“Me defino como una persona con sensibilidad y tesón”. La que habla es Minerva Casero (26), una de las “new generation” que enfrenta uno de sus años más bisagra en materia profesional. Viene de un transformador viaje de formación por Broadway, en la previa de su debut en el teatro con el protagónico de Anastasia, el musical que llegará al Teatro Astral en mayo.
La hija de Alfredo Casero comparte en exclusiva con Revista GENTE el álbum de su paso por Nueva York, hace un balance de esos días y cataloga a la experiencia como de impacto. “Me llamó la atención el sistema que tienen para enseñar y para aprender” -afirma-. Se nota que ellos inventaron el teatro musical porque están muy muy preparados para enseñarlo. Y claro, tienen una exigencia mayor", agrega antes de zambullirse en la entrevista.

“El entrenamiento consistía en todo tipo de materias relacionadas al teatro musical, desde técnicas vocales hasta técnicas de interpretación, de actuación y teóricas desde las cuales nos explicaban sobre el teatro musical. Si bien además pude visitar Nueva York de una forma más turística y estuvo espectacular, ese nivel de intensivo a mí me encanta. Yo me enfoco y le pongo todo”, cuenta sobre esas dos semanas que tenían una carga de unas siete horas de estudio diario.
-Encima te tocó visitar la Gran Manzana durante una de las olas de frío más fuertes de la historia de la ciudad...
-¡Estaba preparada. Levé mucho abrigo! Obviamente que no hay abrigo que pueda combatir -27 grados de sensación térmica, peor bueno, era lindísimo salir con mi hermana y ver la nieve. Suena muy loco cómo uno se puede ir acostumbrando a semejante frío polar, aunque con -10 grados ya hubiésemos estado más que bien (sonríe). Fue una linda experiencia.

La megaproducción que la hace “debutar en primera” sobre las tablas
-Anastasia, uno de los musicales más esperados de la temporada en la calle Corrientes, te marca un salto profesional importante. ¿Qué diferencia encontrás entre tu formación en Broadway y tu presentación en el circuito teatral porteño?
-Por ahora no podría decírtelo, pero sí fue increíble ver cómo funciona todo allá. Estoy muy emocionada de poder conocer el propio circuito de mi país porque nunca hice teatro, así que es la primera vez que voy a hacer una obra, que voy a tener al público ahí, y ver cómo funciona todo. Obviamente conozco muy de cerca el detrás de escena de una obra de teatro, entiendo cómo funciona, así que espero que todo ese engranaje perfecto cronometrado y en equipo me va a enamorar.

-¿Qué te llevó a aceptar un rol tan emblemático como Anya y cómo manejás la presión que esto genera?
-Para mí fue imposible no subirme a este barco porque la realidad es que siempre he soñado embarcarme en este personaje, más allá de lo emblemático que pueda llegar a ser a nivel recuerdo popular. En cuanto a la presión… bueno, honestamente hago lo que puedo.. Por momentos me siento súper preparada, muy sólida para poder afrontarlo y por momentos tiemblo un poco porque es algo muy nuevo para mí. Así que agradezco que hayan visto lo que yo podía dar sabiendo que nunca lo hice.

-Me decís que es un papel emblemático, ¿por qué?
-La gente recuerda a esta princesa y su imagen nos ha acompañado, por lo menos a mi generación y generaciones anteriores. Me gusta mucho la parte de contexto histórico que tiene, que sea un musical que tiene algo para contar más allá de que sea la historia de una "princesa". Lo digo entre comillas porque no la uniría para nada con otras princesas, no la pondría en esa bolsa. Me parece que lo más interesante que tiene es todo el contexto que da. Muestra más de lo que estamos acostumbrados a ver en musicales de este estilo, en especial porque su historia que se ancla algo que sí sucedió. Aunque, obviamente no es tal cual, está todo ficcionado y son millones y millones y millones de licencias.
-Anastasia gira en torno a la búsqueda de identidad y de una reconstrucción personal. ¿Qué te resuena de ese tema en tu propia historia?
-Para mí es muy flashero todo. Desde ver la escenografía, hasta los ensayos de ensamble entre baile y canto. El equipo es increíble. Agradezco la paciencia que me tienen, porque es la primera vez que me subo a las tablas. Hay un montón de cosas que yo por ahí no sé cómo se manejan, y ellos me vienen guiando en todo.

