"Make me sweat, make me hotter. Make me lose my breath, make me water", pasa cantando Flor Torrente el tema Water, de Tyla, mientras camina rumbo a otro cambio de ropa descalza y con la naturalidad de quien se sabe segura de su cuerpo y de su espíritu.
Es que a los 37 años la hija mayor de Araceli González (58) -que a simple vista puede parecer tan etérea como un hada- ya no duda: sabe qué prendas quiere usar, qué fotógrafo le da tranquilidad, qué desea comer, con quién quiere compartir su preciado tiempo y qué causas ameritan que eleve su melodiosa voz. De hecho, a lo largo de una extensa jornada de fotos, charlas y mates, solo se alterará una vez, y será al descubrir scrolleando en su celular que un grupo de personas tocó a un elefante marino que estaba descansando en la orilla de La Lucila del Mar. "¿Se puede saber qué les pasa?", comentará indignada la artista que no sólo se preocupa por la fauna nativa, sino que también vela por cada perro del barrio en el que vive su madre: "Aunque no lo crean, tiene un vecino que 'pasea' a su perro atado a su cuatriciclo", nos contará, furiosa, mientras retocan su labial.
Sí, Flor tiene mucho que decir, y lo hará de la forma más auténtica y dejando enseñanzas, reflexiones y sorpresas a su paso. Así que sin más preámbulos, vamos a su charla íntima con GENTE.

–Arrancó un nuevo año. ¿Cómo te trata?
–Bien, muy bien. Lo empecé haciendo una de las cosas que más me gusta hacer que es teatro. Así que feliz de empezarlo con este proyecto (N. de la R.: desde enero encabeza Mi amiga y yo en el teatro Astros y junto a Sebastián Presta).
–¿Elegiste protagonizar esta obra por algo en especial?
–Mirá, la verdad es que el año pasado fue muy particular... (hace una pausa reflexiva, buscando las palabras exactas). Fue un año muy, muy, muy difícil (habla del fallecimiento de su padre Rubén, a los 62 años y de manera inesperada), y no podía encontrar el entusiasmo. Era algo que me sucedía. Y cuando leí la obra y tuve la oportunidad de verla, me pareció re interesante. Me pasó algo que no me pasa muchas veces, que es que me sorprendan algunas cosas. Y dije: "Bueno, quizás encuentro la chispa del entusiasmo en mí en este proyecto". Y así fue, y estoy feliz.

–Para salir de una etapa muy triste elegiste una comedia.
–Sí, una comedia hermosa que tiene muchos desafíos, porque me incita a hacer muchas cosas que no hago hace mucho tiempo, como tocar un instrumento.
–Tocás magnífico sobre el escenario. ¿En tu casa no sos de sentarte a tocar la guitarra?
–Sí, pero una cosa es tocar en mi casa y otra con una banda en una obra. Son dos cosas totalmente diferentes (sacude la cabeza). Así que eso también fue un desafío, porque hacía mucho que no agarraba la guitarra.
El duelo y la transformación

–¿Ya no tenías ganas de crear música?
-No. Es que el año pasado tuve un proceso de mucha introspección y de mucho trabajo después de lo de mi padre... y recién ahora estoy reconectando con todo eso.
–Para sanar, ¿hiciste un trabajo en solitario?, ¿o fue más familiar?
–Fue todo... Lo hice en familia, sola, en pareja, con amigos. Pasa que la pérdida de un ser tan importante en tu vida te atraviesa íntegramente. Y es eterno. Como que tenés procesos: por momentos estás bárbara, por momentos te atraviesa la emoción, y bueno... hay que salir. Siempre que quise estuve acompañada, aunque entiendo que también está bueno transitar esos procesos en soledad, porque en definitiva la emoción y las sensaciones son propias. Y es entender esta nueva forma, con todo lo que significa. Porque que él no está más físicamente no quiere decir que ya no está más: a mí papá me acompaña a todos lados, todo el tiempo.

–De cara al aniversario de su fallecimiento (fue el 27 de febrero), ¿estás planeando algo?
–¿En qué sentido?
–Quizás ir a algún lugar en especial, hacer algo en honor a su vida...
–No lo sé. La verdad es que me siento muy movilizada porque estamos pisando el aniversario, pero no lo sé.
–Quizás no hay que pensar esas cosas.
–Puede ser... Yo tengo un hermanito chiquito, de once años, por parte de mi papá, y con él y con su madre armamos todo. En eventos significativos nos preguntamos "¿Qué queremos hacer el día de su cumpleaños?", "¿Qué queremos hacer en las fiestas?", y vamos hacia lo que tenemos ganas.
–Deciden como familia.
–Absolutamente.

