Hay lugares en la provincia de Buenos Aires donde el tiempo parece moverse más lento. Egaña es uno de ellos: una pequeña localidad rural del partido de Rauch, ubicada a unos 300 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, con una vida tranquila, pocas construcciones y una postal que descoloca a cualquiera que llegue por primera vez.
Porque en medio de esa calma absoluta, aparece lo inesperado: un castillo enorme, misterioso y majestuoso, que se volvió el símbolo del pueblo.

Un pueblo mínimo con un gigante como emblema
Egaña es un destino ideal para quienes buscan escapadas serenas, lejos del ruido y del ritmo acelerado de las ciudades. Según se calcula, hoy vive allí un puñado de personas —alrededor de 70 habitantes— y el paisaje está marcado por su espíritu rural.
En el pueblo se mantienen en pie algunos puntos clave de la vida cotidiana: una sala de primeros auxilios, una escuela, un almacén tradicional y una pequeña capilla, como si todo estuviera hecho a escala humana.

El Castillo San Francisco: 77 ambientes, 14 baños y una estructura impresionante
El gran atractivo turístico de Egaña es el Castillo San Francisco, una construcción que impacta por su tamaño y por todo lo que guarda adentro. Fue construido entre 1918 y 1930 por Eugenio Díaz Vélez, y con el paso del tiempo se convirtió en la joya arquitectónica más inesperada de la zona.
Lo increíble no es sólo verlo desde afuera: lo más fuerte está en su interior.

La edificación cuenta con:
-77 ambientes
-14 baños
-2 cocinas
-Galerías, patios y terraza
-Taller de carpintería
-Mirador y balcones
Un verdadero laberinto de habitaciones y pasillos en medio de un pueblo que parece detenido en otra época.
Una historia marcada por el misterio y el abandono
Como si su presencia no alcanzara para sumar intriga, el castillo también arrastra una historia intensa.
De acuerdo a lo que se cuenta, el día de la inauguración el arquitecto murió, y fue su esposa quien tomó la decisión de cerrarlo, dejando la propiedad abandonada.

Décadas después, el edificio volvió a tener movimiento: 30 años más tarde reabrió como orfanato de menores, bajo la administración y dirección de Eduardo Burg.
Pero el destino del lugar volvió a torcerse: en 1974, un joven que había crecido allí asesinó al director y, tras ese hecho trágico, el castillo fue clausurado.
El castillo hoy: visitas guiadas y un plan para conservarlo
Con el paso de los años, el Castillo San Francisco encontró una nueva oportunidad. En 2010 se creó una comisión —liderada por Sergio Bilbao y Daniel Burg— para impulsar el grupo “Por la reconstrucción del castillo Egaña”.
Más adelante, en 2018, el gobierno provincial cedió el edificio al gobierno municipal de Rauch para avanzar con un plan que promueva las visitas.
Actualmente, todos los domingos se realizan visitas guiadas, con un bono contribución destinado a colaborar con su conservación.

Cómo llegar al castillo desde Buenos Aires
El castillo se encuentra a 302 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, y a unos 13 kilómetros al sur de Rauch, la localidad más cercana.
El camino más rápido desde Capital consiste en: tomar la Ruta Nacional 3 hasta Las Flores, luego continuar por la Ruta Provincial 30 en dirección a Rauch. Desde Rauch, el tramo final se hace por un camino de tierra firme que va paralelo a las vías del tren, con carteles que indican la dirección hacia el “Castillo”.

