"¿Qué cosas necesito empacar para pasar tres meses fuera de casa?". Eso se preguntaba Laurita Fernández mientras deambulaba entre su vestidor y el hall del primer piso –en el que tiene, a modo de decoración debajo de su televisor, dos prestigiosos premios teatrales: el Hugo por Legalmente Rubia y el ACE por Sugar– cuando el equipo de GENTE llegó a visitarla.
Poniéndole una pausa a sus pensamientos y a las tres valijas que tenía a medio hacer en el piso, la blonda descendió las blancas escalinatas y abrió la puerta de madera. "¡Bienvenidos!", dijo con una cálida sonrisa, y con un simple gesto nos adentró en su mundo, con su perrita llamada Miel a sus pies y su soleado jardín colmado de flores de fondo.

Y por un rato, la inminente temporada teatral en el Teatro Neptuno de Mar del Plata quedó en pausa, y la actriz y conductora se entregó a una charla en la que se animó a mostrar su versión más genuina: esa que prioriza a sus amigas, que se enamora sin "rollos" y que, por primera vez en años, decidió frenar todo para celebrar sus 35.
–Cumpliste 35 años el 18 de diciembre y tuviste ganas de celebrar como hace mucho no pasaba. ¿Qué generó el cambio?
–Yo no suelo festejar los cumples; me estresa organizar y ser el centro de atención en un contexto social. No me pasa en mi trabajo, pero en lo personal me preocupa que todos la pasen bien, que tengan qué tomar, qué comer, que la música esté bien... Me estresa el rol de anfitriona, entonces lo evito. Y como cumplo a fin de año, siempre tengo la excusa de que estoy trabajando o ensayando. Pero este año me agarró pudiendo festejar y dije: "Bueno, dale, vamos a festejar". Además, este justo fue un año en el que me enfoqué mucho en fomentar y darle bola a los vínculos más allá del trabajo.

–¿Qué vínculos retomaste este año?
–Más que nada amistades. Yo siempre era la amiga que decía "uy, hoy no puedo porque ensayo, hoy no puedo porque estoy a mil, hoy no puedo porque estoy cansada", y este año dije: "No quiero ser más esa amiga. Quiero estar presente y vivir esos momentos porque me hacen bien y potencian todo lo demás", porque después estás más contenta y con más pilas. Entonces no es que le quito importancia a mi trabajo, yo soy muy enfocada, sino que estoy queriendo encontrar un equilibrio; que no sea todo responsabilidad y profesión. Fue parte de lo que me propuse este 2025 y festejar mi cumpleaños tuvo que ver con eso.
–¿Invitaste a mucha gente?
–No, familia, amigos, gente del teatro, tranqui... También es una fecha difícil, me pasó toda la vida: todo el mundo tiene cosas porque es fin de año. Diciembre es un mes muy particular.
–¿El cumplir tan cerca de Navidad provocaba de chica que te den un único regalo por tu cumpleaños y Navidad?
–Zafaba si no coincidían en la misma semana. Porque si te veían una vez, ya está, te empernaban un mismo regalo. Pero si caía en dos semanas separadas, ahí ligaba dos.

–O sea, cuando eras chiquita, sí o sí buscabas cuando caía tu cumple en el calendario.
–Sí, sí (Se tienta). Lo re hacía. Igual también en otros momentos usé la fecha a mi favor eh. Hubo muchas fiestas de fin de año del trabajo que yo usé como festejo de cumpleaños. Hacía un dos por uno. O en Navidad decía: "Bueno, de paso llevo una torta y festejo mi cumple...".
El día en que Laurita le rogó a Dios tirada en el pasto
–Y en retrospectiva, ¿cuál fue el mejor festejo de cumpleaños que tuviste hasta ahora?
–Podría decir que el del año pasado. Yo estaba haciendo el show de Navidad de Disney, que fue increíble, y la última función -ante 10.000 personas-, fue justo el día de mi cumple. Y Disney organizó un fiestón de cierre y fueron re considerados: me dejaron invitar amigos y hubo momento torta cantando las canciones de las películas a todo lo que da. Fue muy lindo. Y después, otro cumple increíble fue cuando ganamos el Mundial.
–¿Argentina salió campeón justo el día de tu cumpleaños?
–¡Sí!, ¡y no sabés lo que pasó! Yo estaba acá en casa viendo el partido con mi familia, mientras comíamos una picada, y cuando los franceses empezaron a meter goles, yo me acuerdo de irme en el entretiempo a tirarme al pasto y decir: "Dios, yo no te pido nada, solo te pido como regalo de cumpleaños que gane Argentina y que Messi meta un gol". Me encontré tirada en el pasto rogando y decía: "Si no, va a ser el peor cumpleaños de mi vida, no podemos perder esta final". Una exagerada total.