Infidencias familiares
–¿Sos una hermana copada?
–¡Soy lo más! Hago pijamada, juego a la Play, veo cinco veces Stranger Things, lo llevo al cine, compro pochoclos, juego al fútbol, ¡hago de todo!, aunque eso sí: antes de jugar al fútbol elongo, porque -¡señoras y señores!- ya estoy grande (se tienta).
–¿Sos buena jugando al fútbol?
–Mirá, yo creo que cuando uno práctica deportes se puede manejar bien en general en los deportes. Obviamente no soy futbolista, pero es como que uno entiende de fórmulas, de cómo funciona cada cosa... (Alza la mirada). Igual el último finde fui al arco, tampoco es que tenía que hacer muchas cosas. Así que más que nada procuré cuidarme las muñecas.

–Y... un esguince justo arrancando la temporada teatral suena que podría ser un problema.
–¡Re! Yo le decía a Te (mi hermanito se llama Vicente): "Por favor, cuidemos las muñecas de la hermana", porque él me dice "hermana".
–¿Fue idea tuya que te diga así?
–No (su mirada se enternece) Es algo que le inculcó mi papá. Le decía: "Ahora viene la hermana" o "Vamos a la casa de la hermana". Entonces yo soy "La hermana". Nunca enla vida Vicente me dijo "Flor".
–¿Toto te dice "Flor"?
–No. Toto me dice "Florchi". Él y mi tío Adrián son los únicos dos que me dicen "Florchi". El resto de mi familia todos me dice "Tota".

–Es curioso que tu hermano sea mucho más conocido como "Toto" que vos como "Tota".
–Pero todo empezó con Tota, o sea, conmigo, porque soy la mayor... Y se trasladó directamente a Toto. A Toto nunca le dijimos Tomás, o sea, siempre fue Toto y lo va a ser por siempre.
–Y nació de vos.
–En realidad nació de una canción que inventamos con su papá cuando yo tenía cuatro o cinco años. Era una canción que decía "Ti-ti-ti-ti, to-to-to-to" que cantábamos todo el día. Fue a partir de eso que a mí me empezaron a decir Tota.
Hora de sumergirnos en el amor
–Las canciones de alguna manera atraviesan tu historia de diferentes maneras. Si ésa era la melodía de tu infancia, hoy, ¿qué música sonaría en tu vida?
–Estoy muy obsesionada con una artista en particular que se llama Olivia Dean. Y hay una canción que me gusta mucho que se llama Dive. Así que diría que ése es el soundtrack de estos últimos días.

–Dive significa sumergirse en español... ¿De qué va el tema?
–De sumergirse en el amor. En el amor, que puede ser de la forma que sea, pero sumergirse en el amor. Entregarse al cariño.
–¿Sos cariñosa?
–Re (hace una pausa)... con la gente que quiero. Lo aclaro porque hay gente que es muy comedida y cariñosa con todo el mundo. Yo con los años me volví respetuosa y polite, pero ya no soy cariñosa con todo el mundo.
–¿Qué cambió?
–Que con los años uno va aprendiendo a dónde abrirse, en qué espacios, y en qué porcentaje también. No es por ser calculadora, sino por proteger mi energía. La energía es muy sagrada y es lo que nos mueve en la vida. Entonces... soy cariñosa con la gente que quiero.

–Hablamos de cariño y hablamos de amor. Definitivamente tenemos que llegar a esta nueva relación que apareció en tu vida en 2025. ¿Qué nos podes contar de Santiago Slapak, tu novio?, porque no hay mucho de él en Google y hasta su perfil de Instagram es privado.
–(Extiende su pulcra sonrisa) Puedo decirte que es una persona muy importante, y que ni bien empezamos a salir me acompañó en uno de los momentos más difíciles de la vida de un ser humano, y lo hizo de una manera tan amable y amorosa, que pasó a ser digno de todo mi amor y respeto por siempre. Porque no es fácil acompañar eso. Y menos iniciando un vínculo con alguien, ya que uno no conoce en profundidad a la otra persona, no sabe qué puede suceder, qué puede sentir, qué le puede pasar. Y que me haya acompañado de ese modo, y también acompañado a mi hermano y generado el vínculo que generó con él... (no le alcanzan las palabras) Lo quiero muchísimo.

–¿Conoció a tu familia en pleno duelo?
–No. Por suerte había conocido a mi papá justo el fin de semana anterior. A mi hermanito ya lo conocía, porque viene mucho a mi casa.
–El tiempo pasó y ahora hasta te fuiste de vacaciones con su familia.
–Sí, pero a su familia yo la conozco de toda la vida, ya que el hermano de Santi iba al colegio con Toto. Él, su familia y sus padres ya me conocían y yo ya los adoraba. Eso resultó muy fácil.
–Fue más sorprenderlos entonces. que él les diga "¿Adivinen con quién estoy saliendo?".
–¡Total! Por suerte se pusieron contentos (risas).