-Pasaste de producciones televisivas y cinematográficas a un musical de alta exigencia física y vocal. ¿Cómo entrenaste para eso y qué desafío te sorprendió más?
-Igualmente debo decir que algunos proyectos que he hecho de cine han sido sumamente exigidos a nivel físico. No vocal precisamente, pero sí físico; de filmar a muy bajas temperaturas, toda la noche, de tomar frío, o mucho calor, o por ejemplo de hacer escenas fuertes de secuestro, en las que debía someterme a un gran esfuerzo físico, pero de otra forma. Entiendo que he estado en exigencias similares desde otro lugar. Con lo vocal no, así que es la primera vez y creo que ese va a ser el desafío más grande: voy a tener que aprender a cuidar mi voz. Por suerte tengo la voz muy sana, no la he lastimado con el tiempo, lo cual es un gran logro... Pero va a ser muy importante para mí cuidarla y que se siga manteniendo sanita, porque este año la voy a usar bastante.
Minerva Casero, la heredera
En varias oportunidades Minerva contó públicamente que Alfredo la está empezando a “conocer como mujer y artista”. Con un apellido de tal peso, ella suele tomar una postura neutral frente a ciertas polémicas que lo han rodeado.

“La relación está en un momento muy lindo. Si bien siempre nos llevamos súper, el hecho crecer te permite compartir con tus padres de otra manera. Los entendés y te entienden. Hay algo de amistad que surge también, menos vertical, menos de permisos y límites y más de compartir cosas lindas, cosas que les gustan a ambos”, afirma ella a GENTE.
-¿Cómo fue tu experiencia teniendo un apellido tan famoso?
-¡Desconozco otra experiencia! Supongo que podría resumirlo en que siempre la gente presta más atención a lo que hacés. Es lindo a veces, sos visto. Otras es muy feo porque te miden. En mi caso, salvo algunos momentos específicos en los que la intimidad se añora un poco más, me gustó crecer rodeada del cariño de la gente. Que las señoras abracen a mi papá, que lo saluden por la calle y le agradezcan las risas a mí me da mucho amor. Ahora también lo hacen conmigo, ayer por la calle me gritaron “¡Casero!”, algo que me dio mucha risa porque jamás se refieren a mi por el apellido. Hace poco una mujer se me acercó a contarme que sufrió violencia y que mi personaje de Viudas negras la había ayudado a elaborarlo. Me morí de amor... Resonar en alguien y generarle algo positivo es algo para agradecer.

-¿Qué te enseñó sobre el oficio que hoy aplicás en el teatro musical?
-A trabajar consciente y estar enfocada, a tomarme el espacio en serio. También me enseñó a cantar, de manera artesanal y de generación en generación, como aprendió él. Luego pude formarme, pero en principio aprendí en mi casa y acompañándolo a las giras. Siempre me mostró música, cantantes femeninas para que yo escuchara. Es un hermoso punto de encuentro que tenemos.
-¿Cómo manejás en tu laburo la comparación inevitable con tu padre, tanto en público como en la industria?
-No me resulta algo tan habitual. Al ser mujer creo que es distinto, pero en general son comparaciones muy dulces del tipo “¡ saliste artista como tu papá!”, al menos por parte de la gente. En la industria no sé, al menos a mí nunca me han dicho nada. Salvo, por ejemplo cuando me hacen planos cortos: me suelen decir que tengo la misma cara (risas).
-Sé que no es tu perfil, pero quería preguntarte cómo ves la exposición que tiene tu papá por su postura política. Él recibe desde halagos a fuertes críticas. ¿Qué te pasa a vos como hija con todo eso?
-Honestamente, ya estoy acostumbrada a su exposición política y también a este tipo de preguntas. Cuando era más chica me resultaba más difícil para mí enfrentarme a las críticas en general. Hoy por hoy comprendo que todo es así, que todo se mueve y que genera más movimiento todo el tiempo. No es necesariamente con mi papá, conmigo, o con quien sea. Me parece sano que en un país haya discusión política, es indispensable, aunque se torne pasional.

