
Maquilló y peinó: Luz Niksich (@glam_depi)
Prensa: Natalia Román (@nataliaromanpress)
Producción: Lucho Castelli Donnet (@luchocastellidonnet)
Looks: @roshoficial, @bebrand.ab, @jitic_já, @milalois.ar y Gandolfo @gandolfooficial
Agradecemos a Arenas Beach (@arenas.beach) Punta del Este por la locación