–Tengo una gran duda: los demás medios aseguran que fue futbolista y es fotógrafo y cocinero. ¿Con qué profesión hay que relacionarlo?
–Uy, te súper agradezco que me preguntes esto. Mi suegra está como loca con lo que están diciendo, porque nada que ver. Él es publicista señores y señores, pu-bli-cis-ta.
–¿Y cuántos años tiene?
–Treinta.
¿Suenan campanas de boda?
–Sin caer en lugares comunes, este año Tini y Lali anunciaron sus casamientos. A vos, ¿te dan ganas de casarte?
–Sí, en algún momento sí. No sé cuándo, pero me gustaría.
–¿Te imaginás entrando en la iglesia y todo?
–No. Me imagino algo más informal. El día que me case no me imagino en un salón a oscuras. Me imagino algo de día, al aire libre, fresco, como en un campo. Esa conexión con la naturaleza quisiera.

–¿Te vas a hacer tu propio vestido?
–Puede ser, ¿quién sabe?
–Tu marca de ropa, carteras y accesorios -Helicia- ya tiene casi trece años. ¿Hiciste alguna vez algún vestido de novia?
–No. Hicimos accesorios para novias, pero vestidos y trajes, no, nunca. Igual confeccionamos trajes, así que tranquilamente podríamos hacerlo. (Se incorpora y habla como en un anuncio publicitario) "¡Bueno, muy pronto Helicia Wedding!".
Lista para una charla TED
–¿Sueños para 2026?
–Tengo muchos proyectos este año muy preciados e importantes para mí que deseo que sucedan y puedan salir a la luz. Y también quiero compartir con las personas que amo. Siento que situaciones como las del año pasado te ponen de cara a la vida diferente, porque entendés que la vida es muy finita. No pensándolo desde un lado negativo o triste, sino desde un lado positivo de decidir compartir, conectar y tener momentos de calidad con las personas que uno quiere porque, claro, estamos de paso. Y qué más lindo que generar encuentros que te inspiren recuerdos para toda la vida.

–Y también dejar en la vida de los demás...
–Sí. Es un ida y vuelta. ¿Te cuento algo? En los últimos años aprendí a elegir mejor. Descubrí que no necesitás darle a todas las personas el 100 por ciento de tu energía, el 100 por ciento de tu amor o el 100 por ciento de tu ser. ¡Eso a nadie! Siempre uno tiene que quedarse con un porcentaje para estar enérgico y poder seguir dando. Porque si damos todo lo que tenemos, no tenemos nada. Entonces, hay que elegir muy bien a quién y adónde. Ser cautelosos.
–Hablás de autopreservarte de alguna manera.
–Diría que es más llenarme y a partir de estar llena, poder dar. Pero no dar el 100 por ciento. ¿Se entiende lo que digo?
–Totalmente. ¿Esto tiene algo que ver con el libro Rompiendo el hábito de ser vos mismo, tu nuevo libro de cabecera?
–Joe Dispenza es un científico muy interesante que habla de biohacking. Esta forma de vida tiene más que ver con lo que construí desde mis 28 años, que es cuando empecé a meditar rigurosamente y a entender la importancia de las palabras, de lo que decimos y de lo que hacemos. Como muchas veces las palabras van en diferido con lo que hacemos en la vida, es clave unificar esas cosas. Bueno, todo eso tiene que ver con una filosofía de vida...

–Tu alimentación también refleja tu filosofía. ¿A qué edad comenzaste a ser vegetariana?
–Hoy ya soy vegana, pero a los 20 empecé a ser vegetariana por una sensación física y un malestar que tenía. No podía entender qué era lo que me pasaba. Entonces empecé a cambiar mi alimentación y a partir de ahí entendí que ni los lácteos ni la carne me caían bien, en ninguna de sus formas ni colores. Y después vino la conciencia. Hoy elijo no comer carne, pero porque elijo no alimentarme de un ser vivo como forma de vida.
–¿Te ves dando charlas?
–Mis amigas siempre dicen que debería compartir toda la información que tengo. ¿Por qué no? Nunca se sabe.
–Podrías dar una charla TED...
–¡Ojalá! Estaría buenísimo, me encantaría. Tengo demasiada información. Quizás hablo más de esto en las redes sociales y no tanto en las notas, pero porque no se da el espacio. Como que muchas veces las notas son más banales o más simples o más llanas, no hay tanta profundidad. Y está bueno poder hablar de cosas más profundas.
“Agradezco no ser de la generación del iPad y el celular”
–Obviamente, no voy a dejar que termine esta charla sin hablar de tus flamantes esculturas. ¿Qué me podes contar de ese hobby tan particular?
–Que a mí me gusta todo lo que sea expresarme. De hecho, en un período de mi vida hacía exposiciones y me encantaba y creí que me iba a dedicar a eso. Pero después entendí que era una parte de mí, no mi profesión. Siempre conecté con eso. También porque mi madre me dio muchas herramientas. Yo no era una niña que estaba sentada... por suerte no soy de la generación del iPad y el celular, y lo agradezco profundamente.
—Sí quizás de la generación de la tele.
—Sí, obviamente miraba tele, pero no era algo que hacía todo el tiempo. Mi mamá siempre me generaba espacios de creatividad en los que pintaba y dibujaba. Me podía pasar horas con mis megacajas de lápices y pinturitas y era muy feliz. Lo sigo haciendo hoy; llamo a mis amigas y les digo: "¿Están para jugar a la pinturita?" y tiro todos los elementos que tengo para crear en la mesa, y dibujamos. ¡Es un planazo!
—¿Tu mamá fue quien se preocupó porque cuentes con herramientas artísticas?
—Sí, siempre, y eso me abrió un espectro muy grande. Incluso fui a colegios en los que podía estudiar fotografía, diseño y cerámica... Hace como cuatro años, me picó el bichito de volver con la cerámica.