-¿Te permitís aconsejarlo?
-Es que no es mi área, no tengo nada extraordinario para decir. Charlo de cosas más propias de una relación padre-hija.
-Dijiste que Alfredo no participó de la creación de tu disco, Minerva. ¿Cómo fue construir ese espacio artístico sin su intervención directa? ¿Sentiste libertades nuevas?
-Creo que simplemente lo hice como un proceso personal, no lo pensé en relación a él si no en relación a un espacio íntimo mío. Papá me acompaña como padre, como un padre-artista obviamente, y me da su mirada pero respeta mi individualidad, pero no suelo tener una intervención directa de él en mis proyectos artísticos-laborales. Cosa que agradezco mucho porque me permite generar una impronta propia. Igual me súper apoya, está contentísimo con el disco, se lo muestra a todo el mundo. Me gusta que haya sido una sorpresa para él: es más lindo.
-¿Qué feedback que te haya sorprendido respecto a tu música?
-Me dice que lo que hago tiene una ternura muy particular. Le encanta un tema en particular, que se llama A donde vayas. Es la primera canción del EP y le gusta mucho, me dijo que yo hago algo muy suavecito en un mundo que es puntiagudo y hostil.
“Hoy a una democratización para las nuevas generaciones”
Sí, Minerva sigue hablando del lanzamiento de su álbum, en donde explora géneros de los más diversos. Dede el bolero, R&B o bachata. “Quise mostrar lo que a mí me gusta escuchar. Me surgió naturalmente ese deseo. Ése es el hilo conductor. Son cosas que a mí me parecen bellas y bueno, ¡las mezclé!”, dice con total sinceridad.

-¿Hubo alguna canción o alguna situación que te haya cambiado la forma de ver tu propio trabajo?
-Creo que este viaje renovó un poco el contrato con mi pasión. Siempre fui muy energética con mi trabajo, pero aunque uno va cambiando de proyecto, hay cosas que no cambian tanto, y también es necesario volver a enamorarse del propósito, de por qué uno hace lo que hace. Más allá de que un proyecto esté bueno o que en otro te haya ido bien aunque no te haya gustado tanto hacerlo, siento que este proyecto no solo me amigó con muchos desafíos que tuve en la actuación, sino que también me volvió a enamorar. Hay algo ahí muy especial, muy espectacular, que cambia la forma de ver el trabajo. A mí siempre me encantó lo que hago, pero también pasa que el entrenamiento te va llevando, te va sosteniendo, mientras uno trata de concentrarse y seguir conectado con eso que le gusta. Sin embargo, con este proyecto siento que me súper mega enamoré otra vez de lo que hago y de lo que siempre me gustó. Igual, hay momentos y momentos. No siempre uno se siente igual, por más de que ame lo que hace. Por lo menos en mi caso no siempre es así. A veces hay proyectos que resultan más fáciles de abordar y no necesariamente te llevan a un gran desafío, a una búsqueda o a una construcción tan profunda. Y éste sí. Por eso, verdaderamente siento que me está modificando mucho.

-¿Creés que los artistas jóvenes hoy tienen más oportunidades que cuando empezaste?
-Empecé de muy chica, no miraba en perspectiva el camino, pero creo que ahora hay más “democratización” de los espacios de expresión gracias a las redes. Tal vez sí, puede que existan más oportunidades, pero también hay que pensar en que la ansiedad de los artistas jóvenes tiene sentido y no hay un camino marcado. Eso puede generar angustia. Creo que antes había una especie de camino que vos ibas recorriendo, medio matemática, estrategia. Hoy podés hacer un hit y te cambia la vida, y luego nuevamente el mundo busca otra cosa y tenés que volver a tirar las cartas. Cambió mucho todo.
-Cuando mirás tus primeros trabajos y lo que comparás con los que estás transitando hoy -especialmente este musical y el disco- ¿qué sentís cambió en tu forma de elegir proyectos?
-He crecido, puedo verlo en todo.
Fotos: Santiago Ibarra
Retoque digital y diseño de tapa: Roshi Solano
Estilismo: Mumi Castillo Randazzo
Los looks son de Biensur
Agradecemos a Marcelo Boccia, de BMZ Comunicaciones