–Todo un deseo el tuyo. ¿Sos muy futbolera?
–(Sacude la cabeza) No, no soy tan futbolera. O sea, soy de Boca y me copa la Selección, el mundial y todo lo que pasó con la Scaloneta, pero no soy una súper fan del fútbol. ¡Pero hice eso! Aparte, te confieso que recién después del partido me animé a soplar las velitas. Yo decía: "No voy a soplar antes porque si perdemos está todo mal". ¡Pero salió todo bien!, fue una fecha increíble.
–Se nota que te sorprende recordarte rogándole a Dios en el pasto. ¿Sos de auto-sorprenderte seguido?
–Eh... Me gusta dejarme sorprender. No sé si tiene que ver con mi signo, pero me copa la no estructura. Soy organizada en la profesión, pero en la vida me copa la improvisación, salir del molde, hacer cosas locas y la adrenalina de inventar planes que decís: "No, ni ahí" y al final terminás haciéndolos. Esa cosa espontánea te sacude un poco. Es lindo. Y me gusta proponerlo y que me lo propongan.

En exclusiva, Laurita Fernández habla por primera vez de su nuevo amor
–¿Te gustan los chicos espontáneos?
–Sí. Re.
–¿Cómo estás en ese plano?
–Bien, bien (Empieza a reírse y se va tentando).
–¿Sola?
–Conociendo.
–Ah, conociendo.
–Conociendo, conociendo...
–¿Conociendo hace rato o hace poco?
–Muy poquito, es muy reciente. Por eso digo "conociendo".

–Pero hay cierto nivel de enganche, porque si no no lo blanqueás, no decís que estás conociendo a alguien.
–Sí, hay ganas de seguir conociéndonos. Y también me pasó que, cuando encontrás a alguien que está en la misma onda que vos... Yo antes era muy estructurada: si conocía a alguien, siempre era puertas adentro, que no me vea nadie y dejarme llevar por el "qué dirán". Y me pregunté: "¿Por qué me voy a perder de vivir planes divertidos o de hacer cosas espontáneas?".
–Abrirte la posibilidad de salir a comer afuera, ir al cine...
–¡Tal cual! Se vuelve muy monótono conocer a alguien siempre adentro de casa. Me parece que hay algo lindo en poder disfrutar de los planes naturales y normales de cuando dos personas se conocen. Y esta vez elegí vivirlo así.
–¿Te costó?
–(Ladea la cabeza) Sí, al principio me costó. Estaba tensa o medio paranoica mirando para los costados... pero al toque dije: "¿por qué no me animé antes?". Quizás tenía que ser en este momento.
–¿Te preocupa que salga su nombre?, ¿la exposición?
–Emmm... no es alguien del medio, nada que ver. Y él entiende perfectamente lo que hago, y yo también soy muy respetuosa de tratar de respetar su privacidad. Es un equilibrio.

–¿Por dónde surgió el amor?
–Hace muchos años me había mandado un mensaje que dejé pasar. Y la vida nos volvió a cruzar hace poquito en una carrera de running y conectamos. Fue raro para mí animarme a conocer a alguien muy ajeno a lo que yo hago.
–Está bueno algo distinto.
–Sí. Mientras nos hagamos bien y nos sumemos el uno al otro. Disfrutar, hacernos bien, pasarla bien... Sin tanta rosca, tanto rollo, me parece que ese es el plan: pasarla lindo.
–¿En qué sentido decís lo de "rollo"?
–En que a veces los vínculos se vuelven difíciles. Uno los vuelve difíciles. Después pasa el tiempo y decís: "¿Por qué me enrosqué o se enroscó tanto por tal cosa?, si esto es más simple". Es fácil decirlo, quizás no tan fácil aplicarlo. Pero cuando ya lo ves o ponés en palabras, entendés que para otros vínculos hay cosas que te copan y cosas que no.
–Elegir sanar y buscar lo que te hace bien.
–Eso. A través de los años fui entendiendo qué me copa y qué no. Que está bueno y que ni loca acepto más.
–¿Qué cosas son las que ya no querés en tu vida? ¿Qué toxicidades?
–La falta de libertad. Esa cosa de persecuta o de celos no me hace sentir cómoda por mi forma de ser y por mi trabajo. Me parece que es elegirse desde esa libertad linda y siempre con respeto y cuidando a la otra persona. Siento que el otro tiene que ser como es y ser libre y tener sus planes, su círculo social. Y eso está re bueno porque si no, en mi experiencia, llega un momento en que me siento ahogada y no perduro en el tiempo.