–Y pusiste manos a la obra.
–Total. Primero me compré la cerámica fría, que no necesita horno, y empecé a probar en casa. Y me dije: "Ok, esto está buenísimo pero necesito ir al nivel más advanced". A una cuadra de mi casa, que está cerca de la de mamá, encontré un taller que amo, ¡y empecé! Pero después de unos años ya no sabía qué hacer en cerámica. Quería empezar a construir cosas, pero no tenía la información para hacerlo. Así que arranqué con unos cuerpitos medio chiquititos, fáciles, como torcitos, y caritas y cosas, hasta que mi profe me contó que iba a abrir un espacio de escultura. ¡Ni lo dudé!: "Me quiero anotar... ayer".
–La cara que estás mostrando en tu cuenta de Instagram y venís haciendo... ¿es la tuya?
—Sí. Soy yo. Aunque mamá dice que no soy yo, que no me parezco en nada. Pero para mí soy igual (ríe). La amo. Es como una proyección de mí y eso está bueno también.
—El pelo corto ayuda mucho a generar identificación.
–(Lanza una carcajada) El pelito es igual. Y también hay algunas otras cosas parecidas. Es muy grande el desafío de pasar de una hoja -porque yo dibujo mucho y me hago muchos autorretratos- a una escultura. Estás todo el tiempo mirándote... en fotos, en el espejo, en lo que elijas.
–Sospecho que, de tanto maquillarte, también conocés bastante tus rasgos. Mucho más que otras mujeres...
–Sí. Igual es muy loco porque para mí fue re natural hacerlo. Sentía como que lo hubiese hecho de toda la vida, me resultó muy fácil. Hoy lo veo y digo "es un delirio".
–¿Te ves haciendo esculturas del resto de tus familiares?
–No sé si del resto de mis familiares. ¡Haciendo esculturas, seguro! Porque me encantó y quiero delirar a partir de ahora.
–A lo largo de la nota mencionaste a tu mamá en distintas oportunidades. Con el paso de los años, ¿te ves parecida a Araceli?
–Sííí, siempre me vi parecida. Soy igual a mi mamá e igual a mi abuela, y también muy parecida a mi padre. Pasa que nosotras tenemos otra característica: que mi abuela, mi mamá, mi prima y yo tenemos la misma voz. Igualita, eh. Antes atendía el teléfono y quien estaba del otro lado no sabía si era mi mamá o mi prima. Y a veces nos confundimos entre nosotras. Es zarpado. Son muy iguales nuestras voces.
–Pensar que tu abuela fue la de la voz original y después tu mamá quien la hizo conocida en todo el país...
–(Sonríe asintiendo).
–¿Hay algo más en particular que te gustaría compartir?
–Que estoy muy contenta con la obra. Es un espacio donde puedo alegrarle la vida a la gente y, la verdad, me parece que todos necesitamos un poco de alegría. No sólo eso: la gente tiene ganas de reírse y de disfrutar. Así que eso, los esperamos.
–Para compartir sonrisas y alegría.
–¡Sí, por favor!

Fotos: Chris Beliera
Video: Ramiro Palais
Diseño de tapa: Roshi Solano
Retoque digital: Gustavo Ramírez
Producción y estilismo: Lucila Subiza (@lucilasubiza) y Gimena Padial (@gimmebright)
Make up y pelo: Bárbara Majnemer (@barmaj.studio) con productos @g.aracosmetics
Flor está vestida por @heliciabsas @itabikinis y @lacoste
Los accesorios son de @alexia_simsiroglu, los zapatos de @justaosadia, los anteojos de @g.aracosmetics y las joyas de @swarovski_argentina
Agradecemos a Anto Cores
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