–Bueno, tu última relación con el productor Claudio "Peluca" Brusca fue muy cercana en todo sentido: convivían, salían, trabajaban juntos.
–Sí, también. Es verdad que compartíamos muchísimo y bueno, a veces puede estar buenísimo y a veces puede ser un montón, pero estaba presente esto de relajar y confiar en el otro.
Qué hace Laurita Fernández cuando ninguna cámara la enfoca
–Y en este tiempo en el que estuviste sola, además de reencontrarte con amigas, ¿te reencontraste con alguna pasión?
–Me reencontré con el plan de salir de vacaciones con amigas, con el deporte -corro, juego al tenis, hago pilates y hasta tomé clases de golf-, y también con dibujar y pintar.
–¿Estás pintando cuadros?
–No, cuadros no. Tengo un block en el que me gusta dibujar con los pasteles y con los lápices.
–¿Dibujás retratos?
–Alguna que otra cara he hecho, pero no. Pinto vegetación, animales... Flora y fauna más que nada. Me relaja y me desconecta mucho más que leer. Es algo que me gusta desde chica.

–¿Tomaste clases?
–No. Soy full autodidacta. Igual todo esto que te digo son cosas que he hecho en pareja, no es que es "Ay, es porque ahora estoy soltera". Aunque es verdad que tenés más tiempo, que el tiempo de uno es de lo más valioso. Si yo hoy elijo compartir mi energía con otro es porque siento que re vale la pena; no soy de hacer planes porque sí, o de salir por salir, para mí mi tiempo y mi energía son súper valiosos. ¡No voy a ir malgastándolos!
–Y de cara al nuevo año, ¿en qué querés invertir tu energía y tu tiempo?
–En principio, en la temporada de La cena de los tontos en Mar del Plata. Vamos a estar con funciones de martes a domingos en el teatro Neptuno, van a ser muchísimas funciones, y es una obra que requiere mucha energía porque hago dos personajes: la correcta y la incorrecta total, y la segunda me demanda muchísimo. Es una obra donde la gente se muere de risa; aplauden cada dos gags. De hecho, cada diez segundos hay una risa. Y eso te carga de energía, pero después de doble función terminás medio baba.
–¿Todos los días vas a tener doble función?
–La mayoría, según demanda (Abre grandes los ojos visualizando sus próximos tres meses laborales). Trataré de descansar durante el día para estar bien a la noche.
–¿Y más allá de lo laboral? ¿Qué proyectos tenés en este 2026?
–Tengo muchas ganas de darme el lugar de viajar. Yo no conozco muchos lugares. Ni Europa. Solo fui dos días a una maratón en Londres y volví. No vi nada.
–¿Por qué hiciste un primer viaje tan raro?
–Porque fui a acompañar a una pareja y encima estaba todo cercado por la maratón. Así que no conozco. Por suerte por Argentina sí viajé muchísimo, y me entusiasma recorrer nuestro país, pero me gustaría conocer Europa.

–Te tendrías que nominar a conducir un programa de viajes como los de Marley o Iván de Pineda.
–¡Te juro! (Busca la cámara) "Chicos, yo no les voy a actuar la sorpresa, ¡porque todo para mí va a ser una sorpresa!". Amaría ir a Japón también...
–Para eso vas a necesitar un hueco en tu agitada agenda porque son 36 horas de vuelo sólo de ida.
–Bueno, pero uno pospone un montón. Yo tuve la suerte de que fueron cayendo proyectos laborales uno atrás del otro, y era muy difícil decirles que no porque yo no quería dar ni medio segundo de ventaja en mi carrera. Estuve muy enfocada en crecer y construir durante años. Me daba pánico pedir unos días de vacaciones porque decía: "mirá si se enojan o si ponen a otra persona". Tenía un montón de inseguridades. Por suerte hoy me encuentro en un momento que en el que digo: "Che, ¿si no es ahora, cuándo?".
–Más teniendo la posibilidad económica de hacerlo, que es el gran impedimento de muchos.
–Totalmente. Por mi trabajo hoy ya podría tomarme las vacaciones que deseo, pero cuando tenía el tiempo no me lo podía costear, y mi familia siempre me apoyó un montón, pero nosotros no podíamos viajar afuera. Entonces de a poquito voy cumpliendo deseos y dándome espacio para el disfrute.

Del consejo que le dio Guido Kaczka a la famosa que "iluminó" su camino
–¿Tele tenés ganas de hacer este año?
–Me encanta hacer tele. Me han hablado de streamings y esas cosas; que me parecen geniales y me hacen acordar a cuando hacía radio. Pero a mí la tele me encanta: el entretenimiento, la familia, los programas de talentos, lo musical. La devolución que tengo en la calle es increíble: me subo a un taxi y me hablan del programa, o salgo de la función y me comenta: "Laura, te veo todas las noches".
–¿Te gusta eso de estar en la casa de la gente todas las noches, ser su compañía?
–Me encanta. Me conecta conmigo cuando yo miraba tele y sentía que esas personas eran cercanas por más que estaban detrás de la pantalla y que nunca las había visto en persona. Yo conecto un montón. Yo siempre me acuerdo del consejo que me dio Guido Kaczka cuando lo conocí. Él me dijo "que todo sea de verdad, que nada sea actuado, fingido o exagerado", porque si no no te lo creés. Ese consejo me sirvió para todos los programas que hice.

–Quiero conectar con esa Laurita chiquita que imaginé viendo televisión. ¿A quién veías?
–Miraba Reina en Colores, Caramelito y todas las de Chiquititas. Cris Morena para mí era lo más. Yo bailaba delante de la tele en el living con los rulos así (Se toma uno de los mechones de pelo que caen por su frente). Desde los tres o cuatro años sabía que quería hacer eso. Después para mí fue re fuerte conocer a Cris; vino a ver Legalmente Rubia y yo la vi sentada en la platea... fue la función en la que más tuve que regular los nervios porque yo no podía creer que me estuviera viendo.
–Te imagino queriendo trabajar para ella durante años.
–Ni hablar. Todo lo que hace es increíble y hemos estado hace poquito cerca de hacer algo...
–¿Hacer algo tipo qué?
–Había unas cosas dando vueltas (Le resta importancia), pero ella a mí me parece tan increíble todo lo que generó, todas las historias, fantasías y mundos imaginarios que construyó en mi cabeza. En cierto sentido siento que iluminó mi camino, porque a través de sus programas me di cuenta de que eso es lo que quería hacer en mi vida. Vi el reflejo del deseo de mi corazón. Era algo que sentía pero que no podía o sabía poner en palabras. Entonces para mí fue re significativo conocerla y poder charlar con ella. Bueno, ¡y no sabes cuando conocí a Agustina Cherri! (Se tienta)
–Ahora quiero conocer la historia.
–Yo nunca fui cholula de nadie, pero cuando estaba conduciendo Un sol para los chicos, para UNICEF, ella vino a colaborar y para mí era la de Chiquititas. ¡Y me saludó!, me dijo "Lau", y yo no lo podía creer. Fue a la única a la que le dije "Che, Agus, ¿me puedo sacar una foto?". Ahora ya nos cruzamos en eventos y es una copada total, pero sí, fue un flash.
–De alguna manera estamos hablando de los sueños que fuiste concretando. ¿Te queda algún sueño profesional pendiente?
–Un montón, porque hay un montón de musicales que me gustarían. Pero también quisiera volver a hacer ficción, que hace bastante que no hago.
–¿Qué te gustaría hacer en la ficción?
–Me coparía hacer de mala. Picantearla un poco.

"Me recriminaron que era poco demostrativa, pero el hielo se está derritiendo"
–Este año se habló un montón de que congelaste óvulos. ¿Lo contaste para que dejen de preguntarte si querías ser madre?
–Lo conté porque no quería que el tiempo me corra. Yo me estaba separando y no quería estar pensando en que "debería" conocer a alguien, porque así como en el trabajo soy muy pensante y muy de tratar de proyectar, en el mundo emocional no. Siempre dejo que la vida me sorprenda. Y si la tecnología avanzó y podía costeármelo, ¿por qué no congelar óvulos? Después la vida: Si la vida dice que tengo que ser madre lo seré, y si no no.

–Soltaste los mandatos.
–Es que nunca los tuve. En lo emocional nunca me dejé llevar por eso. Y ahora lo hice porque estaba en la edad fértil y ya está. Es una posibilidad más, pero la vida dirá. Y lo conté porque yo iba al centro de fertilidad toda encapuchada, con gorra y lentes, porque yo misma le ponía un tabú a la situación. Pero cuando terminó todo, que salió todo muy bien, yo estaba un poco inflamada por toda la situación y les dije a mis compañeros de elenco (Martín Bossi y Gustavo Bermúdez): "Chicos, hoy estoy un poquito más tranqui porque me duelen los ovarios".
–Dijiste algo medio difuso, como para que no pregunten.
–Tal cual, pero saltó uno de mis compañeros de la nada y me dijo: "¿Qué, congelaste óvulos? Contá con nosotros". Y yo me re quedé y me di cuenta que solo se lo había dicho a Moni, mi vestuarista, para que me pusiera ropa suelta porque no quería rumores de embarazo. Y a las dos semanas se lo conté a mis amigas, que me empezaron a preguntar detalles, y una de ellas me dijo "Vos podrías ayudar a otras pibas que están en la misma a que lo puedan hacer", y otra sumó "Para eso también están las redes sociales. Para compartir experiencias y cosas, no solo trabajos".
–Tremenda bajada de línea.
–Sí. Pero tenía razón. Así que grabé un video contándolo desde ese lugar por si a alguien le servía, y fue re positivo. Igual confieso que tuve muchos nervios cuando posteé el video, porque yo no suelo contar cosas tan íntimas.
–Estoy uniendo esto de abrirte en redes sociales con el estar teniendo citas sin esconderte. ¿Podríamos decir que te estás abriendo?
–¿Viste? El hielo se está derritiendo. Sí, te juro. A mí siempre me criticaron que yo era "poco demostrativa".
–¿Quién te lo recriminaba?
–Fue recurrente. Y hago un mea culpa, eh. En el transcurso de los vínculos fui entendiendo lo que no me gusta del otro y también lo que no me gusta de mí. Siempre me decían que me costaba hablar o demostrar, que era fría, distante...
–¿Considerás que eso ya quedó en el pasado?
–Total. Para mí estoy ¡re blandita!, pero es parte de todo esto de abrirme más y que me salga más fluido contar cosas. Yo en todos mis vínculos era bastante reservada. Me costaba.

–¿Quizás por miedo a lo que digan?
–Yo creo que también tiene que ver con la crianza, con que mis viejos me demostraban el amor y el cariño desde la acción, pero capaz en esa época no se decía tanto "te amo". Sumado a que en mi trabajo me sirvió ser reservada y para adentro porque estaba en un ambiente competitivo donde no todos eran tus amigos. Y todo eso en el tiempo me fue cerrando y hermetizando. Y bueno, ahora estoy aflojándome. Porque si a mí me gusta recibir cariño y me gusta que me lo expresen, entiendo que al otro también.
–Esta vez va a ser más fácil decir "te amo", la próxima vez que lo hagas.
–Supongo (Se pone nerviosa).
–No dije cuándo ni a quién.
–Si sucede en algún momento, supongo.
–Fluirá. ¿Te sentís enamorada?
–Estoy de novia conmigo misma. De verdad eh. Siempre fui muy autocrítica e inconformista; me veía los defectos, el error, lo que no estaba bien. Si hacía un programa, una serie o una película tardaba meses en verla. Fue todo un proceso aceptarme, no verme con ojos críticos. Pero lo laburé mucho, hice mucha terapia y trabajo emocional de verdad, y hoy me miro con más amor.
–Es fundamental que te mires con amor.
–(Expande esa famosa sonrisa que ilumina la pantalla de la tele) Así que... ¿si estoy enamorada?, siento que tiene que ver más conmigo y con un estado personal que con otra cosa.

Fotos: Rocío Bustos
Video: Candela Caseres
Make up: @carolhmakeup
Pelo: @lucasobresorhair
Estilismo: @siriomonica y @seresirio
Looks: @mono.fuk, @desebia, @shibinda, @gianni___dipaolo, @valdezshoes, @consalaccesorios y @lunagarzonaccesorios
Agradecemos a Sofía Maldonado y Soy Prensa
Mirá También

